'El virus llegó para quedarse', a un año del primer contagio de COVID-19, El Siglo de Torreón
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Torreón

'El virus llegó para quedarse', a un año del primer contagio de COVID-19

Luego de miles de contagios y decesos por el virus SARS-CoV-2 en Coahuila la vacuna ofrece una esperanza para los ciudadanos

ANGÉLICA SANDOVAL/EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAHUILA, domingo 28 de febrero 2021, actualizada 1:03 pm

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Este domingo 28 de febrero de 2021 se cumple un año del primer caso detectado de COVID-19 en Coahuila, el cual ocurrió en el municipio de Torreón, a unos 257 kilómetros de la capital del estado. También se trató del cuarto caso a nivel nacional de una persona que había contraído el virus SARS-CoV-2.

Un hospital privado en esta ciudad alertó a la Secretaría de Salud de la entidad sobre una mujer de 20 años de edad que había llegado de Milán, Italia, con sintomatología probable de COVID-19, una enfermedad infecciosa que era desconocida hasta antes de que estallara el brote en Wuhan, provincia de Hubei en China.

El sábado 29 de febrero de 2020, en el Informe diario por coronavirus en México, el director de Epidemiología de la Secretaría de Salud federal, José Luis Alomía Zegarra, dio a conocer que la joven había presentado manifestaciones clínicas leves y que había llegado del país europeo un 25 de febrero, dos días antes de iniciar con los signos y síntomas de la enfermedad. “Llegó al país asintomática sin presentar ninguna enfermedad y dos días después ya estando en su estado empezó a desarrollar la enfermedad. Demanda atención médica, al día siguiente, ese mismo día se toma la muestra, es decir, se inicia con el protocolo de estudio y dada la transferencia que se ha realizado de capacidades a los Laboratorios Estatales de Salud Pública, el mismo estado de Coahuila tuvo la oportunidad de procesar su muestra y dar el resultado como confirmatorio para SARS-CoV-2”, explicó en esa ocasión el funcionario federal. Dijo que la muestra confirmatoria que se había procesado en Laboratorio Estatal de Salud Pública de Saltillo se había enviado posteriormente al Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE) quien ratificó el resultado positivo.

En Torreón, ese mismo sábado el gobernador del estado, Miguel Ángel Riquelme Solís, habló con prudencia del primer contagio. Dijo que Coahuila estaba preparado para evitar la propagación en caso de que hubiera algún brote y añadió que no caería en alguna cuestión que pudiera provocar pánico entre la población.

LA PRIMERA MUESTRA Y LA RUTA ASISTENCIAL

En enero del año pasado, Martha Irene Rangel Orona, epidemióloga y responsable del Programa de Pruebas de COVID-19 de la Secretaría de Salud en La Laguna, supo de un conglomerado de casos de neumonía en Wuhan y después se enteró de la publicación que hicieron las autoridades chinas sobre la secuencia genética del virus causante del COVID-19. Nunca se imaginó que la enfermedad llegaría a México y mucho menos que ella sería la primera persona del sector salud en Coahuila que realizaría una prueba de PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa) para diagnosticar el virus en Torreón, un 28 de febrero, al mediodía. También la acompañó el epidemiólogo de la Jurisdicción Sanitaria número 6 y una química del Hospital General de Torreón.

“Se nos hacía algo que no iba a llegar a México, estuvimos estudiando todos los casos en enero y febrero y nos vinieron a capacitar del estado para la toma de muestras para COVID-19 en el Hospital General de Torreón. Recuerdo claramente que cuando se suscitó la alarma del primer caso de la chica que vino de Italia que fue el 28 de febrero, nos convocaron para que fuéramos a esa toma de muestra por parte de la Jurisdicción Sanitaria número 6. Este caso lógicamente fue un ‘boom’ en el municipio de Torreón, era el primer caso en el estado sospechoso todavía. Se reportó por parte de un hospital privado que había una joven que vino de Italia con sintomatología para COVID-19 por parte de un médico particular, acudimos a tomar la muestra y ese mismo día en la noche nos dieron el resultado positivo”, recordó.

