A un año, escuelas en La Laguna siguen cerradas, El Siglo de Torreón
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Torreón

A un año, escuelas en La Laguna siguen cerradas

En ese entonces, la SEP estimaba que el regreso a las aulas se daría el 20 de abril del año pasado

ANGÉLICA SANDOVAL / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, domingo 21 de marzo 2021, actualizada 8:48 am

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Ayer sábado se cumplió un año desde que, por adelantado, inició el periodo vacacional de Semana Santa para niños, niños, adolescentes y jóvenes de educación básica superior. La Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció en ese entonces que la medida era un aislamiento preventivo ante la pandemia por el COVID-19 y que el receso escolar se extendería por un mes por lo que los estudiantes regresarían a clases presenciales el lunes 20 de abril de 2020, pero no fue así. El ciclo escolar 2019-2020 concluyó a la distancia y el mismo formato se adecuó para el periodo 2020-2021.

Recientemente, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) señaló que en México, las escuelas han permanecido cerradas 180 días de marzo de 2020 a febrero de 2021, una cifra que está por encima del promedio en América Latina y el Caribe con 158 días y el doble de la estimación global que son 95 días. Este contexto también coloca a la República Mexicana en octavo lugar entre los países donde los planteles educativos han estado inactivos por mayor tiempo.

Christian Skoog, representante de Unicef en México, dijo que los rezagos de aprendizaje se están viendo afectados por dicha situación, especialmente entre aquellos estudiantes que no pueden acceder a la educación a distancia. Citó a quienes viven en comunidades indígenas de alta marginación o no cuentan con internet o computadora en casa. Además, la Unicef advirtió que antes de la pandemia, el país ya enfrentaba una crisis de aprendizaje que podría agravarse dada la dificultad de mantener la calidad educativa con los recursos disponibles en el hogar.

SIN COMPUTADORA NI TELEVISIÓN

Si bien, la SEP lanzó el programa "Aprende en Casa" para mantener las clases a distancia durante la pandemia, para Claudia Cansino, madre de familia, la educación desde el hogar ha afectado el aprendizaje de sus hijos de 6 y 9 años, sobre todo porque en su casa, enclavada en la colonia Zaragoza Sur de Torreón, no cuentan con televisión ni computadora aunado a que con la pandemia por el COVID-19 hubo una reducción de ingresos económicos y la situación empeoró, a tal grado que a veces tiene que salir a "granjear el taco" con sus familiares o amistades para poder comer. Su esposo es albañil y si bien le va, lleva a casa 150 pesos diarios. Claudia tiene otros dos hijos: Yamileth, una niña de 1 año 2 meses y Axel, recién nacido. Este último embarazo se dio aun y cuando asegura que ya se había sometido a un método de anticoncepción definitivo.

Para recibir las tareas de los niños que cursan el tercer grado de preescolar y el quinto año de primaria, la mujer utiliza el teléfono celular de su madre y cuando se queda sin datos, tiene que buscar la conexión wifi de algunos de sus vecinos. Claudia dice que un año su vida cambió profundamente. Adaptó su rutina diaria y ajustó sus tiempos para el cuidado y educación de sus hijos, para realizar los quehaceres domésticos y ocasionalmente vender ropa de segunda. Hasta ahora, la opción del reparto igualitario de las actividades con su pareja está muy lejana pues "a veces este hombre tiene trabajo y anda fuera todo el día, ahora hay que sacar también para leche y pañales, ahorita tenemos más carencias porque mi esposo nomás estudió hasta la secundaria y yo hasta la prepa pero con los bebés pues ni cómo meterme a trabajar. Ahorita pues aquí en la casa me la rifo con ellos".

Brayron y Geremy son los pequeños hijos de Claudia y desde que inició la pandemia su mayor distracción es jugar con el trompo con su primo Iván y cuando se puede, ver la televisión en casa de su abuelita. Geremy tiene 9 años y estudia el cuarto grado en una primaria del ejido Los Arenales. De su escuela, extraña a sus amigos, a su maestra y el recreo.

Dice que estudiar en su casa "es muy duro porque a veces batallamos mucho, lo más difícil es que me lleguen las tareas y mandarlas porque a veces no tenemos dinero para ir a imprimir y tengo que ponerme a dibujar todo a mano entre mi mamá y yo". Entre risas, el niño dice que perdió su mochila y que no la encuentra y que quizá su uniforme ya no le quedará cuando tenga que regresar a su salón de clases. "Decirle a mis amigos y a mi maestra que los extraño mucho y que espero verlos pronto, en persona", dijo.

El primo de Geremy, Iván, también tiene 9 años y dice que aprende más en la escuela que en su casa, sobre todo porque su maestra le puede ayudar en las tareas que no entiende y que están asociadas con las asignaturas de Español y Matemáticas. "A veces siento mucha tristeza porque quiero ver a mis compañeros y a mi maestra, cuando los vea me voy a sentir muy feliz. Cuando yo llegaba al salón la maestra nos decía: "Buenas tardes, ¿están todos bien?, y nosotros le decíamos: ¡sí, maestra, todos bien!".

En La Laguna de Coahuila, hay más de 17 mil alumnos que no han tenido la oportunidad de enviar sus trabajos de manera sistemática y continua. De esa cifra, son 2,500 estudiantes con los que se perdió comunicación lo que representa un 1.5% de la población estudiantil total que hay en la región.

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