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Deportes

Rabo y orejas para Andy Cartagena

En la Plaza de Toros Alejandra de Durango capital

HUMBERTO VÁZQUEZ FRAYRE
TORREÓN, COAH, martes 14 de enero 2020, actualizada 8:19 am

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Andy Cartagena sigue acumulando triunfos a lo largo y ancho del país. En la Plaza de Toros Alejandra de Durango capital, el rejoneador español cortó cuatro orejas y un rabo.

Fue así como el ibérico, salió a hombros del coso de la Perla del Guadiana, de la Corrida de Año Nuevo, que tuvo que ser pospuesta, por las malas condiciones climatológicas que se tuvo el primer día del 2020.

Salió airoso de su compromiso ante sus alternantes, el matador de toros Israel Téllez y el novillero local Eduardo Neyra, quienes también obtuvieron apéndices, ante astados de la ganadería D'Guadiana.

Con el primero de su lote, "General" de 495 kilogramos, Andy, con su cuadra de hermosos corceles, mostró habilidad y con cada uno lo hizo de manera impecable. Su faena la concluyó con una gran estocada, para hacerse de sus dos primeras orejas.

4 APÉNDICES fue los que consiguió el rejoneador español en la Plaza de Toros Alejandra de Durango.

En su segundo, "Mezcalero" de 490 kilos, Andy lució con las suertes del teléfono, del sombrero, además de lucir las habilidades de sus caballos a sus órdenes. El juez de plaza otorgó par de orejas, pero el respetable aclamó el rabo, por lo que Humberto Villarreal, sacó el pañuelo verde.

Por lo que respecta al guanajuatense Téllez, no tuvo mucha suerte. Primero con "Don Fernando" (530 kilos), cubrió los tres tercios, luciendo espectacular en el segundo al colocar las banderillas, pero falló en la suerte suprema, por lo que solamente escuchó palmas.

En el segundo de nombre "Trovageorge" (590 kilos), sacó muletazos ante un distraído animal. Tras pinchar, realizó una estocada hasta la empuñadura, para llevarse una trabajada oreja.

El joven local Neyra, batalló con "Minero" (468 kilos), por lo que escuchó silencio, mientras que con "Duranguense" (420 kilos) se esmeró y luego de una faena a rajatabla con el apoyo de sus paisanos, ejecutó una estocada tendida, pero de efectos fulminantes para hacerse de la apéndice. Regaló un novillo, pero como en el primero de su lote, no tuvo los resultados esperados a pesar de su entusiasmo, retirándose en silencio.

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