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Gómez Palacio y Lerdo

Falacia Política

ENFOQUE

RAÚL MUÑOZ DE LEÓN
domingo 08 de diciembre 2019, actualizada 11:09 am


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El silogismo es un argumento lógico, según el cual, de dos proposiciones llamadas premisas, se infiere una tercera llamada conclusión.

El ejemplo clásico: "Todos los hombres son mortales;

Sócrates y Platón son hombres,

Luego, Sócrates y Platón son mortales.

El sofisma, en cambio, es un argumento engañoso, que disfraza la mentira con el ropaje de la verdad; de premisas falsas, se llega a una conclusión igualmente falsa; ejemplos:

"Las pasiones queman el alma:

El enamoramiento es una pasión;

Luego, los enamorados deben tomar agua".

"Todos los políticos son deshonestos;

El presidente es político,

Luego, el presidente es deshonesto".

Esta es una falacia o sofisma, porque la argumentación parte de una premisa falsa, al decir que todos, premisa universal afirmativa falsa, pues lo correcto sería decir algunos políticos son deshonestos y entonces no se obtiene la conclusión dada en el ejemplo anterior.

La falacia es semejante al sofisma, porque presenta un argumento engañoso que distrae la verdad, cuando en el fondo se trata de una mentira. Los teóricos pretenden diferenciar la falacia del sofisma aludiendo a simples sutilezas, pero en la práctica son lo mismo, pues ambos expresan una mentira con el ropaje de la verdad. Falaz es el mentiroso, el que engaña, el falso. Sofístico es el argumento mendaz.

En este sentido puede considerarse que es falacia lo que el Presidente ha llamado unilateralmente Cuarta Transformación, anticipándose al resultado de la actuación de un sexenio que apenas empieza; no se conoce aún el comportamiento de los funcionarios que integran las diversas secretarías y dependencias de la administración pública federal, la centralizada y la descentralizada; funcionarios por él designados que, como humanos que son, están expuestos a cometer errores e, incluso, incurrir en conductas indebidas que pueden ir desde simples faltas administrativas hasta acciones u omisiones, tipificadas como delitos.

No es saludable ni conveniente, adelantarse a los acontecimientos, dando por hecho lo que no se sabe si realmente sucederá, para evitar caer en la situación de "por eso las hacen pandas", del viejo y famoso cuento popular.

Lo ideal y lo deseable es que esto no suceda, sino que efectivamente se provoque un cambio radical de conductas, actitudes y acciones de los funcionarios de todos los niveles y de las propias instituciones, que en realidad conduzcan a una transformación.

Entonces se estará ante una realidad incontrovertible. Transformar es cambiar radicalmente un estado de cosas por otro totalmente distinto; transformar es hacer que los pobres dejen de serlo; que el salario sea suficiente para satisfacer las necesidades mínimas de la familia.

Que todos los mexicanos tengan acceso a los beneficios de la educación y la cultura; que los servicios de salud tengan una cobertura tan amplia que alcance a todas las familias de este México nuestro; que no haya un ciudadano en edad laboral, sin empleo; y sobre todo combatir decididamente la violencia y la impunidad, así como sus consecuencias para que podamos vivir en un clima social de seguridad, de tranquilidad, en fin, que haya progreso, crecimiento y desarrollo. Esto hasta ahora no se ha visto.

La gente espera confiada que en verdad el nuevo régimen traiga un cambio sensible en la estructura y ejercicio del poder; que éste se ejerza con sentido democrático, pensando en el bienestar de las mujeres y los hombres de México que más políticas de apoyo necesitan; que se dé un cambio de actitud en el tratamiento de los problemas. Que la acción gubernamental sea transparente, que no se diga una cosa y se haga otra, muy distinta. Que el Presidente sea directo, claro y objetivo cuando se le pregunte algo, pues en sus conferencias matutinas, que sí son una innovación, evade la interrogación contestando otra cosa muy distinta, a veces superflua y frívola.

El pueblo quiere bienestar, seguridad, tranquilidad, que se le hable claro, a "chile pelón", como se dice en el rancho; que no se oculten los programas ni se actúe en lo oscurito. Que las tesis políticas dejen de ser sofismas y se conviertan en silogismos. Así podrá decirse que el Presidente ha cumplido lo que ofreció como candidato y que efectivamente este gobierno, que López Obrador llevó a México a una Transformación, etapa que con la Independencia, la Reforma y la Revolución, constituye el devenir histórico de México.

Entonces ya podrá incluirse en los libros de texto de Historia de México, como tema específico a estudiar: Cuarta Transformación.

[email protected]

Diciembre 8 de 2019

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