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Las palabras tienen la palabra

LA HISTORIA DE ALELUYA

Juan Recaredo
sábado 13 de julio 2019, actualizada 9:14 am


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Aleluya es una exclamación de alegría y regocijo que procede del hebreo, y según la versión que nos parece más probable, significa "Alabad a Dios".

Usted lo ha escuchado seguramente y me refiero al coro de Aleluya. En tierras inglesas, se quedó la costumbre y hasta la fecha, cuando se escucha el coro de "¡Aleluya!", todo el mundo se pone de pie.

Cuando Su Real Majestad escuchó aquel canto bello e imponente, se impresionó tanto que se puso de pie y hay quien dice que hasta se puso a dar saltitos de gusto - ¿tanto así? -; como los súbditos tenían el compromiso de imitar al monarca, todo mundo se levantó y desde entonces en Inglaterra se quedó la costumbre de que cuando se interpreta esa pieza, aunque no sea el himno nacional de ese país, hay que ponerse de pie, aunque los saltitos no… tampoco es para tanto.

El canto de Aleluya fue compuesto por Georg Friedrich Händel. Se cuentan algunas leyendas acerca de este músico alemán, historias que, aunque tal vez no sean muy apegadas a la verdad, tienen más sabor y cautivan con más fuerza al público que si se contaran con todo el rigor histórico. En otras palabras, el drama vende.

Händel nació del segundo matrimonio de su padre y éste - el padre - quería que el niño fuera abogado, a pesar de que el pequeño Georg siempre mostró una gran disposición y talento musical. Luego, el papá murió y entonces Jorge Federico se dedicó a la música de tiempo completo.

Sus primeras óperas las escribió en Italia, pero en 1713, cuando tenía 36 años, fue de visita a Londres y se quedó residiendo ahí por mucho tiempo. Por entonces, escribió una obra dedicada a la Reina Ana por su cumpleaños, la cual constituyó un gran éxito artístico y económico, por lo que decidió naturalizarse como ciudadano inglés e incluso le hizo una pequeña modificación a su nombre y pasó a llamarse George Frederick, equivalente sajón a su nombre original. Pues es que los ingleses le pagaban bien.

De repente, como siempre pasa en la vida, la música de Händel empezó a pasar de moda y él se fue quedando triste, enfermo, desahuciado y pobre, por lo que cayó en depresión. A pesar de que era un hombre profundamente religioso, cuenta la leyenda que un día, desesperado, le reclamó a Dios por qué permitía que él estuviera viviendo en tan precarias condiciones y que entonces recibió un rayo como respuesta y escuchó la voz del Ser Supremo que le decía: "¡Confórmate y di con fuerza tu palabra!".

Entonces, se puso a trabajar como enloquecido, sin descansar, sin comer y sin dormir, y el 13 de abril de 1742, estrenó el oratorio "El Mesías", realizado en sólo 23 días. En ese estreno, que se hizo a beneficio de obras de caridad, fue cuando el Rey se puso a dar brinquitos de gusto como chapulín al escuchar el coro de Aleluya.

Esta es la historia - real o inventada - del Aleluya… y ahora sí que "Aleluya Aleluya, que cada quien cuente la suya…".

Soy don Juan Recaredo… compártame sus dudas y comentarios: [email protected] Twitter: @donjuanrecaredo.

ME PREGUNTA:

Ricardo Estrada: ¿De dónde viene el nombre de los cereales?

LE RESPONDO:

De Ceres, que era la diosa de la agricultura entre los romanos.

LAS PALABRAS TIENEN LA PALABRA:

Lo que gobierna a los hombres es el miedo a la verdad.

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