Para la toma de muestra, la doctora utilizó un Equipo de Protección Personal para limitar el riesgo de contagio en la atención a la paciente sospechosa de COVID-19 y se estableció el cerco sanitario para frenar la transmisión del virus. La joven entró en la ruta asistencial para el COVID-19. Permaneció aislada y se hicieron las pruebas necesarias a sus contactos más cercanos, todos con resultados negativos.

“Gracias al buen manejo de vigilancia epidemiológico en esta niña, no se derivaron casos positivos de ella, la cadena de contagios se cortó porque nadie de su casa salió positivo. Orgullosamente yo escuchaba a López-Gatell decir en las noticias que derivado de la vigilancia epidemiológica y del cerco sanitario que se realizó en la ciudad de Torreón, Coahuila se había captado a otro caso más en Chiapas. Aquí hicimos el estudio de contacto e informamos que había un contacto en la Ciudad de México y en Chiapas que eran las muchachas que venían con ella en el avión. Se puso en contacto nuestro secretario de Salud (Roberto Bernal) con los secretarios de Salud de esos estados y se pudo localizar a esas personas y de ellas se captó positiva a la persona de Chiapas”, afirmó.

La epidemióloga dice que al principio la situación le consternó, sobre todo porque se trataba de una enfermedad que no había sido identificada previamente en humanos y porque existía escasa información sobre la transmisión, gravedad e impacto clínico. “Cuando me pide el jefe de Jurisdicción y el epidemiólogo jurisdiccional que acudiéramos a ese domicilio, lógicamente me costaba un poco la situación, tienes miedo de contagiarte pero al final de cuentas es una responsabilidad compartida y era nuestra obligación”. Tras el resultado positivo de la prueba de detección de SARS-CoV-2, la doctora inició por primera vez un aislamiento preventivo por 14 días. Explicó que poco tiempo después, hubo otra mujer de 32 años con algunas comorbilidades que falleció por secuelas de COVID-19 en un hospital privado de la ciudad. Tenía antecedente de haber viajado a Dubái.

LLEGÓ LA PANDEMIA POR COVID-19 Para el 11 de marzo de 2020, profundamente preocupada por los alarmantes niveles de propagación de la enfermedad y por su gravedad, y por los niveles también alarmantes de inacción, la Organización Mundial de la Salud (OMS) determinó en su evaluación que el COVID-19 podía caracterizarse como una pandemia.

A partir de abril, Rangel Orona dice que comenzaron a incrementarse considerablemente las solicitudes para la toma de muestras de COVID-19 a domicilio no solamente en Torreón sino en toda la región. Al principio se enviaban alrededor de 7 muestras diarias a Saltillo y el número fue aumentando hasta alcanzar las 280. Después, la carga de solicitudes se desfogó también en los Laboratorios de Biología Molecular en distintas regiones, en laboratorios del Seguro Social y en laboratorios particulares. También se habilitó un área de Rastreadores. Por ejemplo, en junio del año pasado, se habían procesado en La Laguna 12 mil 485 pruebas y para el 17 de febrero de este 2021, ya sumaban 159 mil 555 pruebas realizadas con un 13.4% de resultados positivos y 148.1 pruebas por cada mil habitantes. En casi ocho meses, la diferencia fue de 147 mil 070 pruebas más.

“Sí hubo momentos de crisis, de mucho trabajo, de estrés, de cansancio, pero me siento agradecida con Dios por haberme dado esta oportunidad, de ser la responsable del Programa de Muestras y de poder hacerlo con todo mi equipo de trabajo”, expresó la doctora.

La pandemia por el COVID-19 se extendió rápidamente en la Comarca Lagunera de Coahuila. Se reconvirtieron once hospitales públicos y privados de Torreón y Matamoros para la atención a enfermos con sospecha y confirmación de COVID-19 y se pospusieron en algunas unidades de salud las cirugías y los tratamientos no graves para acondicionar camas censables para la emergencia sanitaria. Muchos profesionales sanitarios se reasignaron a las áreas COVID y tras el inicio del confinamiento, también se presentaron algunos ataques y actos de discriminación en su contra además de que tuvieron que enfrentarse a un deteriorado sistema de salud pública que desnudó la carencia de recursos físicos y humanos.

