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Finanzas

Los riesgos de un auto 'chocolate'

Ya tuvieron uso y se desconoce si tengan afectación

AGENCIAS
CIUDAD DE MÉXICO, miércoles 13 de noviembre 2019, actualizada 9:26 am


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Parece una acción justificada: obtener una camioneta, pickup o deportivo-utilitario de una década o más de uso por el equivalente en pesos de lo que costaría un buen juego de llantas nuevas. ¿Ilegal? ¿Según quién? No pasa nada, ¿no?

La realidad es que sí pasa. Un auto "chocolate" para el patrimonio personal es el equivalente a dar un enorme salto al vacío. Utilizar uno de estos vehículos conlleva riesgos de consideración con los que el usuario puede terminar perdiendo múltiples veces el monto del supuesto ahorro.

Si somos precisos con el tema, no todos los importados por particulares son chocolates: si el vehículo ya pasó por el proceso legal de importación con su correcto pedimento aduanero y pago de arancel, la mayor parte de los riesgos (no todos) se ha evitado. Los problemas se acrecientan cuando el auto no cuenta con documentos ni un respaldo confiable.

"Uno de los riesgos es que el vehículo sea de desecho" comenta Guillermo Rosales, director general adjunto de Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA). "Pasando la época de huracanes es común ver caravanas de madrinas y remolques con autos rotulados como pérdida total, provenientes de Louisiana, Florida, Texas, Georgia, que tuvieron inundación y en su país de origen ya no son comercializables más que como material de reciclaje" señala. El directivo de la AMDA enuncia los principales puntos de riesgo en las unidades de introducción ilegal:

LAS PARTES

El primero de los factores es conseguir refacciones. Si el modelo de interés no tiene presencia en territorio mexicano, conseguir tanto partes de colisión como mecánicas se volverá complejo. En el mercado estadounidense existen marcas y modelos que hasta ahora no están en México, ni estuvieron, por lo que la disponibilidad de partes queda restringida a tres fuentes: compras por Internet, adquirirlas por encargo en una cadena refaccionaria internacional o, bien, ir a la carroña en los deshuesaderos automotores.

Riesgo de fraude, prolongados tiempos de respuesta y hasta la necesidad de la vacuna contra el tétanos son los factores en juego.

Modelos como LeSabre, Colt, Rendezvous, Scirocco, que no tuvieron presencia en el mercado mexicano, pueden rápidamente volverse un dolor de cabeza en caso de colisión o descompostura. Si bien los componentes mecánicos pueden hallarse en ocasiones en modelos compatibles de la gama, (caso Chevrolet-Buick-GMC-Cadillac) las partes de colisión principales son específicas al modelo.

La gama completa de marcas como Eagle, Lexus, Saturn, Geo o Daihatsu, entre otras, caen en este supuesto. Marcas con relativamente menor tiempo en el mercado mexicano, como KIA o Subaru, no tendrán refacciones en el catálogo nacional para modelos de años que antecedan su llegada a México.

EL SEGURO

Puede que las situaciones relacionadas a autopartes no dejen de ser meramente un contratiempo, gracias al Internet. El gran riesgo para el usuario de autos indocumentados se halla en la responsabilidad civil en que puede incurrir el conductor en cualquier momento. Las aseguradoras no emiten pólizas para vehículos de internación ilegal. Así que para empezar el robo de unidades en esta situación no puede denunciarse ante autoridades, al no contar el afectado con prueba documental que demuestre la propiedad.

En caso de accidente el conductor podría perder no solamente su económico vehículo, el cual quedará incautado, sino que además deberá hacerse responsable directamente de su bolsillo por el monto total del siniestro, y de las multas aplicables.

La parte más lesiva para el patrimonio personal en caso de accidente está en la posibilidad de daño personal a otros conductores o peatones, cuyo gasto hospitalario o compensación por invalidez o fallecimiento correrán por cuenta directa del responsable. En estos casos, para el conductor del "chocolate" huir del lugar del accidente puede aparecer como la opción más atractiva, pero no es así: solo el monto de honorarios de un profesional del derecho con precios moderados que apoye en los procesos judiciales subsecuentes puede superar rápidamente los 100 mil pesos.

ALTAMENTE CORRUPTIBLES

México se ubica en el lugar 138 de 180 países en cuanto a corrupción se refiere, según la OCDE, podemos esperar que un segmento de los oficiales en contacto con procesos relacionados a vehículos busque beneficiarse de cualquier oportunidad que surja para obtener un ingreso extra. En el caso de los "chocolate", el punto de contacto más frecuente serán los oficiales de tránsito y policías de cualquier nivel de gobierno.

Ser detectado circulando a exceso de velocidad, estacionarse en lugar prohibido, pasar por un filtro de seguridad o hasta ser el receptor de un choque por alcance puede tener como consecuencia la incautación irremediable del vehículo, por lo que el chocolate se vuelve desechable.

¿Qué hacer? Las opciones para quien busca movilidad particular con el máximo ahorro, y de una manera viable, se hallan en el mercado legal de seminuevos. Planes de financiamiento formales para vehículos de cinco años de antigüedad pueden hallarse con montos mensuales equivalentes al gasto en combustible. Las áreas de seminuevos de las agencias ofrecen garantía sobre el producto comercializado.

Cabe considerar que las armadoras con presencia nacional han buscado competir entre sí con mayor encarnizamiento desde que el número de marcas en nuestro país se incrementó, por lo que han tomado la estrategia de ofrecer modelos iniciales cada vez más alcanzables, con financiamientos a más largo plazo, y con el equipamiento de seguridad que el conductor exige, por lo que cada vez un "chocolate" resulta menos atractivo y más evitable.

Para quienes no son ni desean ser sujetos de crédito y que además tienen la inquietud de ejecutar un proyecto personal automotor que ostente su habilidad y gusto, una opción está en rescatar un vehículo del abandono. Un descuidado VW sedán o Caribe, Jeep CJ, Ford Crown Victoria o Dodge Coronet que se halle acumulando polvo en la cochera o, peor aún, en la vía pública frente a la casa de un usuario desentendido puede ser una oportunidad para volver a la vida a un ejemplar no apreciado.

Una negociación atractiva para ambas partes, un poco de dedicación y algunos billetes pueden convertir en unos meses esos fierros viejos en una pieza funcional, digna de orgullo, sin necesidad de comprometernos a créditos que tomen años en cubrirse, y sin la amenaza de que nos la incauten o quedar en bancarrota por no contar con el seguro correspondiente.

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