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Nacional Archivo

1894: Muere Manuel Payno, reconocido escritor, político y diplomático mexicano

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AGENCIAS
CIUDAD DE MÉXICO, lunes 04 de noviembre 2019, actualizada 12:23 pm


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De personalidad polifacética, el político y diplomático mexicano Manuel Payno, de quien se conmemora este lunes su aniversario luctuoso 125, cultivó la poesía y escribió para el teatro, aunque su mayor aportación literaria está en el campo de la novela a través de obras como Los bandidos de Río Frío y El fistol del diablo.

En la primera de ellas, Payno retrató la vida en el México de la primera mitad del siglo XIX; la trama transcurre en una época en la que el país todavía no estaba constituido como nación y era sólo un proyecto que se iba creando a plazos mediante pasiones, intereses, leyes y creencias.

De acuerdo con los historiadores, entre 1836 y 1861 los literatos, historiadores y editores se dedicaron a articular una nación, y Payno, nacido el 21 de junio de 1810 en la Cuidad de México, fue uno de ellos.

Con la novela El fistol del diablo, se dice, inició en México la modalidad de la edición por entregas y se inauguró el cultivo de la novela romántica, cita el portal de Internet biografiasyvidas.com.

Luego de concluir sus estudios, Payno trabajó como meritorio en la Aduana y con el grado de Teniente Coronel pasó al Ministerio de Guerra como jefe de sección.

A decir de sus biógrafos, también fue administrador de rentas del Estanco de Tabacos y en 1842 se le nombró Secretario de la Legación Mexicana en Sudamérica e hizo su primer viaje a Francia e Inglaterra.

Enviado por Santa Anna se trasladó a Nueva York y Filadelfia para estudiar el Sistema Penitenciario.

Años después combatió a los norteamericanos y estableció el servicio secreto de correos entre México y Veracruz. Fue, además, por cerca de seis meses ministro de Hacienda en la administración de José Joaquín de Herrera, detalla el portal bicentenario.gob.mx.

Perseguido por Santa Anna se refugió en Estados Unidos, y posteriormente regresó a México y ocupó la Secretaría de Hacienda por un corto periodo en el gobierno de Ignacio Comonfort; en 1857 contribuyó al golpe de Estado de 1857, por lo que se le procesó y eliminó de la política.

Acusado de conspiración, fue hecho prisionero, pero ya restaurada la República fue en varias ocasiones diputado.

Sus labores en el ámbito político no le impidieron compaginarlas con la docencia, por lo que se desempeñó como profesor de Historia en la Escuela Nacional Preparatoria, creada por Gabino Barreda.

Fue también fiel impulsor del periodismo y colaboró activamente en El Museo Mexicano, donde escribió cuentos y narraciones de viajes reunidos bajo el título de Tardes nubladas (1871).

Igualmente, participó activamente en El Ateneo Mexicano, El Año Nuevo, Don Simplicio, El Siglo Diez y Nueve, El Boletín de la Sociedad de Geografía y Estadística y en El Federalista.

En 1882, ya siendo senador, el presidente Manuel González lo envió a París y cuatro años después fue nombrado cónsul en Santander, y luego cónsul general en España.

Regresó a México en 1892, donde falleció a los 84 años, el 4 de noviembre de 1894.

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