HOSPITALIZACIONES

En junio del año pasado había 224 camas habilitadas en las áreas COVID en La Laguna y un porcentaje de ocupación hospitalaria del 62.9%, equivalente a 141 enfermos. En septiembre, mes de las fiestas patrias, hubo una percepción ciudadana de que la pandemia iba cediendo y algunas personas relajaron las medidas sanitarias. El día 21 de ese mes, había solo 90 personas hospitalizadas, una tasa de ocupación del 28% y un total de 321 camas censables. Para el día 28 de septiembre, ya había 110 personas hospitalizadas y una ocupación del 34.2%.

El virus también puso a prueba los liderazgos gubernamentales y exhibió discrepancias en las cifras oficiales entre la Federación y el Estado, que a un año continúan. En ese mes, el secretario de Salud de Coahuila, Roberto Bernal Gómez, hizo una declaración en torno a que la entidad tenía sus propios indicadores y que incluso el Gobierno estatal recibía la asesoría de una empresa internacional denominada McKinsey, por lo que los datos referentes al coronavirus se revisaban todos los días.

En el contexto de la pandemia, la región también se preparaba para las elecciones del domingo 18 de octubre donde se renovaría el Congreso Local. Octubre arrancó con una ocupación hospitalaria del 30.1%, es decir, 97 internamientos. A mediados de este mes, estalló una ola de contagios y de fallecimientos. Al 19 de octubre, la Secretaría de Salud del estado reportaba en La Laguna 185 enfermos hospitalizados en las áreas COVID, una ocupación del 56.9% y se habían añadido 4 camas, ya eran 325. Poco después, se habilitó un Hospital Móvil a un costado del Hospital General de esta ciudad. En ese mes, solo Torreón cerró con 100 fallecimientos por coronavirus y los triplicó en noviembre pues se alcanzaron las 301 muertes. El último día de ese mes, la ciudad tenía 96 nuevos casos de COVID-19 y 748 casos activos. La ocupación hospitalaria se disparó al 73.3% con 341 pacientes internados y el número de camas totales había incrementado a 465.

Aquí se añadió el problema de las bajas de personal de la salud que se contagiaron, fallecieron o que simplemente se tuvieron que aislar de forma preventiva por considerarse dentro de los grupos de riesgo al SARS-CoV-2. Pese a este panorama, seguía la desobediencia civil. Continuaban las fiestas y reuniones masivas y la violación de las medidas de seguridad sanitaria por parte de algunos negocios. A finales de noviembre, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud federal, Hugo LópezGatell Ramírez informó que la ocupación hospitalaria en Coahuila iba en fase de ascenso por lo que era importante que la entidad hiciera una mayor promoción de la salud para involucrar el cambio de comportamiento de las personas.

ahuila cerró con 367 fallecimientos por COVID-19 de los cuales 296 fueron de Torreón. En el último mes del año pasado, ya había 528 camas para COVID y el día 31 cerró con una ocupación hospitalaria del 35.79%, es decir, 189 internamientos. Enero de 2021 culminó con 184 hospitalizaciones en La Laguna y en Torreón, el número de víctimas mortales disminuyó a 168 respecto a los últimos dos meses anteriores. Al 27 de febrero del año en curso, la ocupación hospitalaria fue del 11.25%, equivalentes a 65 personas hospitalizadas y en Torreón, se dieron a conocer 33 nuevos contagios además de 170 casos activos. El semáforo de riesgo epidemiológico temporal se posicionó en color naranja y con dos de diez indicadores en color rojo que son la Tasa de incidencia de casos estimados activos por 100 mil habitantes y el Porcentaje semanal de positividad a SARSCoV-2. A un año del primer caso de COVID-19, en Torreón se han infectado 16 mil 050 personas y se han registrado 1, 304 fallecimientos. En contraste, el Gobierno federal reporta en dicho municipio 15 mil 892 contagios y 1, 305 defunciones. El 60.69% de las víctimas mortales son hombres, algunos con comorbilidades como hipertensión, diabetes y obesidad.

