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Tecnología

Digitalizan partituras del Siglo XIX y XX halladas en parroquias

Lo que podía escucharse en las iglesias de la entidad hoy está al alcance de un sitio web

NOTIMEX
MONTERREY, NUEVO LEÓN , miércoles 20 de noviembre 2019, actualizada 9:55 am

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Un total de 21 partituras musicales que se tocaban hace cerca de un siglo en Nuevo León llegaron a la digitalización luego de cuatro años de trabajo.

Lo que al principio del siglo pasado podía escucharse en las iglesias de la entidad, hoy está al alcance de un sitio web aunque el trabajo para lograrlo requirió un esfuerzo multidisciplinario entre la Arquidiócesis y el Tecnológico de Monterrey.

Luego de encontrarse desconocidas, añejadas y guardadas junto a documentos diversos, se formó la compilación “Orfebres Musicales: Oda a la naturaleza”, y fue integrada después de que el profesor Abel Martínez localizara en varias parroquias las cajas que contenían las piezas.

La institución religiosa dedicó cuatro años a ordenarlas e identificarlas con fichas informativas y posteriormente, logró un acuerdo con la casa de estudios para impulsar la iniciativa y poner a disposición de músicos, académicos y fieles católicos los archivos de manera gratuita.

“El espíritu formativo es que, si conocemos el legado, vamos a ser personas más comprometidas con nuestro presente en honor a los compositores. Normalmente decimos: ‘en París los impresionistas, los naturalistas, llenaron vacíos espirituales’ y pues el mismo día y el mismo año, componían mexicanos del norte”, señala Gerardo González, coordinador del proyecto, en entrevista con Notimex.

A decir de la investigadora Paloma Vargas, retomar las partituras contribuye a la formación de la identidad regional, pues consideró que es una forma de reconstruir el tejido social, así como la facilidad de compartir archivos, ahora digitales, con distintas áreas de estudio.

En dicha tarea participaron docentes y alumnos de distintas carreras, conformando un equipo de cuarenta personas, dedicado a cuatro etapas: investigación, digitalización, producción e interpretación.

“Eran cajas que estaban por perderse, gracias al trabajo de la Arquidiócesis se han concentrado y preservado. Logramos tener una plataforma en la que la comunidad en general puede tener acceso a las partituras, a la transcripción de las letras, a las notas de las partituras, a la composición del sonido y a los videos del proceso de creación”, explica la historiadora a Notimex.

Pero digitalizar documentos antiguos, con errores humanos, huecos y concepciones distintas de cada músico que los tuvo en sus manos y aplicó modificaciones, no resultó sencillo.

Causar entusiasmo entre los participantes, definir conceptos religiosos en las letras, delegar, tomar decisiones sobre las notas originalmente hechas a mano, utilizar software especializado, modernizar las piezas, grabar en video los procedimientos e instruir a profundidad a los cantantes, fueron parte del arduo trabajo que requirió el plan.

Asimismo, hicieron uso de las voces de estudiantes del campus, que aunque tenían conocimiento musical, debieron elevar sus habilidades a nivel profesional. En algunas piezas, fueron necesarios hombres y mujeres como intérpretes.

“Pasamos horas de repartición de voces, ensayos por sesiones, dividimos al grupo de cantantes para que pudieran aprender”, relata Alonso Vela Morales, director coral.

Abrir los archivos al público, facilita el reconocimiento del arte del noreste de México a nivel mundial, de acuerdo con González.

También destaca la trascendencia de la temática, pues al día de hoy Monterrey es una de las ciudades más contaminadas del país.

Aves, agricultura, cantos de las ranas, caudales y luz solar son algunos de los ejes de las letras, que en su mayoría cuentan con el nombre del autor, y datan de finales del Siglo XIX y principios del XX.

“Puedes ver el proceso de los compositores y de la gente que vino después porque había partituras que tenían anotaciones, decidieron que algo no les gustó, lo tacharon y con un plumón de otro color pusieron sus notas.

“Es como si estuvieras viajando a ese momento. La mayoría estaba en buen estado, había algunas que tenían manchas que se veían como de café, lo difícil era en el pentagrama la identificación correcta de las notas”, relata Hasan Gómez, especialista en Tecnología Musical.

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