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Bartlett el ogro

ALBERTO BARRANCO
viernes 28 de junio 2019, actualizada 9:05 am


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Notificado el Grupo Carso del magnate Carlos Slim Helú del emplazamiento de la Comisión Federal de Electricidad para dirimir ante la Corte Internacional de Arbitraje, con sede en Londres, un diferendo sobre cláusulas de un contrato para construcción de un ducto, calificadas de abusivas, ya son cuatro las firmas en ruta.

El emporio, vía su filial, Carso Gasoducto del Norte, recibió un contrato para construir y operar un ducto de gas natural que correría de Samalayuca a Sásabe, poblados de Chihuahua y Sonora.

La primera en ser notificada fue Infraestructura Energética Nova, filial de la estadounidense Sempra Energy, a quien a la par de TC Energía, filial a su vez de TransCanada, se le encomendó un gasoducto que correría del sur de Texas al puerto de Tuxpan, Veracruz. Al anuncio del emplazamiento las acciones de la empresa tuvieron una baja en su cotización de 4.54%, lo que implica una pérdida virtual de 235 millones de dólares.

En el marco, el embajador de Canadá en México, Pierre Alarie, protestó vía redes sociales por la acción, calificando de “preocupante” el que no se respeten los contratos, lo que tuvo una respuesta inmediata del presidente Andrés Manuel López Obrador, aduciendo que se buscaría resolver el problema por la vía de la conciliación.

Lo cierto es que las firmas involucradas fueron emplazadas a dialogar tras denunciar la CFE que a pesar de que siete tramos de los gasoductos en construcción están parados, y una de las cláusulas de los contratos le obliga a pagarles renta como si estuvieran en funcionamiento, lo que implica una erogación de 21 mil millones de dólares.

La posibilidad de arreglo naufragó ante la negativa de éstas de ceder un ápice.

La posibilidad del arbitraje internacional está prevista en los contratos, aunque tradicionalmente se recurra a éste cuando las partes enfrentan posturas opuestas con relación a montos de finiquitos.

Los contratos de la discordia se firmaron en 2015 vía licitaciones públicas internacionales, bajo el concepto de que los gasoductos construidos con financiamiento propio por las firmas serían operados por éstas durante 25 años, para amortizar su inversión.

La CFE les pagaría el transporte, tras adquirir en Estados Unidos el combustible utilizado para alimentar sus plantas de generación eléctrica.

El caso es que en el escenario se colocó una cláusula que obliga a la CFE a pagar el costo de lo que sería el servicio en caso de eventos fortuitos que impidan el avance de la construcción de la infraestructura.

Estamos hablando de plantones de pobladores de tierras donde pasa la tubería, fenómenos naturales que impidan el avance de las obras o requerimientos judiciales para detenerlas.

La ola nació y creció a la llegada de Manuel Bartlett a la Comisión Federal de Electricidad, cuya fama de opositor a la reforma energética le hizo ruido a los inversionistas. La CFE en manos de Lutero.

Lo cierto es que el escenario es ejemplo fidelísimo de la mano laxa con que atendió el gobierno anterior a las firmas que le entraron a la piñata.

BALANCE GENERA

En la antesala de la presentación del plan de negocios de Petróleos Mexicanos para el perfil sexenal, los fondos buitre se frotan las manos para un eventual revés de las calificadoras de deuda sobre la estrategia, para adquirir masivamente bonos de deuda emitidos por la petrolera en mercados secundarios.

Aunque las calificadoras Moody’s y Fitch Ratings han degradado la calidad crediticia de la firma, la principal de ellas, Standard & Poor’s, ha permanecido a la expectativa. Si ésta se sumara a sus colegas, los papeles que se adquirieron en pesos se cotizarían en centavos.

La estrategia de los fondos buitre es adquirir las gangas para luego reclamar su redención al valor original.

El zarpazo está latente.

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