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Internacional

Manifestación en Charlottesville, producto de una conspiración en internet

Analizaron todo: desde el acceso a los baños hasta qué armas llevar sin violar las leyes

AP
WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS, viernes 15 de noviembre 2019, actualizada 12:24 pm

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El acto de nacionalistas blancos que tomó un giro mortal en Charlottesville, Virginia, en el 2017 sacudió a la población con su despliegue de odio. Semanas antes de ese estallido, los organizadores prepararon la manifestación en un rincón de la internet.

Usando un servidor privado en una plataforma diseñada para apuestas online, analizaron todo: desde el acceso a baños hasta qué prendas vestir y qué armas llevar sin violar las leyes (revólveres, puñales, gas pimienta).

Esos chats en la red son hoy el centro de una demanda en la que se acusa a más de dos docenas de individuos y entidades, incluidos elementos supremacistas blancos, de participar en una conspiración para violar los derechos de otros manifestantes que denunciaban el racismo y el antisemitismo.

Durante las manifestaciones de agosto de hace dos años, un neonazi arremetió con su automóvil contra un grupo de manifestantes contrarios, matando a una mujer e hiriendo a decenas de personas.

Los 11 demandantes usan el chat para sustentar su denuncia de una conspiración.

“En muchos sentidos, las redes sociales han pasado a ser la guarida del (Ku Klux) Klan del siglo 21”, afirmó Amy Spitalnick, directora ejecutiva de Integrity First for America, una organización sin fines de lucro que financia la demanda civil.

De hecho, en la demanda se invoca una ley pensada para proteger a los negros de la opresión del Klan.

En la acción legal, que según los demandantes podría ir a juicio el año que viene, se trata de establecer una relación entre los pronunciamientos de la extrema derecha en las redes y la violencia en el mundo real.

La demanda surge en medio de una serie de ataques extremistas en todo el mundo en los que los presuntos asesinos usaron la internet para expresar sus puntos de vista o revelar sus intenciones. Esos ataques incluyeron una masacre en una sinagoga de Pittsburgh en la que murieron 11 personas el año pasado y la matanza de 51 personas en dos mezquitas de Nueva Zelanda en marzo.

La demanda menciona más de 40 canales que los organizadores usaron en la plataforma digital Discord para organizar el acto. Las conversaciones fueron difundidas inicialmente por un portal izquierdista llamado Unicorn Riot.

Uno de los acusados, según la demanda, anunció que “mi gente está lista con un montón de equipo excelente”.

Spitalnick sostiene que la planificación que reflejan los chat indica que “lo que pasó no fue un accidente”.

Un portavoz de Discord dijo que la empresa colabora con todos los pedidos que le llegan sobre el caso. “Tenemos una tolerancia cero de actividades que violan las pautas de nuestra comunidad e intervenimos de inmediato cuando detectamos algo”, señaló.

Los imputados niegan haber apoyado actitudes ilegales. Sus abogados afirman que actuaron en defensa propia y describen los chats como “una planificación legal de un evento”.

Acotan que el acto estuvo protegido por el derecho a la libertad de expresión de la primera enmienda de la constitución y el derecho a portar armas de la segunda enmienda.

Cuatro abogados que representan a los acusados no respondieron a pedidos de comentarios.

Cientos de neonazis y de nacionalistas blancos se presentaron en Charlottesville hace dos años para protestar el retiro de una estatua de general confederado Robert E. Lee. Marcharon por la ciudad con antorchas y coreando consignas racistas y antisemitas. Hubo varios encontronazos antes del episodio del auto.

Su conductor, James Alex Fields Jr., fue condenado por asesinato y delitos de intolerancia y pasará el resto de sus días en prisión. Es uno de los imputados en la demanda.

Cualquiera sea el desenlace de la demanda, parece poco probable que disuada a nadie de usar la internet para planificar acciones violentas.

Los sectores extremistas manejan distintas plataformas digitales tras ser expulsados de sitios como Twitter y Facebook, y plataformas codificadas les permiten organizar sus acciones en forma anónima, de acuerdo con Oren Segal, director del Centro sobre Extremismos de la Liga Antidifamación.

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