'Quiero seguir estudiando', señala joven lagunero, El Siglo de Torreón
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Torreón

'Quiero seguir estudiando', señala joven lagunero

Juan Mario de 17 años tiene varios trabajos para apoyar en su casa con los gastos

MARY VÁZQUEZ / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, domingo 06 de septiembre 2020, actualizada 12:28 pm

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"De que se puede, se puede" son las palabras de Juan Mario Montellano Pérez, un joven de 17 años originario de Francisco I. Madero que pese a los obstáculos que desde niño se le han presentado para salir adelante, tiene un objetivo muy claro: estudiar una carrera universitaria.

El joven comparte que comenzó a trabajar desde que estudiaba la primaria, con el fin de traer su propio dinero pues la situación económica de su familia era complicada. Casi al terminar la secundaria, la situación comenzó a empeorar, ya que a su padre le detectaron una enfermedad que provoca la deformación de los huesos, la cual fue mermando su estado físico paulatinamente hasta perder su trabajo. El padecimiento le afectó principalmente la cadera, dificultando su movilidad.

La madre de Juan Mario también sufrió algunas afectaciones físicas, "algo del estómago", cuenta el joven al no saber con precisión.

Ante los problemas económicos, Mario decidió emplearse como "cerillito" en un supermercado de la zona comercial de Madero, donde ha permanecido durante todos estos años. También ayuda a su padre a preparar y vender pan dos veces por semana: el miércoles, su día de descanso como empacador; y los sábados. Aunque justo en este día debe entrar a las 8 de la mañana a su trabajo formal, Juan se levanta desde las 5 de la mañana para ayudar a su padre a preparar el pan y dejarlo listo para que su hermana menor le ayude a hornearlo. En la tarde, cuando regresa de su trabajo, hay que salir a venderlo.

En sus ratos libres, el joven maderense también realiza trabajos de plomería, jardinería o de limpieza de maleza, además de que se da el tiempo de salir a correr.

Para tener tiempo en todas sus ocupaciones, Juan Mario decidió estudiar la preparatoria en el sistema abierto, es por eso que con apenas 17 años está a punto de entrar a la universidad.

"No es una obligación, pero moralmente así lo siento", dice el jovencito que a su corta edad sorprende la madurez con la que enfrenta las circunstancias en que las que se encuentra, pues además de prácticamente hacerse cargo de los gastos de la casa, "carga" con otras preocupaciones, pues hace poco su madre decidió irse del hogar, agobiada por los problemas familiares y por su enfermedad.

"Yo no juzgo, las cosas así pasan y pues hay que echarle ganas", relata Juan Mario, quien es el tercero de cuatro hermanos. Los dos más grandes "ya hicieron su vida", por lo que repite que moralmente se siente comprometido a apoyar a su padre y a su hermana de 16 años.

Las ganancias que le genera la venta de pan las emplean para cubrir los gastos de la casa y el dinero que gana como 'cerillito' o de los otros trabajos que realiza es para sus gastos personales y de la escuela. Dice que si ocurre un gasto imprevisto en el hogar o que se descapitalizan para seguir haciendo el pan, pues hay que "meterle" de su dinero.

CLASES

En estos momentos la mayor dificultad del joven es su ingreso a la universidad, pues su viejo teléfono celular ya no funciona y de momento no tiene forma de comprar uno, mucho menos una computadora para tomar las clases que empezarán mañana lunes.

Con una sonrisa un poco nerviosa, cuenta que con dificultad logró reunir los 600 pesos para sacar la ficha en dos universidades, pues necesitaba "asegurar" un lugar para continuar sus estudios.

"Ya me andaba", cuenta, ya que le fue muy complicado reunir el dinero para tener el derecho a presentar el examen de admisión. Su sueño era estudiar Arquitectura, pero al revisar los costos optó por postularse para la carrera de Comercio Exterior y Aduanas en la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), obteniendo el lugar número 25.

Su segunda opción fue el Instituto Tecnológico de La Laguna, en la carrera de Gestión Empresarial, que aunque admite que no le llama mucho la atención, lo importante es "no quedarse sin estudiar".

Juan Mario dice que por los costos optó por inscribirse en el Tecnológico, pues en la primera escuela eran 9 mil pesos de inscripción y en la segunda 3,700, pero consiguió un descuento de 700 pesos.

Juntar el dinero para cubrir la inscripción le tomó tres meses, pues dice que iba apartando lo que podía de su sueldo como empacador de comida, pero cuando ya casi lo completaba surgían gastos imprevistos.

"Batallé mucho para juntar lo de las fichas que fueron 600 en las dos y también con la inscripción iba apartando lo que podía y hasta juntarlo, puesto que de ahí había ocasiones que necesitaba capital para hacer el pan", cuenta.

Hasta ahí superó las pruebas para lograr su sueño: ser el primero en su familia en estudiar una carrera universitaria. Ahora su preocupación es no tener una computadora o un teléfono para tomar sus clases, pues si bien no cuenta con servicio de internet, no le importa "andar viendo caras" para que le permitan conectarse, aunque también comenta que ya está analizando alternativas para solucionarlo, pues incluso sin su teléfono se las arregló para hacer los trámites y presentar los exámenes.

"La que me ha estado apoyando bastante es la mamá de mi novia, me prestaba la computadora para hacer los trámites, pero pues ahorita sus hijos están estudiando. Cuando empiecen las clases, va a ser más complicado, tendría que esperar a que me hagan un campito para utilizar la computadora, pero también habría que ver los horarios, si no se juntan con las clases de ellos. Para los exámenes afortunadamente hubo forma de programar la fechas, si no, no hubiera podido".

Otra alternativa es pedirle a un amigo que estudia en el Tecnológico de La Laguna, que le dé oportunidad de tomar sus clases en su casa, pero también habría que checar que no se empalmen las clases.

"Desde antes yo ya lo sabía que sin mi teléfono tomar las clases iba a ser un problema, pero pues de que se puede, se puede. Yo no voy a bajar bandera, quiero seguir estudiando".

Quien desee ayudar a Juan Mario puede marcar al teléfono 872-117-1109 y preguntar por Vianey.

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