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Columnas Finanzas

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Solo cinco dimensiones

JUAN MANUEL GONZÁLEZ
lunes 20 de julio 2020, actualizada 7:56 am


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Algunos de los pensadores más importantes del mundo han intentado comprender las complejidades de la personalidad. Sigmund Freud relacionaba la personalidad con la sexualidad, Francis Galton examinaba los bultos del cráneo y Carl Jung estaba convencido de que la personalidad la determinaba la posición de las estrellas en el momento del nacimiento.

En 1930, otros científicos optaron por un enfoque más sensato y afirmaron que la estructura de la psique humana estaba escondida en el lenguaje. Decían que las palabras que usamos para describirnos a nosotros y a los demás reflejan de manera muy precisa la personalidad. Pensaban que dicha estructura fundamental se descubriría recopilando todas las palabras que pueden emplearse para describir a una persona.

Estudiaron minuciosamente todas las páginas de un diccionario y seleccionaron aquellas palabras que se podían usar para describir la personalidad. Terminaron reuniendo más de dieciocho mil palabras y, después de una revisión, redujeron la lista a cuatro mil palabras que describían rasgos relativamente importantes y estables. Diez años después, otro grupo de investigadores utilizando una forma básica de análisis informático, redujo aún más la lista a solo doscientas palabras.

A lo largo de los cuarenta y cinco años siguientes, miles de personas se clasificaron y clasificaron a los demás usando varios de estos adjetivos y los investigadores usaron técnicas estadísticas sofisticadas ´para analizar los datos, para determinar las dimensiones esenciales que distinguían a unas personas de otras. A mediados de los noventa, después de varios estudios a gran escala de países y culturas muy distintas, hubo consenso y se estableció la presencia de cinco dimensiones fundamentales de la personalidad. Esas cinco dimensiones han recibido distintos nombres a través de los años, pero se conocen comúnmente como “apertura a la experiencia”, “ser concienzudo”, “extraversión”, “agradabilidad” y “neuroticismo”.

Otras investigaciones han demostrado que estos factores los determina una combinación de genes y experiencias infantiles que tienden a permanecer inalterables toda la vida y que afectan a casi todos los aspectos de nuestro comportamiento, incluidas las relaciones, el rendimiento en el trabajo, las actividades de ocio, lo que consumimos, las creencias religiosas y políticas, la creatividad, el sentido del humor y la salud.

La “apertura a la experiencia” representa hasta qué punto una persona busca y aprecia las experiencias nuevas, sienten curiosidad y tienen mente abierta. Se aburren fácilmente, pero son capaces de ver las situaciones y problemas desde muchas perspectivas diferentes. Son creativos, originales, divertidos, imaginativos y poco convencionales. Tienen una vida interior muy rica, les gustan las nuevas ideas.

El “ser concienzudo” refleja cómo nos organizamos, insistimos y nos exigimos para lograr nuestros objetivos. Quienes obtienen puntuaciones altas son muy organizados, confiables, trabajadores y perseverantes. Pueden resistirse a las recompensas a corto plazo para lograr el éxito a largo plazo, cumplen sus propósitos de Año Nuevo y son muy puntuales. Por lo general, viven más años que los demás ya que no tienen comportamientos de riesgo, hacen más ejercicio, tienen una dieta balanceada y se hacen exámenes médicos de forma regular.

La “extraversión” representa la necesidad de estímulos del mundo exterior y de otras personas. Estas personas son divertidas, impulsivas, felices, disfrutan de la compañía de los demás y tienen un circulo de amistades y conocidos muy amplio. Prefieren dirigir antes que seguir, disfrutan con los chistes agresivos y sexualmente explícitos, beben más, pueden hacer varias tareas a la vez, buscan la gratificación instantánea.

La “agradabilidad” es lo mucho que nos importan los demás. Estas personas son de confianza, altruistas, amables, cariñosas y, quizás lo más importante de todo, simpáticas. Se divorcian menos, se perciben de manera más favorable en las entrevistas de trabajo y tienen más oportunidades de disfrutar ascensos en su empleo.

El “neuroticismo” define hasta qué punto somos emocionalmente estables y capaces de soportar las situaciones que pueden producir estrés. Quienes tienen puntuaciones altas en esta dimensión, se preocupan mucho, tienen baja autoestima, se ponen aspiraciones poco realistas y con frecuencia experimentan emociones negativas como angustia, hostilidad y envidia. Establecen relaciones muy posesivas y dependientes. Las personas con puntuación baja son más tranquilas, relajadas, resistentes al fracaso y emocionalmente seguras. No se desaniman fácilmente, utilizan el buen humor para reducir la ansiedad tanto en ellas como en los demás y pueden sacar fuerzas de las situaciones más estresantes.

La aparente complejidad de la personalidad es una ilusión. Solo nos diferenciamos en estas cinco dimensiones fundamentales. Si las comprendemos, obtendremos una importante información sobre nuestro comportamiento y nuestra manera de pensar. Y si de igual manera somos capaces de entender la personalidad de los que nos rodean, podremos comprender mejor sus acciones y aprenderemos a comunicarnos mejor con ellos.

Juan Manuel González C. www.degerencia.com/jmgc Celular: 871 221 4557

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