La historia de Pedriceña y la familia De la Pedriza, El Siglo de Torreón
21 de abril de 2021. notifications
menu desktop_windows
Gómez Palacio y Lerdo

La historia de Pedriceña y la familia De la Pedriza

Pedriceña es una pequeña población actualmente enclavada en el municipio de Cuencamé, Durango, y nació como un diminuto caserío en el Siglo XVIII

DOMINGO DERAS TORRES / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, domingo 07 de febrero 2021, actualizada 8:34 am

Enlace copiado

En la antigua y virreinal provincia de la Nueva Vizcaya, los colonizadores hispanos fundaron centros de población a medida que iban penetrando en los diversos puntos cardinales de su geografía e hicieron su aparición en valles, semidesiertos, serranías, pequeños asentamientos humanos. Las etnias española, indígena y negra, componían su demografía.

Pedriceña, pequeña población enclavada en el actual municipio de Cuencamé en el estado de Durango, nació como un diminuto caserío en el siglo XVIII.

Esta comunidad está inserta en una región semidesértica donde abundan las plantas xerófilas, el mezquite y la gobernadora. En el verano el calor es intenso y los abrasantes rayos del sol calan la piel, adyacente al poblado corre un cauce seco que solamente lleva aguas durante la temporada de lluvias y que escurren de los cerros aledaños, es conocido como el Arroyo de Pedriceña.

A mediados del siglo XIX, todavía sus habitantes padecían los ataques de los indios bárbaros de la localidad y de aquellos que en gran número emigraron hacia el norte de México, ante el aplastante avance de los colonos norteamericanos en los estados sureños de la Unión Americana.

LA FAMILIA DE LA PEDRIZA

El clan familiar De la Pedriza tiene sus raíces en la provincia de Santander, España. Este apellido aparece mencionado en una interesante edición que narra un inventario genealógico titulado Solares Montañeses, cuyo autor es Mateo Escagedo Salmón.

Los santanderinos Rodrigo De la Pedriza Canoso y Engracia Petronila de la Hozeja y Cornejo celebraron matrimonio en fecha muy remota y engendraron los siguientes vástagos: Rodrigo, Juan, José, Engracia y Joaquina, todos de apellidos De la Pedriza y de la Hozeja. Este dato genealógico aparece anotado en la citada obra de Escagedo Salmón y, es muy posible, que de esta prole familiar procedan los De la Pedriza que se establecieron en Durango durante la época colonial y fundaron Pedriceña.

En el Archivo General de Indias con sede en Sevilla, España, existe un antiguo documento fechado el 27 de diciembre de 1775 en el que aparece anotado Juan De la Pedriza, quien residió como militar activo y con el grado de capitán del ejército español en el Presidio del Pasaje (hoy Pasaje, Cuencamé, Durango). En algunos renglones de ese añejo papel, Juan expone los méritos y servicios que dio a la corona española en la Provincia de la Nueva Vizcaya, en la Nueva España.

El Presidio del Pasaje fue una fortaleza militar enclavada sobre el Camino Real de Tierra Adentro, ruta trazada por las autoridades virreinales que iba de la ciudad de México a la población de Santa Fe, Nuevo México. Los presidios eran sitios donde paraban los viajeros y servían como refugios ante el ataque de las tribus bárbaras.

Al Camino Real de Tierra Adentro también se le conoció en los lejanos tiempos coloniales como el Camino de la Plata, en algunos estados de la República Mexicana aún se aprecian algunos vestigios de esta antiquísima ruta.

Rodrigo De la Pedriza figuró como administrador de la hacienda de Santa Catalina del Álamo en la Provincia de la Nueva Vizcaya, de 1768 a 1773. Este mismo cargo fue ocupado, años después, por su hermano Juan Francisco De la Pedriza de 1780 a 1783. (Origen y Evolución de la Hacienda en México. Siglos XVI al XX. Autores: María Teresa Jarquín y otros. Edición de El Colegio Mexiquense, la Universidad Iberoamericana y el Instituto Nacional de Antropología e Historia. México. 1990).

Tomás, un hijo de Rodrigo De la Pedriza, contrajo matrimonio con Refugio Arriaga y engendraron una hija de nombre Carmen que se desposó con Carlos Michaud, este matrimonio tuvo a su vez una hija que llevó el nombre de María y falleció a temprana edad de su vida. Sus restos se encuentran sepultados bajo una lápida de mármol al pie del altar de la Capilla de Pedriceña.

