14 de julio de 2020. notifications
menu desktop_windows
Columnas Finanzas

COVID-19: Seis medidas clave ante la peor crisis del siglo para el desarrollo

JOSÉ ÁNGEL GURRÍA Y ACHIM STEINER
lunes 20 de abril 2020, actualizada 8:02 am


Enlace copiado

Las primeras muertes provocadas por el COVID-19 la semana pasada en Níger, un país sin litoral que ocupa el puesto 189 en el Índice de Desarrollo Humano, marcaron un nuevo hito en la crisis del coronavirus. Una pandemia que se ha propagado en cuestión de semanas por algunas de las principales economías avanzadas y emergentes del mundo, trayendo consigo un sufrimiento humano inconmensurable, está golpeando ahora a algunos de los países más pobres y frágiles del mundo. Y lo hará con fuerza.

Un gran número de personas vulnerables con trabajos precarios volverán a caer en la pobreza en los países clasificados hoy como “de ingresos medios”, lo que nos recuerda una vez más lo engañoso que es clasificar a los países por sus ingresos en lugar de por su resiliencia.

Llevará tiempo comprender la escala y la magnitud del daño a nuestras economías y sociedades, así como reconstruirlas para que sean sostenibles y resilientes.

Proponemos estas seis medidas para que gobiernos y líderes empresariales actúen ahora.

1. Los gobiernos deben aumentar el gasto en ayuda exterior y hacer todo lo posible por mantenerlo en el tiempo. El lanzamiento de una respuesta humanitaria contra el COVID-19 por un valor de 2 mil millones de dólares pone de relieve las necesidades inmediatas de los países más vulnerables ante una oleada de la enfermedad que ya ha paralizado los sistemas de salud más avanzados.

2. Los escasos suministros médicos deben dirigirse a las comunidades donde tendrán el mayor impacto, en lugar de ofrecerse al mejor postor. La cobertura mediática de los últimos días ha puesto en evidencia cómo los gobiernos, incluso entre algunas de las economías más avanzadas del mundo, compiten entre sí en el mercado de respiradores y equipos de protección personal.

3. Las fronteras deben mantenerse abiertas a bienes y servicios. Incluso en casos donde sea necesario imponer restricciones temporales al movimiento de personas para contener la propagación de enfermedades, debemos asegurarnos de que esto no obstaculice el comercio entre países.

4. Los líderes empresariales tienen una oportunidad única de reducir el costo de las remesas para los países en desarrollo. Si alguna vez ha habido una ocasión en la que el sector financiero pueda demostrar estar a la altura del desafío y bajar las tarifas de las transferencias a las personas más vulnerables del mundo, es ahora.

5. El aumento de la deuda debe ser abordado con urgencia. Los jefes del Banco Mundial y del FMI han pedido suspender el reembolso de la deuda de países que la necesitan. La OCDE ha ido más allá, instando a dirigentes a considerar una Iniciativa para los Países Pobres Altamente Endeudados (PPME), un plan reforzado.

6. Abordar una crisis no debe hacerse a expensas de abordar otras. La recuperación mundial debe ser justa, debe ser ecológica y, sobre todo, debe ser inclusiva.

La naturaleza de la amenaza actual –COVID-19 y su profundo impacto en los medios de subsistencia de todo el mundo– puede ser nueva. Sin embargo, nuestro enfoque para superarla no tiene por qué serlo. Este año, las Naciones Unidas celebrarán su septuagésimo quinto aniversario. La OCDE celebrará su sexagésimo. Puede que no seamos jóvenes, pero con la edad viene el beneficio de la experiencia acumulada.

Nuestras dos organizaciones nacieron de las cenizas de dos guerras mundiales y del reconocimiento que la cooperación internacional es la única forma de superar los desafíos globales. En este momento crucial esperamos demostrar que la solidaridad internacional –trabajando juntos y al servicio de los más vulnerables– sigue siendo la única solución a los desafíos de hoy y mañana.

Los autores son secretario general de la OCDE y administrador del PNUD

TAGS
RELACIONADAS
COMENTA ESTA NOTICIA
Cargando comentarios...
Cargando más noticias...
Cargando tendencia...