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Columnas Social

CON LOS QUE ESTÉN O CON LOS QUE ESTEMOS, LAS REUNIONES SERáN CADA AÑO

DR. LEONEL RODRÍGUEZ R.
jueves 08 de agosto 2019, actualizada 8:53 am


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Segunda y última parte

Enseguida, me encuentro yo y en mis pensamientos agradezco estar en este maravilloso grupo. Elías Acevedo Martínez, radicado en Nueva Rosita, se encuentra enseguida y no es por demás mencionar que a través de los años se convirtió en pastor de una religión y antes de tomar los alimentos que nos habían preparado bendijo los mismos.

Alfonso Arriaga Esquivel, en su silla de ruedas, se encuentra enseguida, quien radica desde hace varias décadas en Monterrey, acompañado de su esposa y alguno de sus hijos, se ha hecho presente como en otras ocasiones. Enseguida, se encuentra María Concepción Tamez Martínez, radicada en la misma población, a quien año tras año tenemos el gusto de saludar.

Carmen Alicia Terrazas Vázquez, radicada en el mineral de La Esperanza, ubicada en la región carbonífera, vuelve a estar presente a quienes todos los presentes saludamos con mucho afecto. Judith Robles Morales, radicada en Monclova, Coah., desde hace ya varias décadas. Edith en varias ocasiones fue acompañada por su esposo, quien partió hace algunos años, sin embargo, fue llevada por uno de sus hijos. Enseguida, se encuentra Guadalupe Fernández Garza, radicada actualmente en Nueva Rosita, gracias a ella disfrutamos de estas reuniones que ya se han hecho toda una tradición y sobre todo de la admiración de otras generaciones egresadas de la misma academia, quienes no conciben como le hemos hecho para reunirnos por más de una década.

Ludivina Espinoza Salas es otra de las compañeras que a pesar de la distancia, desde hace décadas radica en Tlalnepantla, Estado de México, ha estado presente en varias ocasiones. Enseguida, se aprecia en la foto a Rosa Elia Arriaga Martínez, radicada en Nueva Rosita, al igual que Aurora Guajardo Ríos, que se encuentra a un lado, y que vemos con alegría y sus "carcajadas" lo mucho que disfruta de este evento, y para finalizar el grupo de asistentes, nos encontramos a Dora Elia Alvarado Rivera, radicada en Nueva Rosita y que año tras año tenemos el gusto de volver a saludar.

En esta ocasión, nada más nos acompaña de otra generación Ma. del Carmen Flores Ramírez, sintiendo la ausencia de Beatriz Salinas, también de otra generación y que por varios años nos ha acompañado a estas emotivas reuniones.

Se hizo notoria la ausencia física de compañeros tales como Faustino Flores Hernández, quien radicaba en Querétaro; de Ma. del Carmen Ramos Moreno, quien había vivido por muchos años en Monterrey, N.L., y Jesús Guell Morales, que por muchos años vivió en Houston, Texas, fieles asistentes a las reuniones, quienes durante 2018 y 2019 partieron hacia la inmortalidad.

Una gran sorpresa para mí fue observar entre los asistentes al Dr. Jorge Rivera Martínez, quien hace más de tres décadas conocí en la Clínica-Hospital No. 16 de esta ciudad, que realizaba la especialidad de Pediatría en Monterrey, quien me encomendara el nacimiento de su primogénito, un varón que en la actualidad sobrepasa los treinta años.

El doctor Rivera Martínez resultó ser hijo de Fernando Rivera González, uno de nuestros compañeros ya desaparecidos, y que en compañía de su hermano, y sobre todo de su señora madre, también conocida, se encontraba dentro de los invitados.

Por parte de algunos de nosotros hicimos llegar a los asistentes un pequeño recuerdo de la reunión: El primo Óscar nos hizo entrega del "Soliloquio de un toro viejo"; Elías Acevedo Martínez nos hizo entrega de un mensaje titulado: Gratitud a Dios; el buen amigo Armando y su esposa Lidia nos conmovieron al liquidar el total de la cuenta por el consumo de alimentos y bebidas de todos los asistentes, a lo que nos negábamos todos; sin embargo, Armando y Lidia se sentían tan agradecidos por todas las bendiciones que han recibido del Señor, que de esta manera consideraban como una muestra de su agradecimiento; Lupita Fernández Garza, por su parte, nos entregó un directorio telefónico con los nombres y direcciones de todos los "sobrevivientes"; por mi parte, hice entrega de una copia del mensaje titulado: 1957, 62 años después, 2019… mismo que fue publicado en este mismo periódico los días 2 y 3 de julio del presente mes.

A la mañana siguiente, nos volvimos a reunir en el restaurante del Hotel "Rosa de Oro" para disfrutar de un exquisito Buffet y después del medio día nos fuimos despidiendo con la promesa de "con los que estén, o con los que estemos, la reunión seguirá siendo cada año", aunque a petición de Alfonso Arriaga Esquivel, propuso que se realice en noviembre próximo, con lo que estuvimos de acuerdo muchos de los asistentes.

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