En la década de los años veinte del siglo XIX se desarrolló con fuerza un espíritu antiespañol en todo México, sobre todo en 1829, como consecuencia del fallido intento de reconquista de nuestro país de la corona española ejecutado por el brigadier Isidro Barradas

Con anterioridad, el 20 de diciembre de 1827, el Gobierno federal expidió un decreto en el que ordenaba la expulsión de los españoles radicados en la República Mexicana. Fue durante el 24 del mismo mes y año en que el gobierno del primer gobernador constitucional de Durango, Santiago Baca Ortiz, hizo lo mismo en esta entidad y entre la lista de hispanos expulsados aparecía Francisco de la Pedriza.

Tiempo después algunos españoles residentes en Durango alcanzaron el beneficio de obtener la ciudadanía mexicana, así lo acordó el Congreso estatal mediante sendos decretos que fueron expedidos y numerados del 137 al 178, entre los peninsulares que se vieron beneficiados destacaba Rodrigo De la Pedriza. (Historia de Durango. Autor: José Ignacio Gallegos Caballero. Impreso en los Talleres de A. Mijares y Hno. México. 1974).

Juan De la Pedriza figuraba en 1805 como miembro de la muy antigua y llamada Muy Ilustre Archicofradía del Santísimo Sacramento de la Catedral de Durango, cuyos datos de su fundación se remontan al año de 1634. (La Archicofradía del Santísimo Sacramento. Autor: Miguel Felipe de Jesús Vallebueno Garcinava. Edición del Instituto de Investigaciones Históricas de la UJED. Durango. 2011).

LA CAPILLA DE PEDRICEÑA

El sitio donde se ubica el casco de la novohispana hacienda y su capilla tuvo como nombre original el de Hacienda de San Juan de la Noria de Pedriceña, uno de los miembros de la familia fundadora del lugar se llamó Juan Francisco De la Pedriza. Es muy probable que esa primitiva denominación se deba al nombre propio de este inmigrante español y pionero colonizador de la antigua Nueva Vizcaya.

Seguramente y también por el nombre de este varón fue entronizado San Juan El Bautista en un sitio principal del templo. En el altar izquierdo de los dos altares laterales está colgado un óleo de la Virgen de Guadalupe dedicado a Diego De la Pedriza, data del siglo XVIII.

El casco de la hacienda y la capilla fueron silentes testigos del "grito" de independencia que dio el presidente Benito Juárez la noche del 15 de septiembre de 1864, cuando la caravana republicana que encabezó era perseguida por el ejército invasor francés de Napoleón III.

LA FINCA VIRREINAL DE LOS DE LA PEDRIZA EN DURANGO

En la esquina noreste del crucero formado por la calle Bruno Martínez y la avenida Negrete, en la ciudad de Durango, se yergue la señorial casona virreinal que fue propiedad de la familia de la Pedriza.

El inmueble es de estilo barroco y figura como una de las construcciones más antiguas de la capital duranguense, tiene un gran patio central rodeado de una elegante arquería de cantera, sus marcos y puertas tanto del exterior como del interior son también de este material.

A mediados del siglo XX, esta finca novohispana fue sede de la Escuela de Música de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED), fundada por el exgobernador Enrique Torres Sánchez y cuyo primer director fue el músico Alfredo González, nativo de la población de Pasaje, Cuencamé, Durango.

EL MAUSOLEO DE JOAQUINA DE LA PEDRIZA

En el viejo Panteón de Oriente de la ciudad de Durango, que en la parte superior del marco de su puerta principal aparece inscrita la frase" Mansión del Reposo. Año 1860", existe una capilla fúnebre que aloja los restos de una mujer que perteneció al clan familiar de los De la Pedriza.

Su estilo arquitectónico es neogótico, ostentaba dos pináculos (falta uno) y cuatro rosetones, el más bello y principal está en la parte superior de la puerta de acceso en donde aparece la siguiente inscripción: "Joaquina de la Pedriza. 1 de enero de 1892". Exhibe en su interior y exterior columnas corintias propias del neoclásico.

En este monumento funerario también fueron sepultadas otras dos damas duranguenses, dos placas de mármol y cantera, dan cuenta de sus nombres y las fechas de sus fallecimientos: "Gabina Adrián de Juambelz. 10 de Febrero de 1909" y "María Torres de Juambelz. 25 de Diciembre de 1924". Posiblemente existió un parentesco entre las familias De la Pedriza y De Juambelz.

[email protected]

RELACIONADAS
COMENTA ESTA NOTICIA
Cargando comentarios...
...
Cargando más noticias...
Cargando tendencia...