DE LA PANDEMIA A LA SINDEMIA

El doctor Salvador Chavarría Vázquez, director de la Facultad de Medicina y de los hospitales Infantil y Universitario de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), consideró que a un año de que se detectó el primer caso de COVID-19 en Torreón, la evolución que ha tenido la pandemia no es más que una réplica de lo que ha acontecido a nivel mundial, sobre todo ante un virus desconocido, con comportamiento multiorgánico y con una tasa de mortalidad muy elevada, sobre todo en países con alta incidencia de personas con comorbilidades que comprometen su estado de salud.

“El comportamiento ha sido globalizado y ha ido replicándose en cada uno de los lugares idénticos, un pico alto, un estacionamiento y luego con un índice de contagio nuevamente alto que nosotros lo acabamos de vivir en la época del invierno que afortunadamente ya está por terminar. Termina también la presencia del dengue y de la influenza, provocaron no solamente que tuviéramos una pandemia sino que se transformara en una sindemia, esto quiere decir que se agregan otros virus a una pandemia”, explicó.

Dijo que en el contexto de la pandemia por el COVID-19, la vacunación contra esta enfermedad ha mostrado el lado “triste” de un sistema de salud para poderla enfrentar aunque reconoció que la aplicación del biológico a los profesionales sanitarios y el arranque de la inoculación a las personas adultas mayores disminuirán el índice de contagios, la tasa de mortalidad y de internamientos graves en los hospitales, dándole “un suspiro” a los trabajadores sanitarios.

“Y no solamente en el mismo sistema sino también en la producción de las farmacéuticas para lograr tener el abasto suficiente para vacunar a una población tan grande. El abasto se ha dificultado, hay que estar adquiriendo la vacuna y luego hacer toda la logística para la vacunación, yo creo que nos vamos a tardar todo el resto del año en vacunar a toda la población”.

Chavarría Vázquez expresó que las medidas de seguridad sanitaria establecidas por las autoridades fueron las adecuadas aunque ello repercutió en afectaciones sociales y económicas entre la población a quien se pidió privilegiar el confinamiento. “La gente se empezó a desesperar y empezó a salir, la economía empezó a apretar, entonces se fueron dando circunstancias que agravaron la situación de la pandemia, de tal forma que fueron variables propias de este país. Nos enfrentamos a un mercado de economía informal de más del 52% pues también obliga a que la gente tenga que ir a trabajar por cuestiones de informalidad, eso también tiene crisis y afectaciones”.

El doctor dijo que la contingencia sanitaria exhibió un sistema de salud deficiente pues hay déficit de médicos especialistas para atender las áreas críticas de COVID-19, como neumólogos e intensivistas. “Las áreas de terapia intensiva no son tan bastas para poder responder a una patología que afectaba al sistema respiratorio y que había necesidad de tenerlos intubados y gente preparada, se tuvieron que crear estrategias en las cuales se incluía a un coordinador que era intensivista o neumólogo con médicos que no eran de esa especialidad, sin embargo tenían conocimientos de la medicina y eran especialistas de otra índole. Se hicieron equipos de esa forma, se extendieron los hospitales, se reconvirtieron y aunque estamos todavía en pandemia, ya estamos en unos niveles mucho más tranquilos. Pero en la respuesta de lo que era la intensidad de la pandemia, se tuvieron que crear estrategias que permitieran un nivel de atención sino de alta calidad cuando menos en un sentido humano de respuesta para esos enfermos”, destacó.

Dijo que la pandemia por el COVID-19 ha dejado a la sociedad en general un sentido de conciencia modificado además de que el reto para los órganos de gobierno sigue siendo revisar y fortalecer el sistema de salud para ofrecer un servicio de calidad y protección a la población. “Hablar de que el índice de contagio y la ocupación han disminuido, no significa que debemos de olvidarnos de las medidas sanitarias, el virus llegó para quedarse, la vacunación es una forma de crear inmunidad pero no hay que bajar la guardia”.

