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2010: Fallece Helen Escobedo, importante artista plástica mexicana

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AGENCIAS
CIUDAD DE MÉXICO, lunes 16 de septiembre 2019, actualizada 12:24 pm


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Considerada una de las artistas más destacadas y versátiles de la segunda mitad del siglo XX en México, Helen Escobedo es recordada a nueve años de su muerte, que se cumplen este lunes, por ser una las primeras figuras públicas en preocuparse por la ecología, el medio ambiente y el urbanismo.

La artista, quien colaboró en el diseño del espacio escultórico de Ciudad Universitaria y la Ruta de la Amistad de los Juegos Olímpicos México 68, rompió las reglas para correr el riesgo de adentrase en el arte experimental, del que fue pionera en el país.

Helen Escobedo y Fulda, diseñadora, escultora, instalacionista, dibujante, ambientalista y promotora cultural, nació el 28 de julio de 1934 en la Ciudad de México, de padre mexicano y madre británica, según el sitio de Internet arts-history.mx.

Aunque estudió Filosofía en la Universidad Motolinía, fue desde sus primeros años que mostró habilidad para el arte, talento que su madre apoyó, y que más tarde la llevaría a perfeccionar.

“Mis primeras clases en México fueron de escultura con Germán Cueto (1893-1975)”, recordó Escobedo en entrevista para la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“En 1951, recibí una beca de tres años para estudiar en el Royal College of Art de Londres, una de las mejores escuelas de arte de Europa. Entonces trabajaba el bronce y a mi regreso a México tuve éxito con ese material”, agregó la escultora en aquella ocasión.

Posteriormente vivió en Europa de 1952 a 1956; en Inglaterra recibió influencia de creadores como Henry Moore (1898-1986), lo mismo que exploró el arte de Auguste Rodin (1840-1917), Germaine Richier (1904-1959) y Medardo Rosso (1858-1928), entre otros.

Su primera exposición individual la presentó a su regreso a México en 1956 dentro de la Galería de Arte Mexicano, lo que fue el comienzo de una productiva y admirada trayectoria. Durante ese período produjo su Pez Radio, Lámpara kalicósmica y varias esculturas que dan luz y emiten sonido.

Helen Escobedo quedó marcada estéticamente por las ideas de Mathias Goeritz (1915-1990) sobre el arte ambiental, al grado de ponerlas en práctica a partir de 1968, año en el que fue invitada a participar en “La ruta de la amistad” de los Juegos Olímpicos celebrados en México.

Para dicha ruta, la artista creó su escultura monumental Puerta al viento, obra de concreto que todavía se erige con 17 metros de altura en Periférico Sur a la altura de Cuemanco.

Su inclinación por un arte efímero fue resultado del deseo por concebir instalaciones que no acarrearan preocupaciones por la resistencia de los materiales o problemas de seguridad, y eso caracterizó su obra y le permitió abrir puntos de exploración y reflexión sobre el proceso artístico para darle una nueva rúbrica al arte en México.

En 1971, gracias a su primer gran obra urbana, fue invitada a hacer otra para la ciudad de Auckland en Nueva Zelanda. Signals de 15 metros de altura en aluminio tubular que fue colocada en un parque con vista hacia la gran bahía.

De acuerdo al sitio web mexartdb.com, Escobedo ya establecida como artista con gran interés en obras urbanas, inició una búsqueda en torno a la escala humana y los espacios desplazados por sus intervenciones plástica, lo que la hizo crear ambientes parciales y totales denominados por ella Instalaciones Permanentes y Efímeras.

“Todo mi trabajo creativo lo hago con pasión, con gusto, soy una persona muy efervescente, estoy siempre muy llena de ideas, entonces poder seguir creando es siempre un aliciente”, afirmó en entrevista en 2009.

El sentido de impermanencia en Escobedo suscitó un impulso por crear, por construir a manera de desafío siempre en relación con un lugar y una cultura. Su obra despide todavía una estela reflexiva, una estética de la memoria.

A lo largo de su trayectoria desarrolló unas 30 obras basadas principalmente en problemas urbanos y ecológicos donde realizó arte efímero, como el Bosque de Chapultepec de la Ciudad de México.

Paralelamente a su actividad creadora, estuvo al frente del Museo Universitario de Ciencias y Arte en la Universidad Nacional de México, fue directora de Museos y Galerías de la UNAM, e investigadora del Departamento de Humanidades, donde se dedicó al diseño y supervisión de la magna obra transitable conocida hoy como “El Espacio Escultórico de Ciudad Universitaria”.

Posteriormente, fue miembro del Consejo Internacional de Museos de Arte Moderno y miembro asociado vitalicio de la Real Academia de Ciencias Letras y Arte de Bélgica, así como directora Técnica del Museo Nacional de Arte desde su inicio hasta su inauguración.

Galardonada con el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 2009 en el campo de las Bellas Artes, Escobedo realizó ese mismo año la exposición “Éxodos en la Plaza Juárez”, en el Centro Histórico de la ciudad de México, integrada por 101 figuras humanas hechas de trapo y varilla que evocan a los miles de seres expulsados de su tierra.

En noviembre de ese año, el Gobierno del entonces Distrito Federal la declaró ciudadana distinguida y en mayo del 2010, el Museo de Arte Moderno organizó una retrospectiva del trabajo de la artista, la cual representó su ultima exposición en vida, pues murió a los 76 años a causa de cáncer, el 16 de septiembre de ese año en la Ciudad de México.

No obstante, Helen Escobedo heredó al arte mexicano un legado por siempre permanente, jamás efímero. Un legado palpable en los espacios urbanos de la gente.

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