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Torreón

Migrantes gay, condenados a sufrir doble discriminación

Benjamín, migrante originario de El Salvador, narra las amenazas y actos de segregación que ha tenido que pasar en su búsqueda de alcanzar el 'Sueño Americano'

PERLA SÁNCHEZ/EL SIGLO DE TORREÓN
SALTILLO, COAHUILA, domingo 28 de junio 2020, actualizada 8:58 am

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Además de sufrir persecución por su condición de indocumentados, miles de migrantes también deben enfrentarse a agresiones, amenazas, insultos, así como a intentos de homicidio, debido a la homofobia que persiste en estados que incluso se consideran incluyentes en México, sufriendo así una doble discriminación que nunca termina.

A pesar de que algunos migrantes logran frenar ataques al alcanzar una autorización de refugio para gozar de algunos derechos, que en ocasiones no son respetados, el tema de la homosexualidad continúa siendo una discusión en muchos países e incluso entidades de la República Mexicana.

Por un lado, se respeta el tránsito libre de los migrantes; por otro, las culturas de diferentes religiones no perdonan las condiciones de la comunidad LGBTT, situación que incluso consideran como una falta a la moral y el respeto, como un crimen e incluso una enfermedad.

Aunque el 28 de junio se ha establecido para celebrar el Día Internacional del Orgullo Gay, aún existen muchos países donde las personas son discriminadas por tener preferencias diferentes.

Tal es el caso de Benjamín Boanerjes Blanco, quien nació en la Ciudad de Puerto de la Unión, en la Isla Golfo, un 16 de septiembre del 2000, en la República de El Salvador en Centroamérica.

A solo un año de alcanzar la mayoría de edad, se aventuró para alcanzar el "sueño americano" en noviembre de 2018.

A través de caravanas masivas de migrantes, decidió salir de su país con solo 20 dólares, una mochila y la ropa que traía puesta, con el objetivo de llegar a Estados Unidos.

En la primera ocasión logró entrar a México, pero a los 30 kilómetros de camino fue detenido en Tapachula, Chiapas, y deportado.

Fue hasta un segundo intento que logró llegar de "ride" e incluso caminando hasta Saltillo, donde desde hace ocho meses reside en espera de que se autorice su trámite de refugio.

"No traía nada, me vine de 'ride' y caminando con llagas en los pies. Cuando llegué a Saltillo fue en septiembre, llovía y hacía frío. Estuve durmiendo tres días en el Teatro Fernando Soler hasta que me trasladé a la Casa del Migrante", recordó.

Sin embargo, haber llegado a la frontera del país no ha representado para Benjamín el mayor logro, sino el inicio de muchas batallas que restan por ganar en medio de la discriminación que a diario lidia por ser indocumentado, así como por ser homosexual.

Su piel morena, un tanto lastimada por el sol, así como su voz nerviosa, delatan las condiciones por las que ha tenido que atravesar desde su niñez hasta su juventud. Benjamín explicó que fue la violencia el motivo principal para salir de su país, donde fue extorsionado por la pandilla residente del lugar, los Mara Salvatrucha.

"Fue cuando se dieron cuenta de mis preferencias y que me gustaba vestirme de mujer que ya no podía seguir en mi país, por lo que la propuesta fue que colaborar con ellos era la única forma de permanecer con vida ahí, fue un chantaje", dijo

Por lo anterior en dos ocasiones se vio obligado a trabajar en tareas de narcomenudeo, sin embargo, tras ser detenido dejó la pandilla, la cual se encargó de darle un severo castigo.

Para ello se montó una especie de juicio, donde Benjamín recibió una sentencia por parte de esta pandilla, la cual ordenó darle 13 leñazos y golpearlo entre cuatro integrantes de esta.

"Hay muchas personas así en mi país, pero desafortunadamente por miedo y entre la misma comunidad hay discriminación. Hay personas que son y que lo niegan y hacen menos a los que lo declaran. Muchos alegan de que ser activos no los hace ser homosexuales", aseguró.

LA DISCRIMINACIÓN EMPIEZA DESDE CASA

Benjamín relató que es hijo de un segundo matrimonio que su padre tuvo con su madre, cuando esta tenía solo 22 años de edad.

Cuando tenía un año de edad, su madre falleció producto de un tumor cancerígeno en el cráneo, por lo que su padre, de 85 años de edad, se quedó a su cargo, así como una vecina.

Del primer matrimonio, su padre tiene siete hijos más, quienes no lo aceptan por su condición, ya que se han manifestado como homofóbicos. También tiene una hermana menor de 16 años de edad que no la ha vuelto a ver, pues su abuela se hizo cargo de ella al morir su madre.

Benjamín narró que fue cuando su padre se enteró de sus preferencias que lo rechazó y aunque poco a poco lo fue aceptando, sus medios hermanos no quieren saber nada de él.

Desde los cinco años se dio cuenta de sus preferencias, no obstante, el calvario comenzó a los 13 años de edad cuando declaró su homosexualidad y comenzó a vestirse como mujer.

"Cuando tenía 13 años, mi padre supo de mi condición. Me dijo que no esperaba tener un hijo afeminado, que se arrepentía de ser mi padre, pero poco a poco me ha aceptado, al no observar ningún cambio en mi forma de ser por ser gay", dijo.

