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Espectáculos

Destacan solistas en puesta en escena de La Flauta Mágica

YOHAN URIBE / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, domingo 24 de noviembre 2019, actualizada 10:35 am

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Facturar una obra en su totalidad siempre es complejo. Anoche, en el Teatro Nazas, Camerata de Coahuila presentó la segunda función de La Flauta Mágica de Mozart, con la buena actuación de tres jóvenes cantantes y el recurso tecnológico del video para escenificar paisajes tanto interiores como exteriores.

Desde la obertura, la orquesta marcó la ruta de la puesta en escena, imágenes de video superpuestas y muy bien seleccionadas, que lucieron mejor que los cuatro personajes de fondo que intentaban bailar. Merecido el aplauso con el que al final se reconoció el trabajo del barítono Josué Cerón, quien interpretó a Papageno, no sólo porque fue constante con su voz, sino porque mostró tablas actorales y no perdió la fuerza en ningún momento.

Tres sopranos jóvenes fueron las solistas de la puesta en escena, y si bien se puede decir que tuvieron un papel muy decoroso, la que definitivamente brilló por una coloratura más definida fue Angélica Alejandre, quien le puso un toque original al nada fácil papel de Pamina. Aunque por momentos, muy pocos en la obra, como la escena en la que Sarastro es anunciado por un coro invisible, los malos disfraces de unicornio y pájaros del coro parecían más de kermés de preparatoria que del montaje de una orquesta profesional, en general el recurso tecnológico hizo la versión, un trabajo contemporáneo, sencillo y legible.

Gran acierto invitar como narrador para esta versión del clásico de Mozart al bajo Charles Oppenheim, un cantante cuya experiencia enriquece el trabajo de los cantes jóvenes, como por ejemplo en la escena previa al intermedio, donde el sacerdote potencia la voz del coro.

En tiempos en los que buscar referentes es muy sencillo, y con sólo teclear en un teléfono se pueden apreciar las más sofisticadas versiones de esta ópera, la orquesta coahuilense arriesgó y la sacó adelante.

Vale la pena destacar que la respuesta del público a la segunda función fue buena; y que hubieron momentos muy destacados, como el aria que canta Monostatos, interpretada por Ricardo Estrada, con Pamina tendida a un costado.

En general la puesta en escena contó con un gran trabajo de los solistas, no tanto del coro, pero la factura es positiva, más con una ópera tan popular y con tantos referentes como La Flauta Mágica.

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