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Estilo de vida

¿Por qué un bar puede ser un foco de infección de COVID-19?

En definitiva el distanciamiento social queda en el olvido con el alcohol

EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, viernes 24 de julio 2020, actualizada 3:42 pm

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Recién se dio a conocer que varias partes de España volverán a cerrar algunos bares que habían abierto ante un nuevo rebrote de COVID-19.

Además de esa nación, otras han tenido que hacer lo mismo debido a que los casos de coronavirus han vuelto y es que un bar es un gran foco de infección.

Recientemente, la ciencia dio a conocer diversas razones por las que se considera a un antro un lugar peligroso para la propagación del SARS-CoV-2.

En definitiva el distanciamiento social queda en el olvido en los bares ya que las personas, cuando beben, se olvidan de las medidas sanitarias.

“El alcohol disminuye la inhibición y nubla el juicio y, cuando se pone música a todo volumen en un bar o club nocturno, terminamos acercándonos más a otras personas”, explicó Robert Glatter, médico del Hospital Lenox Hill de Nueva York, a USA Today.

Hablar con alguien a corta distancia es una amenaza de transmisión viral. Muchos jóvenes se reúnen y creen que a su amigo o pareja no le dará el nuevo coronavirus, por lo que se sienten seguros y tienden a quitarse los cubrebocas, cuando la realidad es que todos estamos expuestos a este virus.

Julian W. Tang, profesor de la Universidad de Leicester en el Reino Unido, realizó un estudio sobre la gripe pospandémica examinando cómo las diferencias de temperatura en el aire exhalado podrían utilizarse para visualizar los diferentes tipos de flujos de aire infectado.

“Este fenómeno puede verse mediante dos métodos relacionados de visualización de flujos de aire, conocidos como Schlieren y la fotografía de sombras. El estudio utilizó ambos métodos para mostrar cómo la respiración, el habla, la risa, el canto, la tos y los estornudos pueden transportar el aire (y cualquier virus que contenga) a otras personas a una distancia de 1 metro”, menciona el portal de Infobae.

“Este estudio se llevó a cabo originalmente entre 2010 y 2012, después de la pandemia de gripe de 2009, pero ahora ha desarrollado una nueva relevancia por la actual pandemia COVID-19”, agregó Tang.

Tang de igual manera expuso en una infografía cómo, en ausencia de una ventilación efectiva, el virus puede llenar un bar en cuestión de pocas horas.

Inclinarse para entablar una charla en definitiva aumenta el riesgo de COVID-19: En muchos bares, la música alta; ya sea de DJ, ambiental o de grupos en vivo o las multitudes ruidosas, obligan a que las personas se acerquen más.

“Cuando estoy en una situación ruidosa, tiendo a girar mi cabeza o mi oído hacia la boca de esa persona, pero entonces su aliento exhalado viene directamente a mi cara. Me hace inhalar aún más del aire que están exhalando que podría ser portador del virus. Y al hablar más fuerte también expulsa más gotas”, detalló Tang.

Cuando los individuos aumentan el consumo de alcohol cantarán, se reirán o se volverán más expresivos y eso ocasiona que expulsen más gotas con COVID-19.

“A medida que la gente se embriaga, tiende a hablar más fuerte, contar chistes o cantar, lo que esparce más gotas”, comentó el científico.

De igual manera, Tang expuso que quienes vayan a beber a un bar no van a estar usando los cubrebocas.

“Sin una vigilancia estrecha para llevar máscaras y practicar el distanciamiento social, los bares son ciertamente un lugar propicio para la transmisión del virus”, manifestó Glatter.

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