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Nosotros

Educar en el aislamiento

SAÚL RODRÍGUEZ / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, miércoles 20 de mayo 2020, actualizada 9:04 am

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Edgar Ricardo Camacho se desempeña como maestro de sexto año de primaria en la escuela Niños Héroes, situada en la colonia Libertad, al poniente de Torreón. Antes de la contingencia, la rutina de Edgar consistía en partir todos los días a las siete de la mañana desde su domicilio en el municipio de Francisco I. Madero, para llegar quince minutos antes de las ocho a la institución.

Pero como consecuencia de las medidas sanitarias ante la enfermedad COVID-19, a mediados de marzo el formato de su trabajo se modificó. Ya no podría asistir presencialmente a la escuela para dar clases en una de las zonas más conflictivas de la ciudad.

"La educación cambió drásticamente. Desde el punto de vista docente lo he visto muy complicado, de por sí es difícil hacer que los alumnos logren y cumplan con los aprendizajes que pide el programa. Aparte, en los contextos donde ejerzo, en muchas ocasiones, la escuela es un escape, una salida para esa monotonía de estar en la casa. Siento que los niños no se han complementado con ese tipo de situaciones".

Camacho relata que el contexto social en el poniente de Torreón, sigue marcado por la violencia. A partir de eso, los niños y las familias que aún quedan en esas colonias viven al día, y el eco de esos ayeres estruendosos todavía rebota como proyectiles en las paredes de los cerros.

"Todo eso influye al momento de enfocarte a dar la clase. Se siente la carencia, en ocasiones emocional, porque muchos no tienen padre a causa de la violencia, o por los conflictos derivados como la pobreza, la falta de valores o el miedo. Y todo esto nos lleva, ahora en la pandemia, a encontrar más huecos, más vacíos".

CLASES VIRTUALES

Ante la imposibilidad de impartir clases presenciales, la instrucción que Camacho recibió por parte del magisterio fue enfocarse a la cátedra virtual. No obstante, en sectores como el poniente, los recursos tecnológicos no suelen estar disponibles para todos los alumnos.

Cuando las escuelas de todo el país cerraron sus puertas, surgió un hito de incertidumbre pues se aproximaban las vacaciones de Semana Santa. Por lo que las autoridades decidieron adelantarlas simbólicamente.

"Regresando de vacaciones, a finales de abril, nos dan la indicación del trabajo en casa, el famoso home office, pero a nosotros nos dan la opción de trabajar con aplicaciones de Zoom, Facebook, WhatsApp, Google Classroom, etcétera. Pero como te platicaba, el contexto no da para mucho".

Camacho relata que cuenta con 23 alumnos, de los cuales sólo 15 tuvieron acceso a un teléfono celular con el cual pueden conectarse para las clases virtuales. El profesor los contacta por medio de WhatsApp y cuenta con un plan de trabajo. Pero menciona que, por sus condiciones sociales, es difícil monitorearlos; no todos mandan la evidencia de las tareas.

"Hay mamás que se preocupan y están al día. Pero en general, todos estamos batallando para dar y recibir los trabajos. Algunos de mis compañeros maestros han hecho videollamadas, pero no se puede con todo el grupo. En los grupos de 30, acaso obtienes la respuesta de dos o de tres, que son quienes tienen acceso a internet".

Asimismo, mencionó que para el mes de mayo se les proporcionaron cuadernillos de actividades, los cuales se repartieron entre los alumnos de la primaria Niños Héroes que no tienen acceso a internet.

"Pero no tienes certeza de qué está pasando, si lo están haciendo o si no lo están haciendo. Por ejemplo, hoy me marcó una señora y me dijo: '¡Profe! Conseguí su número. Ya tengo celular, ya tengo WhatsApp, pero es que el niño está haciendo un cuadernillo que le dieron y pues es muy pesado, son muchas actividades'. No tienen modo de que alguien les explique. Por ejemplo, los niños que sí me contestan, me preguntan: '¿Sabe qué, profe? Tengo duda aquí', y ya les explico".

Así, Camacho ha podido avanzar a paso aletargado con sus alumnos, pero considera que sólo un 30 del 100 por ciento de estudiantes, ha logrado hacerlo. "No se puede decir que no se ha hecho algo, pero sí no se ha visto lo que se debe de ver en este ciclo escolar. Más porque es sexto grado y estamos por cerrar una etapa que es la primaria".

La incertidumbre ha sido el color de estos días. El anuncio por parte del gobierno estatal de Coahuila, de que el ciclo escolar 2019-2020 terminaría mediante las clases virtuales, parece ser lo más idóneo ante el panorama de escuelas como la primaria Niños Héroes que no cuentan con agua potable, sus instalaciones sanitarias están deterioradas y carecen del recurso económico suficiente para dotarse de insumos como gel antibacterial.

DEBILIDADES Y FORTALEZAS

Para el profesor Edgar Camacho, la pandemia de COVID-19 ha revelado las principales debilidades del sistema educativo mexicano, muchas de las cuales eran un secreto a voces, pues no todos los catedráticos y alumnos cuentan con las herramientas necesarias para llevar a cabo el ejercicio educativo.

"Nosotros vivimos con el miedo de decir: '¡Ah! Vamos a regresar, pero no tenemos agua. ¡La sana distancia! Tienen que ser tantos metros...'. Hay grupos de 40 o 35 alumnos. ¿Cómo los vas a separar para que no se toquen? En el recreo, ¿cómo vas a poner a 350 niños en un cuadro de 20 por 20 metros? Ahora, en esta pandemia, las flaquezas a nivel educativo se muestran más, se hacen notorias".

Camacho ha entrado en contacto con el estrés de los padres, quienes no están acostumbrados a tener a sus hijos dentro de los hogares durante todo el día. Considera que los progenitores se han dado cuenta de que no es fácil educar.

"En la actualidad, la educación cuenta con unas grietas enormes; se está cayendo, se está desmoronando porque no hay una estructura fija que nos ayude a mostrar la realidad y a hacer que la sociedad cambie mediante la educación, que es lo que se necesita. Creo que eso es lo que nos ha mostrado la pandemia".

No obstante, Camacho también reconoce fortalezas como padres comprometidos, maestros que se trasladan hasta los ejidos para entregar material e incluso alumnos preocupados por su propia educación buscando la manera de comunicarse.

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