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La visión psicológica de la nueva realidad


sábado 23 de mayo 2020, actualizada 4:42 am

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El psicólogo Antonio Miranda comenta que antes de la contingencia sanitaria, sus pacientes solían tener un ritual terapéutico, donde previo a la consulta se preparaban emocionalmente. Estas pequeñas rutinas han cambiado. Ahora sus pacientes toman un teléfono inteligente o una computadora, abren una aplicación para videollamadas y se conectan con el terapeuta, perdiendo la antesala de reflexión que solía armonizar las sesiones.

Aunque Miranda recalca un aspecto que le permitió adaptarse: mucho antes de la pandemia, él ya había consultado a pacientes residentes en Estados Unidos a través de las nuevas tecnologías. Así, esa experiencia de 10 años le dio un norte hacia dónde diseñar su dinámica.

CAMBIOS

Las consultas a través de videollamadas también han arrojado un aprendizaje interesante. Miranda contrasta las situaciones, menciona que cuando se realiza una sesión presencial hay más opciones para construir lazos de confianza con el paciente. En el caso de la nueva realidad, el método en línea lo hace más laborioso.

Así, el terapeuta debe ingeniárselas para generar esa conexión con su paciente. Miranda recomienda aprovechar el lenguaje de los gestos faciales, pues resulta idóneo para transmitir una sensación de tranquilidad a quien espera respuestas detrás de la pantalla.

El psicólogo también es consciente de que en su rama ha aumentado la demanda de pacientes, al contrario de otros sectores que se han visto golpeado por las repercusiones económicas, remanentes de la pandemia. Las personas buscan arropo, aunque en muchos casos no tengan un perfil que requiera con urgencia la ayuda psicológica.

Miranda apunta que la situación actual en La Laguna ha disparado los niveles de angustia. Se remonta a los números que aparecieron durante la época de violencia, cuando antes del año 2010 se presentaba un nivel de 5/10, para 2010 las cifras llegaron a 15/10 y en 2014 se registró 8/10.

"No es lo ideal de 5, pero aprendimos a vivir con 8, con un nivel de angustia muy alto. Ahora que llegó la pandemia llegamos otra vez a 15. El problema es que en 15 los órganos empiezan a tronar, empiezas a sentirte mucho más angustiado, más desesperado y todo lo magnificas. Lo importante será ver cómo manejamos la angustia y la ansiedad después esta situación".

Antonio Miranda recuerda que antes de que apareciera la enfermedad Covid-19, los temas más comunes que trataba eran la depresión, la búsqueda de pareja, la soledad vista como problema, la ansiedad y cuadros obsesivos. En cambio, la ola de la pandemia ha dejado un aumento de ansiedad, vista como trastorno y no como reacción, así como depresiones más punzantes, aislamiento y dificultades para la construcción de una esperanza.

"Eso no está clasificado en el manual sobre enfermedades mentales, pero creo que hemos perdido muchísima esperanza, porque se combina en México con el desaliento a un gobierno que se supone iba a cambiar muchas cosas. Entonces haces una bomba de desesperanza, lo que te puede llevar a una sociedad deprimida o muy enojada".

El incremento de la violencia doméstica es otro punto rojo a tratar. El confinamiento ha obligado la convivencia diaria en familias que quizá no eran tan unidas como creían. A eso se añaden los pequeños espacios que representan las casas de interés social y la crisis económica.

"El tema es que hay demasiado roce y no tenemos el recurso para sacar adelante las relaciones adecuadamente. Creo que la violencia doméstica debe haber subido un 60 por ciento".

CONSEJOS

Miranda recomienda que el primer paso para entender la nueva realidad es aceptar que nada volverá a ser como antes. La adaptación es eje indispensable. También es fundamental tener consciencia de que la humanidad se encuentra en un momento clave para revalorizar la educación emocional y buscar la ayuda de un terapeuta.

"No a alguien que nos haga una barrida ni a quien nos haga resultados mágicos. Tenemos que trabajar en nosotros mismos, sino vamos a tener una crisis más fuerte de a que estamos teniendo".

También confía en que la importancia del campo psicológico haga eco en la sociedad. Aunque considera que el mexicano promedio no está listo para llevar un proceso terapéutico y algunas personas pueden aprovecharse de eso, ofreciendo un servicio en teoría más rápido pero nada efectivo.

"La pandemia ha sacado nuestro verdadero yo. Hay un examen que utilizan los psicólogos organizacionales que es assessment center, que consiste en estresar a la gente para que salga su verdadero yo. Aquí el mentiroso se hizo más mentiroso, el malo se hizo más malo y el bueno se hizo más bueno. Es lo que nos sacó a relucir esta pandemia: lo mejor y lo peor de nosotros".

El psicólogo Antonio Miranda comparte su experiencia durante la pandemia.

El terapeuta recomienda revalorizar la importancia de la educación emocional.

Los niveles de angustia han aumentado en La Laguna.

Miranda imparte sus sesiones vía videollamada.

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