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Torreón

'¿Por qué ellos se atrevieron a quitárnosla?', dicen familiares de maestra

Acudieron a la funeraria a darle el último adiós

DIANA GONZÁLEZ / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, martes 19 de noviembre 2019, actualizada 4:04 pm

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"La mató por interés. Que Dios lo perdone porque él también tiene tres hijos. ¿Cómo pudo hacerlo si era la esposa de su padre y su comadre? Salvador era su hijastro pero él hasta vivió con ellos y ella le bautizó a uno de sus hijos. Todo fue por dinero, por la casa, por propiedades", dijo Consuelo Fernández Martínez, tía de Juana Mireya Fernández Martínez, la maestra del CETIS 83 que fue asesinada durante el desfile de la Revolución este domingo.

Consuelo llora en el interior de la funeraria donde familiares y amigos han estado acudiendo este lunes 18 de noviembre a despedirse de la docente.

Para la familia e incluso para quienes la conocieron no hay duda de quién fue el responsable.

"Él la amenazó anteriormente. Le dijo a Mireya que él no la iba a matar pero que conocía a mucha gente pesada. Le dijo: 'yo no te voy a matar, voy a pagar para que te maten', fue lo que ella me contó", relata Consuelo, quien alentó a su sobrina a tomar medidas precautorias pero Mireya no la escuchó.

Le dijo a la docente que tuviera cuidado. "Yo sí me preocupé porque hace 15 días le marcaron los números del exterior de su casa con un marcador negro. Ella lo único que hizo fue despintarlos con acetona. Le dije que fuéramos a la caseta a preguntar quién había entrado, pero ella no le tomó importancia", declaró.

SU ESPOSO FALLECIÓ ESTE AÑO

El pasado 6 de enero de este año falleció Salvador Serratos Rojas, esposo de Mireya. Relatan los familiares que a tres meses de este hecho empezaron los problemas, no solo con el hijastro, sino con otros hermanos e incluso una hermana del occiso. Ella labora en el CETIS 83, donde Mireya se desempeñaba como jefa de departamento y daba clases de Ética. Incluso, los propios alumnos se dieron cuenta de estos problemas familiares y dieron testimonios.

Familiares y amigos de Mireya dicen que estaba ilusionada por hacer un doctorado, pues aseguran que era una mujer que buscaba siempre su superación personal. No tenía hijos, pero su hijastro vivió con ella y su marido desde que era adolescente hasta que tuvo sus propios hijos, a quienes la docente veía como sus nietos.

PERDIÓ UN SENO TRAS PADECER CÁNCER DE MAMA

Después de la pérdida de quien fuera su esposo, durante 16 años, Mireya se enfrentó a un nuevo reto, pues perdió un seno a causa del cáncer de mama que padeció.

"¿Si Dios entonces no nos la quiso recoger, por qué ellos se atrevieron a quitárnosla? Ella luchó mucho por su vida, era una mujer a la que nunca veías triste, siempre andaba arreglada pese a que con su enfermedad perdió cabello en un principio. ¿Cómo es que se atreven a quitarle la vida? Nos parece tan injusto", dijo Edmé Ramírez Fernández, prima de Mireya.

La maestra, dicen sus familiares, era una mujer que pese a su enfermedad nunca dejó de cuidar de su aspecto personal. Siempre se maquillaba con esmero, aún con los tratamientos agresivos de las quimioterapias. También era una mujer que tenía mucha fe y se encomendaba a Dios y creía mucho en los ángeles.

Cuando su esposo falleció, dicen los familiares, ella le dijo a su hijastro que se quedara con la quinta, con una casa y además una camioneta de reciente modelo pese a que ya él se había beneficiado con el cobro de algunos seguros de vida, comentan.

"Pero él además quería la casa que compartía ya con su esposo, la de Los Arrayanes, él quería todo", dice doña Consuelo.

La hermana de Mireya, Yadira, también confirmó que existía mala relación también con la hermana del esposo de Mireya: "La hermana de mi cuñado, Carmen, se burlaba mucho de ella y ponía cosas en Facebook para ofenderla. Como mi hermana siempre se arreglaba mucho, siempre le estaban echando", dice Yadira Fernández.

Actualmente la familia solo pide a las autoridades que se castigue a los responsables.

"Lo hicieron de una manera cobarde, que se llegue hasta las últimas consecuencias, que se haga justicia. Apenas el pasado sábado Mireya puso su arbolito de Navidad y hoy está muerta. Que no lo dejen libre. Nosotros pensamos que ellos estaban cegados por la ambición pero también tienen hijos y ellos qué culpa tienen de todo esto", acotó Edmé.

Ella fue la persona que tuvo que acudir el domingo pasado a la avenida Allende, frente a la Alameda Zaragoza, para identificar a su prima que terminó en el pavimento con dos heridas de bala a quemarropa, en un entorno donde los niños corrían atemorizados.

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