Rebrote de COVID-19 amenaza economía mundial, El Siglo de Torreón
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Finanzas

Rebrote de COVID-19 amenaza economía mundial

Millones de negocios enfrentan la posibilidad de tener que confinarse una vez más

AP
WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS, viernes 30 de octubre 2020, actualizada 7:57 am

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El repunte de casos de coronavirus en Estados Unidos y Europa pone en peligro la recuperación económica en ambos lados del Atlántico, mientras que millones de personas y negocios enfrentan la posibilidad de tener que confinarse una vez más.

El creciente temor de un retroceso económico coincide con un reporte difundido el jueves de que la economía de Estados Unidos creció a un tasa anual récord del 33.1 por ciento durante el trimestre de julio a septiembre. Incluso con ese incremento, la mayor economía del mundo sigue sin recuperarse por completo del desplome sufrido en los primeros meses de la pandemia. Y ahora la economía desacelera justo cuando los nuevos casos confirmados de COVID-19 van en aumento y la ayuda de Washington sigue en suspenso.

En caso de que muchos consumidores y compañía elijan -o se vean obligados- a confinarse nuevamente en respuesta al virus, tal como sucedió en la primavera, el retroceso de gastos y contrataciones podría descarrilar el crecimiento económico. Algunos gobiernos de Estados Unidos y Europa ya comenzaron a reimplementar algunas restricciones para ayudar a contener la propagación del virus.

En Chicago, donde el gobernador de Illinois J.B. Pritzker prohibió el servicio de bares y restaurantes en interiores, Grant DePorter, administrador del Grupo de Restaurantes Harry Caray, ha expresado su preocupación de un severo impacto a sus establecimientos y empleados.

Cuando se prohibió originalmente el servicio de restaurante en interiores en la primavera boreal, destacó que sus empleados podían arreglárselas gracias al subsidio federal por desempleo de 600 dólares a la semana. Pero ese beneficio ya expiró.

"Todos están sumamente decepcionados con la decisión del estado", declaró DePorter.

En Francia, el presidente Emmanuel Macron declaró un cierre nacional a partir del viernes. En Alemania, la canciller Angela Merkel anunció el cierre de bares, restaurantes y teatros durante cuatro semanas. Merkel advirtió de un "invierno difícil" después de que la cifra de casos diarios confirmados alcanzó un nuevo máximo histórico el jueves.

En Rheinberg, Alemania, Michael Boehm instaló iglús de plástico afuera de su restaurante para recibir a los comensales durante el invierno. Pero las nuevas restricciones en Alemania amenazan los negocios como el suyo al obligarlos a brindar únicamente servicio para llevar durante todo el mes de noviembre, añadió Boehm.

"Las personas prefieren sentarse afuera", dijo. "Hacemos todo lo posible, mis colegas también hacen todo lo posible, para asegurarse de que nuestros clientes regresen sanos a casa".

Una de las mayores incertidumbres es si la población podrá apegarse a las directrices del gobierno o si la resistencia a los confinamientos y demás restricciones que se han presentado en partes de Estados Unidos y Europa frene el progreso en el control de la pandemia. El presidente Donald Trump, que enfrenta una elección presidencial en cinco días, ha criticado abiertamente a las ciudades y estados que han impuesto restricciones a los negocios para ayudar a controlar la pandemia. Y muchos de sus simpatizantes han dejado claro que están de acuerdo.

En España, algunas de las regiones han ordenado el cierre de bares y restaurantes. Pero los gobiernos no han otorgado subsidios para ayudar a los propietarios, desatando protestas esta semana de empresarios en Barcelona que golpearon cazuelas, agitaron cocteleras y gritaron consignas de "¡Queremos trabajar!"

El cálculo del gobierno de Estados Unidos sobre el crecimiento del tercer trimestre mostró que la economía ha recuperado apenas unas dos terceras partes de la producción que se perdió a inicios del año, cuando el surgimiento del virus forzó el cierre de establecimientos, dejó sin trabajo a decenas de millones de personas y detonó la peor recesión desde la Gran Depresión.

Ahora la economía se debilita nuevamente y enfrenta amenazas renovadas. Los casos confirmados de coronavirus van en aumento. Las contrataciones se han estancado. Los estímulos federales se agotaron. Sin la posibilidad de mayor ayuda federal en el horizonte antes de finalizar el año, Goldman Sachs redujo su panorama de crecimiento para el trimestre actual de una tasa anual del seis por ciento a una de tres por ciento.

Gregory Daco, economista en jefe para Estados Unidos en Oxford Economics, destacó que el crecimiento récord del PIB nacional en el tercer trimestre "nos dice poco o nada sobre el momento al que nos dirigimos" en el último trimestre del año.

"El sólido desempeño del PBI da una falsa impresión del verdadero estado de la economía", escribió Daco en una nota de investigación. "Prevemos una segunda fase de recuperación mucho más lenta".

De igual forma en Alemania, la mayor economía de Europa, Oxford Economics dejó entrever la posibilidad de que su pesimista pronóstico de crecimiento del 1,2% para el último trimestre del año deba reducirse más adelante. El pronóstico de Oxford se basa en un índice que refleja el pago de tarjetas de crédito, reservaciones a restaurantes vía internet, estadísticas de salud y datos de movilidad.

Otro retroceso en la economía de Estados Unidos muy posiblemente afectaría en mayor grado a las compañías de servicios, desde restaurantes y bares hasta hoteles, aerolíneas y lugares de entretenimiento. Boeing, por ejemplo, anunció esta semana que recortará otros 7.000 empleos debido a que la pandemia ha sofocado la demanda de nuevos aviones.

Posiblemente no haya un sector económico que enfrente un panorama más oscuro que el de la industria de bares y restaurantes, que no sólo ha resultado susceptible a la propagación del coronavirus, sino que también ha sido sumamente afectada por las restricciones gubernamentales.

La doctora Emily Landon, directora médica de la facultad de medicina de la Universidad de Chicago, señaló que hay dos factores que facilitan la propagación del virus durante el invierno, especialmente en restaurantes: El aire más frío es más seco, y las gotas que transmiten el virus se vuelven más pequeñas.

A eso hay que sumarle lo que las personas hacen dentro de un bar o un restaurante, comentó.

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