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Columnas Finanzas

Economía circular, modelo de supervivencia empresarial

JULIO ALEJANDRO MILLÁN
miércoles 06 de noviembre 2019, actualizada 8:08 am


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Más allá del inminente cambio climático, de la escasez de recursos o las modas amigables con el medio ambiente (eco friendly), una realidad para todo empresario es la competencia a la que se enfrentan en un mundo globalizado. El punto en el que se alinean todos estos conductores recae precisamente en la economía circular.

La economía circular está inspirada en la naturaleza y en cómo todo lo que genera es insumo o alimento para otro organismo en la que no existe el desperdicio.

La circularidad implica cambiar de un modelo de extracción-producción-consumo-desperdicio a uno reparador y regenerativo en el que todos los recursos y productos mantengan su utilidad y valor.

La circularidad de la cadena de valor se expone en sus cinco R: reducir, reparar, recuperar, reutilizar y reciclar, con la finalidad de extender su vida útil, disminuir los desechos y maximizar recursos y utilidades.

La adopción de la circularidad presumiría ser remota, pero sin advertirlo puede estar ya rebasada por años. Regulaciones y prohibiciones a sectores que no están preparados, corren el riesgo de que en el corto plazo desaparezcan a menos que implementen estrategias reactivas de diversificación. En lugar de ello, gobiernos, como agentes de cambio, deben facilitar nuevos ecosistemas de negocio para nuevos perfiles de consumidores responsables.

En México, la ausencia de políticas públicas en materia de economía circular peligra la competitividad de las empresas; es por ello que las cámaras y las asociaciones son las instituciones idóneas para su estudio, promoción y definición de planes específicos de implementación, junto con la promoción de herramientas legales y de infraestructura gubernamental necesaria para eso.

Economías líderes a escala mundial han logrado avances significativos. De acuerdo con el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), Alemania tiene la capacidad de reutilizar 95% de sus residuos producidos (60% se recicla y 35% se convierte en energía).

Las políticas en China plantean la adopción de innovaciones ecológicas en energía renovable y tecnologías digitales, y en economías similares a la nuestra está Turquía, que desde 2015 tiene un programa para reducir vertederos y reutilizar insumos como fertilizantes y bioenergía. Egipto produce algodón sostenible y libre de transgénicos mediante capacitación a productores, mayor acceso a créditos y otorgamiento de concesiones con estándares internacionales.

México no es la excepción y se suma a otros 27 países que han prohibido o restringido los plásticos, pero más allá de la búsqueda de alternativas, lo que se deja de lado es el impacto a la industria y a su huella económica (su eslabonamiento productivo), que lejos de ayudar a transitar se corre el riesgo de afectar las inversiones y los empleos.

El deterioro de la industria nacional de la confección la convierte en excelente prospecto de circularidad con la finalidad de reducir sus desperdicios en recursos económicos, materiales y naturales, así como ofrecer mejores productos para consumidores más atentos de su salud.

Los pasos para que empresas de éstas y de otras industrias adopten la circularidad son: 1. Comparación de riesgos y fortalezas: Medir los riesgos de mantenerse en un modelo lineal y compararlo con las oportunidades y las fortalezas de uno circular. 2. Comunicación y compromiso: Todos los elementos de la organización deben adquirir un compromiso ambiental y de competitividad para proyectarlo comenzando desde su visión, misión y objetivos. 3. Planificación: Involucra a toda la cadena de valor, desde proveedores hasta distribuidores, y consiste en repensar circularmente para programar los recursos y las acciones. 4. Capacitación y alianzas: Consiste en sensibilizar y formar a embajadores en las empresas (en áreas de finanzas, mercadeo, recursos humanos, etcétera), para que promuevan el cambio. 5. Medición: Desde la programación y hasta el seguimiento, es fundamental la medición de impactos y beneficios logrados a través de indicadores estratégicos.

Previo a escenarios con industrias agonizantes, es meritorio trazar mapas de ruta para identificar sinergias público-privadas, establecer incentivos, instrumentar apoyos públicos y madurar empresas cada vez mejor eslabonadas.

Ante este contexto, es oportuno anticiparse a un cambio que se advierte seguro y sin vuelta atrás y dar el primer paso como empresa, como sector y como economía sólida e innovadora a la que México está destinado a ser.

Presidente de Consultores Internacionales, S.C.

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