Coahuila mantiene lucha por frenar el virus

A un año de haberse registrado el primer caso de COVID-19 en Coahuila 66 mil 561 personas en el estado han sido contagiadas por el virus. La pandemia sigue activa y el reto que se enfrenta es la vacunación a la población.

El virus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad, provocó el cierre de fronteras, bares, restaurantes y todo lugar que por su naturaleza atrajera visitantes. Aunque el virus inició al otro lado del mundo, Coahuila aún lucha por detenerlo.

Fiebre, dolor de articulaciones, dolor de cabeza, pérdida de olfato y gusto son parte de los síntomas de la enfermedad. Cada paciente enfrenta diferente este virus. Mientras que algunos ni siquiera perciben los síntomas, otras tienen dificultad de respirar y algunas más no sobreviven.

Fue a finales de 2019, que los casos de neumonía atípica empezaban a llamar la atención en China y el 7 de enero de 2020 se confirmó que el virus se trata un nuevo tipo de coronavirus. El 21 de enero, el SARS-CoV-2 se acerca a México. Estados Unidos confirmó su primer caso en Washington y un día después Wuhan cerró sus aeropuertos y estaciones de ferrocarril.

El virus continuó su propagación por el mundo y México registró su primer caso el 28 de febrero, un día después Coahuila hizo lo propio. Una mujer de 20 años fue la primera en dar positiva al coronavirus en Torreón.

Para esta fecha, Coahuila ya había realizado 652 tomas de laboratorio, todas con resultado negativo, de acuerdo a información de la Secretaría de Salud Nacional publicada en su base de datos abierta sobre el COVID-19.

La situación creció y el 11 de marzo la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que este brote en el mundo era una pandemia. A partir de ese momento la vida como se conocía cambió. Los aeropuertos de decenas de países cerraron y ante la falta de medicamento o vacuna, se recomendó el distanciamiento social, y el lavado constante de manos. Ese mismo mes de marzo, las autoridades mexicanas suspendieron las clases y recomendaron hacer una cuarentena para tratar de contener la pandemia. Ante las condiciones de desigualdad y problema que existen en México, en junio se anunció el regreso a la nueva normalidad, que consiste en el uso de cubrebocas y las medidas previamente establecidas.

A un año, Coahuila ha tenido que superar un brote de COVID-19 en la clínica del IMSS de Monclova, otro brote más, en el mes de agosto, que situó a Piedras Negras en los primeros 10 municipios a nivel nacional con mayor número de contagios.

Entre los retos que se han tenido que sobrellevar es el boom de fiestas particulares, donde las medidas de sanidad no son respetadas y ayudan a la aceleración del virus. La primera ola se registra tras los festejos del Día de las Madres y la segunda tras las fiestas decembrinas.

Ante las miles de muertes registradas en Coahuila, el 28 de diciembre se convirtió en una de las primeras entidades en la aplicación de la vacuna Pfizer contra el COVID 19. El inicio del año no ha sido fácil ya que el estado se ha situado en semáforo rojo. Conforme se agudizaron las estrategias y se avanzó con la vacunación, los casos empezaron a disminuir, y este viernes se colocó en semáforo amarillo, lo que significa que en estas semanas ha pasado de un máximo riesgo a uno moderado.

A un año, el reto de las autoridades es la vacunación a la población abierta. Al corte de ayer se han aplicado 16 mil 466 dosis a adultos mayores.

Cada mes, de manera gradual, el Gobierno federal abrirá la vacunación por rango de edad. A partir del mes de junio será para la población menor de 40 años. Solo los niños y adolescentes no están contemplados en el esquema de vacunación, ya que no existen estudios clínicos sobre la eficiencia y seguridad de las vacunas en ellos.

Se espera que en 2022 ya se tenga vacunada a toda la población. Por lo que a pesar de la vacuna, los coahuilenses mantienen las medidas de seguridad y la suspensión de clases continúa hasta que el semáforo se coloque en verde, y la fecha para el regreso de la normalidad aún es incierta. (Por Lucía Pérez)

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