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Deportes

Ángel Garza, el mexicano que se quitó la máscara y ahora es campeón de la WWE

El luchador ganó el cinturón de la marca NTX

EL UNIVERSAL
CIUDAD DE MÉXICO, viernes 13 de diciembre 2019, actualizada 8:08 pm

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La noche del pasado miércoles representó la culminación de un primer semestre lleno de sacrificios y trabajo para el luchador mexicano Ángel Garza, en la marca NXT, parte del gigante del entretenimiento deportivo estadounidense WWE.

Tras una batalla intensa, el reinado de Lio Rush como monarca de los cruceros terminó, dando paso al regio, quien en entrevista con EL UNIVERSAL, comparte su sentir como el nuevo campeón. "Emoción, adrenalina, compromiso, describirlo con una sola palabra es difícil, es un choque de emociones impresionante. Pero sé que están dando frutos todos los entrenamientos, las desveladas y lágrimas que me costó entrenar con mi familia, cuando no me salían las cosas y me obligaban a hacerlo. Es el fruto de esa semilla que se plantó hace tiempo y siento que estoy soñando. Pero es una realidad la que estoy viviendo y la disfruto".

Y es que para los Garza, la lucha libre es una forma de vida y con esa fuerza la enfrentan. "Representa todo, un compromiso porque se lo prometemos a mi abuelo cada vez que platicamos con él. Que cada paso que vamos a dar será con éxito y lo hemos venido haciendo. Es un peso muy grande con el que estamos cargando, y me gustaría al final de mi carrera dejar esa vara más alta de lo que hizo mi tío (Héctor Garza), para que las futuras generaciones vayan por el camino del éxito".

Ser mexicano y luchador, al menos más allá de las fronteras nacionales sigue despertando respeto y admiración. "Desde que pisé el performance center, recibí una buena imagen de cómo ven a la lucha libre mexicana. Todo mundo se me acerca para pedir consejos y ayuda. Para decir que somos el número uno a nivel mundial. Que no hay mejor lugar para aprender lucha libre que en México, lo cual incrementa mi compromiso".

Al tiempo de lamentar que muchos de sus colegas y compatriotas no lo entiendan y lo lleven a otro nivel. "Me duele decirlo y me voy a echar a varios encima, pero no tengo 'pelos en la lengua'. Se ha perdido mucho cómo ven la lucha libre en México, porque están preocupados más en cosas que no les incumben, como si el promotor ganó o perdió dinero, si el luchador se resbaló en las cuerdas, si fue o no gente a la arena, y lo menos, disfrutar el espectáculo".

Y los luchadores tienen mucha responsabilidad de eso. "La mayoría no se preocupa por su físico y vestimenta, creo que si se dieran cuenta de cómo se ve a la lucha libre mexicana, estaríamos en otro nivel. Hasta que los luchadores y los aficionados no cambien su mentalidad, no saldrán de lo hacen".

Garza lo entiende y quiere aprovechar que la lucha mexicana está más viva que nunca y respetada en el mundo. "La bandera del país está bien representada y solo queda que los compañeros la respeten como su profesión".

Así lo hizo, cuando por decisión propia decidió hace algunos años despojarse de la máscara para crecer como profesional. "Cada paso que he dado en mi carrera tiene un por qué. Quitarme la máscara fue una proyección muy grande para mi personaje. Muchos criticaron esa parte y no veían mi desempeño sobre el cuadrilátero. Yo siempre di un buen espectáculo, nunca me subí a flojear, ofrecí una imagen impecable. Decían que denigraba a la lucha libre y ahora puedo decir con orgullo que les callé la boca a todos".

Y la aventura sigue, ahora en territorio estadounidense como base, pero con el mundo como objetivo, un sueño que comparte con su primo, quien trabaja como Humberto Carrillo en la marca RAW. "Es un orgullo, siempre se lo digo, cuando nos vemos nos damos la bendición y nos deseamos seguir adelante. Nos encontramos muy pocas veces, y es un orgullo representar a la dinastía, a la lucha libre mexicana, a Latinoamérica. Estamos viviendo el sueño, lo estamos gozando y con el compromiso de no defraudar la confianza que nos están dando".

Garza se siente en plenitud y por eso decidió y más allá. Así que luego de recibir el cinturón que lo acredita como campeón, llevó a su novia hasta el centro del ring para pedirle matrimonio. "Llevar esto al cuadrilátero es una manera de respeto. Antes de hacerlo recordé las cuatro cosas que forman mi vida, como son la lucha libre, el apoyo de la afición del universo WWE, el apoyo de mi familia y mi futura esposa". Hacerlo público fue una manera de agradecer, saber que estoy iniciando algo nuevo tanto profesional, como en la vida personal. Dejé muchos mensajes en ese momento y estoy contento, feliz y pleno con esa decisión.

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