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2007: Muere Germán Espinosa, reconocido novelista, cuentista, poeta y ensayista colombiano

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AGENCIAS
CIUDAD DE MÉXICO, jueves 17 de octubre 2019, actualizada 9:58 am


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Definido por sí mismo como “un poeta que narra”, el escritor colombiano Germán Espinosa es recordado en su doceavo aniversario luctuoso, por su obra de temática variada y con frecuentes toques históricos.

Germán Espinosa nació el 30 de abril de 1938, en Cartagena de Indias, Colombia. Durante su infancia pasó largas temporadas en una casa grande en dicha ciudad, propiedad de su abuela materna, desde la que visualizaba el resplandeciente Mar Caribe, recuerda un artículo académico de la Universidad de Antioquia.

De acuerdo con el propio escritor, en su libro La verdad sea dicha. Mis memorias (2003), con pocos día de nacido, su madre lo sumergió en aquellas aguas, en una especie de bautismo simbólico, lo cual dejó en él una señal indeleble que remarcó en muchas de sus obras literarias.

A su niñez también llegó la música, de la cual disfrutó una diversidad de géneros como el porro, el tango, el bolero, la bossa nova, los corridos mexicanos y hasta la música sinfónica, lo cual contribuyó al reconocimiento de la propensión universalista que Espinosa le atribuye a la “Imago mundi caribeña”.

Imagen del mundo que, según el mismo artículo de Antioquia, le valió ser escritor de múltiples y lejanas fuentes, con la libertad y el desparpajo de quien no reconoce temas, espacios o tiempos que le sean vedados.

A los siete años de edad, Espinosa fue llevado por sus padres a Corozal, en las antiguas sabanas del departamento de Bolívar, en el que por primera vez en su vida tuvo contacto con un ambiente distinto al que gozó antes en su vida junto al mar, y que según su libro de memorias es una diferencia de fondo en la mentalidad de la gente que la habitaba.

Su gusto evidente por la ciudad lo empujó primero a Cartagena y luego a Bogotá, ambas ciudades con una fuerte tradición colonial y letrada, de lo cual se desprendió el pensamiento de Espinosa.

Fue en su adolescencia, justo a los 16 años, cuando comenzó a desarrollar su adicción a las letras, al publicar su primer libro Letanías del crepúsculo (1954), cuya temática erótica escandalizó a los directores del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, en el que ejecutó sus primeros estudios y del que fue expulsado, señala el portal electrónico banrepcultural.org.

Antes de la mayoría de edad realizó el servicio obligatorio, y años más tarde inició su labor como periodista en la Agencia United Press International (UPI), así como en el periódico El Siglo de Bogotá, lugar en el que además, como Doctor en Humanidades, fue catedrático de Literatura y Ética en la Universidad Javierana; así como tuvo el cargo de cónsul en Kenia y consejero de la Embajada Colombiana en Yugoslavia.

Luego de su primera obra, en 1961, empezó a darse a conocer con relatos breves y eróticos de tendencia en su mayoría fantástica, aunados de finos rasgos psicológicos, recogidos cuatro años más tarde en el volumen titulado La noche de la Trapa (1965).

El portal electrónico escritores.org detalla que en 1966 llegó su primera novela, La lluvia en el rastrojo, mientras que la segunda Los cortejos del diablo vio la luz en 1970, publicada simultáneamente en Montevideo y Caracas, y por la que obtuvo reconocimiento entre los críticos del Cono Sur y varios escritores del llamado "Boom Latinoamericano", entre ellos el escritor peruano Mario Vargas Llosa.

Una década después, en 1982, publicó La tejedora de coronas, la cual es considerada la obra culminante en su carrera, pues además de haber sido finalista del premio literario Rómulo Gallegos, es considerada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como Patrimonio de la Humanidad, añade el portal electrónico “lecturalia.com”.

Incursionó en teatro con El Basíleus (1966); en poesía Reinvención del amor (1974); las novelas El magnicidio (1979), La tragedia de Belinda Elsner (1991), Los ojos del basilisco (1992), La lluvia en el rastrojo (1994), entre otros títulos.

La antología Tres siglos y medio de poesía colombiana; los cuentos Noticias de un convento frente al mar (1988), El naipe negro (1995); los ensayos Guillermo Valencia, (1989); Luis Carlos López, (1989); La liebre en la luna, (1990).

Sus versos, en cambio, publicados muy escasa y tímidamente, fueron lanzados completos, en un solo volumen sencillamente titulado Obra poética (1995). Su obra ha sido traducida al alemán, italiano, francés, inglés, chino y coreano.

Para el final de su vida, el 17 de octubre de 2007, Espinosa había cultivado prácticamente todos los géneros literarios, con gran lirismo en su poesía, amplio léxico en sus novelas y erudición en sus ensayos, que conquistó un lugar especialmente reconocido internacionalmente.

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