'SER GAY EN MI COMUNIDAD ES UN CRIMEN"

Relató que en su ciudad natal, las personas desconocen de este tema, por lo que las preferencias sexuales distintas a las "socialmente permitidas", son calificadas como un crimen que debe castigarse.

"La gente es de una mentalidad cerrada y hay muchos crímenes de odio en la entidad. Eso no es solo por las pandillas, sino desde las propias familias y en las escuelas", explicó.

Añadió que por lo anterior decidió dejar la escuela para trabajar, además su padre no contaba con los recursos suficientes.

"Tuve la oportunidad de llegar solo hasta la secundaria, debido a que la abandoné por el bullying y agresiones que recibí por vestirme como mujer, por parte de maestros y compañeros", resaltó. En el tiempo que vivió en su país nunca existió ninguna asociación que apoyará a esta comunidad, lo anterior pese a que hasta casi un 30 % de la población tiene distintas preferencias sexuales.

Gran parte de su comunidad en El Salvador es religiosa y está en contra de la homosexualidad, sin embargo, está consciente que su condición no está relacionada con el pecado o la deshonra, como muchos la califican. "Yo me crié en el cristianismo y si Dios me hizo así, no creo que no me quiera, si a todos nos hizo con un objetivo claro", manifestó.

VÍCTIMA DE TRATA SEXUAL Y DE LA POBREZA

Recordó que fue a los 13 años fue cuando conoció a una mujer que venía a México, la cual bajo engaños y artimañas intentó convencerlo para que se prestara a realizar trabajos sexuales por dinero. Aunque a sus 19 años al llegar a México en la caravana, optó por realizar estos trabajos, fue por convicción propia.

"En mi traslado de Veracruz hacia acá tuve mucha necesidad y tuve que hacer algo que no está en mi naturaleza: ser un hombre, pero con un adulto mayor, quien me ayudó en Querétaro. Yo me sentía comprometido y con culpa y dejé de hacerlo", resaltó.

DISCRIMINACIÓN ES MAYOR POR SER HOMOSEXUAL

Aunque su condición de migrante se presta a que haya discriminación, no se compara con el hecho de la recibida por tener preferencias sexuales distintas, la cual incluso te puede llevar a la muerte por el odio que se le tiene a este sector.

"Muchas personas ni siquiera creen que soy migrante, pero cuando me visto de mujer. no importa la nacionalidad, se te discrimina", lamentó. Benjamín recordó un acto de abuso policiaco en Saltillo, cuando salió de la Casa del Migrante con vestimenta de mujer en la colonia Landín.

Explicó que en el camino una patrulla de Fuerza Coahuila lo detuvo y le quitó las pertenencias.

"Ellos me dijeron que no se permitían hombres intentando ser mujer, me dijeron que me iban a entregar a Migración, pero no sabían que tenía trámite en Migración, por lo que me dejaron ir sin mis cosas", dijo.

'DUDÉ DE MI HOMOSEXUALIDAD'

En su vida solo ha tenido dos parejas sentimentales, no obstante, Benjamín ya se ha enfrentado a la violencia física y sexual, situación que incluso lo hizo dudar de su homosexualidad.

"Tuve una pareja mayor que era originario de Oaxaca, el cual me llegó a golpear, por lo que le puse una denuncia por lesiones en la Fiscalía para migrantes, pero sigue sin proceder, pues cuando tuve oportunidad de ir ya las lesiones no se observaban", destacó.

Manifestó que debido a que ese episodio en su vida fue muy impactante, pensó en dejar de lado sus preferencias para tener seguridad.

"Yo pensé que la vida que llevaba no era la correcta para ser feliz y que debía buscar el amor de una mujer para hacer una familia y aunque lo intenté en ocasiones anteriores, no lo logré", indicó.

SOMETERSE A LA HORMONIZACIÓN

Benjamín lamentó que aunque nunca tuvo una familia que lo apoyara, está decidido a que algún día se pueda someter a un tratamiento que lo lleve a convertirse en mujer, el cual al menos llevará tres años de duración. "Yo no sé cómo se le dice al término de lo que soy, pero yo me siento como una mujer y mi objetivo es llegar a ser una fémina natural, pues cuando me visto siento que es solo un disfraz", dijo.

Por lo anterior, señaló que cuando obtenga la residencia, busca estudiar para terminar una carrera en Alimentos, establecerse en la entidad y lograr iniciar un proyecto de cambio.

Actualmente trabaja en una empresa de Ramos Arizpe, sin embargo, aunque no se le tiene permitido vestirse de mujer en el trabajo, se le respeta su condición.

Será hasta entonces que incluso se buscaría el cambio de Identidad de Género, pues ya cuenta con el nombre de Vanessa Yaritza, en memoria de una mujer trans que vivió hace años en su comunidad.

Hasta el momento la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) mantiene aún en proceso su solicitud, debido a la pandemia generada del COVID-19, donde además hay cerca de 1,423 trámites más.

En el año 2019 un total de 547 migrantes recibieron la autorización y aunque se desconoce cuántos pertenecían a la comunidad gay, las obtenidas fueron porque los solicitantes se encontraban en riesgo de violencia en su país.

Por su parte, la comunidad San Aelredo informó que desde el año 2007 a la fecha, se han atendido 70 casos de migrantes integrantes de la comunidad LGTTTBI, quienes presentaron una denuncia por discriminación en su camino por Coahuila.

La gran mayoría fue por agresiones, discriminación en el trabajo, así como por la violación a derechos humanos.

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