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Doctor en casa - Enfermedades

De lo virtual a lo real

El deseo de una imagen apta para redes

JUNIOR ROBLES / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, domingo 19 de enero 2020, actualizada 11:28 am

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Eran tiempos de secundaria cuando experimenté aquella sensación por primera vez. Cada vez que veía mi reflejo en el espejo, nada bueno observaba… me sentía atrapado en mis propios pensamientos, parecía que estaba en un laberinto sin final.

Intenté dejarlo por un tiempo, las complicaciones poco a poco salían a luz; pero con los años comprendí que la belleza no vale nada, muchas veces es solo un reflejo de nuestro interior… ¿tan mal estaba?

Así como yo, en el mundo existen jóvenes que están o han enfrentando un trastorno alimenticio. Se refiere a preocupaciones extremas por el peso y la comida, las cuales pueden afectar al ser humano de manera emocional y física.

De acuerdo a un informe del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), se presentan con mayor frecuencia en los jóvenes de 12 a 25 años de edad, principalmente en las mujeres; además, ocasionan diversas afectaciones a la salud que pueden llevar a la malnutrición o incluso, hasta la muerte.

UN ENEMIGO VIRTUAL

Una investigación publicada en en la revista International Journal of Eating Disorders indicó que las plataformas digitales y las horas dedicadas a ellas, se relacionan con una mayor probabilidad de pensamientos y comportamientos vinculados a los trastornos alimenticios debido a que se publican y visualizan imágenes respecto a la “figura o la vida ideal”.

Los investigadores examinaron datos de nueve mil 965 adolescentes que cursaban el primer y segundo año de secundaria; 52 por ciento de las mujeres y 45 por ciento de los varones reportaron comportamientos relacionados con trastornos alimentarios, así como realizar ejercicio estricto y omitir las comidas más comunes.

La psicoterapeuta gestalt Xochitl Robles, especialista en niños y jóvenes, manifestó que “son muchos los que se exigen en su aspecto físico, pero pocos son los que lo hacen por salud”; esto ha llevado a que los trastornos alimenticios aumenten, puesto que de alguna u otra forma los adolescentes quieren llegar al objetivo sin importar las consecuencias.

“En la actualidad las redes sociales exigen, de manera inconsciente o consciente, lucir un aspecto físico perfecto por miedo a burlas, a ser rechazados, a no ser aceptados ante la sociedad o para pertenecer a un grupo. Esto puede ocasionar baja autoestima, sentimiento de insuficiencia o falta de control de su vida, así como depresión, ansiedad o consecuencias físicas”, indicó la especialista.

Ante este contexto, la también maestra recomendó reforzar la seguridad y autoestima de los jóvenes que nos rodean; ¿cómo hacerlo?, ayudándolos a aceptarse tal como son.

“Es importante cancelar los pensamientos negativos sobre su persona, esto se puede hacer al reforzar sus habilidades y cualidades, adquiriendo nuevos objetivos, aprendiendo de los momentos desagradables como oportunidades para mejorar e identificar lo que se quiere cambiar”, dijo.

La familia y los lazos sociales del joven también influyen para prevenir los trastornos alimenticios y otros padecimientos. Sin embargo, a veces no se cuenta con una comunicación asertiva y esto puede provocar que los adolescentes poco a poco vayan aislándose.

“Hay que brindarle confianza a nuestros hijos, escucharlos y brindarle amor incondicional, también es importante expresarnos y ser congruente con lo que se dice y hace. Es importante establecer límites de acuerdo a la edad y ofrecer estrategias de soluciones, pero sobre todo aceptar sus emociones y tener empatía con ellos”, expresó Xochitl Robles.

SEÑALES DE ALERTA

De acuerdo a la psicoterapeuta gestalt, necesitamos estar al pendiente de los comportamientos de los jóvenes que nos rodean y observar sus redes sociales, pues muchas veces ahí expresan sus sentimientos.

En caso de que el adolescente enfrente un trastorno alimenticio, lo ideal es no juzgarlo, ayudarlo y actuar rápido.

A continuación te presentamos algunas señales de los trastornos alimenticios:

• Anorexia nerviosa: Es un trastorno de la alimentación potencialmente mortal que se caracteriza por un peso corporal anormalmente bajo, un gran temor a aumentar de peso y una percepción distorsionada del peso o de la figura corporal. Las personas con anorexia hacen todo lo posible por controlar el peso y la figura corporal, lo que frecuentemente afecta de manera importante la salud y las actividades cotidianas.

• Bulimia nerviosa: Es un trastorno de la alimentación grave y potencialmente mortal. Cuando padeces bulimia, tienes episodios de atracones y purgas que incluyen la sensación de pérdida de control sobre tu alimentación. Muchas personas con bulimia también restringen lo que comen durante el día, lo que suele causar más episodios de atracones y purgas. Durante estos episodios, es normal que consumas una gran cantidad de alimentos en un tiempo corto, para luego intentar deshacerte de las calorías extra de una manera poco saludable. Debido a la culpa, la vergüenza y el temor intenso a aumentar de peso por comer en exceso, puedes provocarte vómitos, puedes ejercitarte desmesuradamente o puedes usar otros métodos, como los laxantes, para deshacerte de las calorías.

• Trastorno alimentario compulsivo: Cuando tienes este padecimiento, habitualmente comes en exceso (atracón) y tienes la sensación de pérdida de control sobre lo que comes. Puedes comer con rapidez o consumir más alimentos de los que tienes pensado, incluso cuando no tienes apetito, y seguir comiendo mucho tiempo después de sentirte demasiado lleno.

• Trastorno de rumiación: Es la regurgitación repetida y continua de los alimentos después de comer, pero que no se debe a una enfermedad ni a otro trastorno de la alimentación, como anorexia, bulimia o trastorno alimentario compulsivo. La comida vuelve a la boca sin náuseas ni arcadas, y puede que la regurgitación no sea intencional. A veces, los alimentos que se regurgitan se mastican nuevamente y se vuelven a tragar, o bien se escupen.

• Trastorno por evitación: Este trastorno se caracteriza por no alcanzar los requerimientos nutricionales diarios mínimos por la falta de interés en alimentarse; es decir, evitas las comidas con determinadas características sensoriales, como el color, la textura, el aroma o el sabor; o bien estás preocupado por las consecuencias al comer, como el temor a atragantarse. No evitas alimentos por temor a aumentar de peso.

Sé que parece difícil vivir con un trastorno alimenticio, pero ¡tranquilo!, todo tiene solución. El objetivo es aferrarte a vivir, a ser feliz y a aceptarte tal cómo eres. Toma tiempo, pero todo vale la pena.

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