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Finanzas

Un scooter de lujo

La BMW tiene como tarjeta de presentación a C400X, modelo en el que experimetamos carreras

AGENCIAS
CIUDAD DE MÉXICO, miércoles 05 de junio 2019, actualizada 9:11 am

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A razón de los constantes congestionamientos viales en las principales ciudades de nuestro país, el mercado de motocicletas ha crecido y se ha vuelto más competitivo.

Esto ha traído, como favorable consecuencia, el arribo de numerosas ofertas que disponen de grandes capacidades y virtudes que obedecen a las necesidades, gustos, y estilos de vida requeridos por los motoristas.

Uno de los segmentos que más interesante se ha tornado en los últimos años es el de las scooters. Y es que de manera distinta a la oferta de hace una década, este tipo de motocicletas no está limitada a un uso citadino, y el enriquecimiento de sus capacidades ha traído a más clientes en todas las regiones del mundo.

Una de las mejores muestras de esta tendencia es la nueva BMW C400X, modelo con que hemos podido experimentar sus virtudes en carreteras desafiantes y, de manera paralela, su capacidad como una scooter citadina en exigentes rutas de manejo.

Entran por la puerta grande. Este modelo nace bajo la necesidad de BMW Motorrad de atacar un segmento en donde, por costos, Yamaha, Suzuki y Honda han dominado la participación del mercado a nivel nacional.

De ahí en más, la diferencia de precios de estas marcas con la oferta de otras como Vespa o BMW se justifica con prestaciones, sensaciones, capacidad para resolver necesidades, calidad y costos de mantenimiento que juegan en favor de las opciones premium.

Si bien los tres primeros participantes son excelentes opciones en su rubro, luego de haber convivido muy de cerca con la BMW, es claro que los de Motorrad nuevamente decidieron entrar por la puerta grande.

Y es que la C400X ha resultado ser totalmente un lobo con piel de cordero, lo digo no solo por la zalea de lana que puse para que el cómodo asiento no se sobrecalentara por el sol, sino porque realmente no esperas que sea tan capaz e incluso se supere en muchos frentes.

Como es característico en los diseños Motorrad, el espíritu motorista y la estética van de la mano en las líneas de la C400X, posadas sobre un bastidor tubular de acero en el que también se ha anclado el motor y transmisión.

Es más robusta que cualquier scooter promedio pues la altura de su asiento se encuentra en el orden de los 78 cm, por lo que mis 1.80 metros de estatura y mis casi 93 kg de peso no le representaron mayor problema durante los desplazamientos, ya que el espacio disponible para piernas y pies es sobresaliente, aun cuando el tanque de combustible con apertura electrónica se encuentra en medio de la zona baja.

En el carenado se optimizan los espacios mediante dos gavetas herméticas para guardar

objetos, donde también hay una toma de corriente auxiliar. La altura del manillar y la configuración de la horquilla hacen un excelente dúo al momento de maniobrar entre el tránsito o espacios reducidos, lo cual nos quita una preocupación al saber que, a menos que forcemos el paso o abusemos, no golpearemos con algún vehículo o peatón. Evidentemente, su altura al suelo no es la más sobresaliente pero puede superar casi cualquier imperfección: topes, baches o rampas, siendo sus peores enemigos las alcantarillas sin tapa, llantas o piedras grandes sobre el camino. Al respecto, habrá que poner atención o esperar algún tipo de protector para el filtro de aceite ubicado en la zona más baja del costado izquierdo, justo entre la caja de aire y la estructura del caballete central, el cual no está del todo expuesto pero sí parece vulnerable.

En cambio, a favor, están las llantas de 14 y 15 pulgadas con la denominación Tubeless (sin cámara), por lo que ante cualquier pinchadura, bastará con tener a la mano un buen kit de reparación antes de seguir rodando.

La siguiente carta fuerte de la C400X es su configuración mecánica y estructural, con la que en cuestión de minutos te familiarizas gracias a la seguridad y fiabilidad que transmite. Su motor es un monocilíndrico de cuatro tiempos, 350 cc y cuatro válvulas SOHC. Esta pequeña planta motriz se enfría mediante líquido para generar 34 hp y 35 Nm (25 lb-pie).

Probablemente estas cifras no impresionen, pero en la ciudad no necesitas más que eso para ir y regresar de donde quieras. Además, cuenta con un sistema de inyección electrónica que favorece el consumo, arrojándonos nada despreciables 26 km/l en manejo urbano.

En cuanto a la transmisión, por fin puedo decir que una CVT hace bien su trabajo, y es que después de varias decepciones probando autos que la emplean sin éxito, confirmo que este tipo de componentes podrían encontrar su mejor ambiente en motocicletas.

El buen desempeño de dicho componente, obedece al peso final del scooter y al excelente enlace electrónico que tiene con el motor.

Después de todo, no es lo mismo desplazar casi 300 kilogramos (205 kilogramos con líquidos, más mis 93 kg de peso), que 1.5 o dos toneladas de algún automóvil compacto.

Ni siquiera existe ese incómodo zumbido que presentan las CVT colocadas en algunos autos, mucho menos el olor característico del mismo componente, sobre todo cuando se le trata de exigir más de sus capacidades, y créanme, a la C400X le exigimos mucho. Si bien la puesta a punto entre motor y caja no tiene la menor intención deportiva o doble propósito, el hecho de contar con una operación continuamente variable, le permite ser más flexible ante los caprichos del acelerador y contar con el suficiente torque desde bajas revoluciones hasta las seis mil 500 donde comienza a mostrar sus límites.

Tanto la dinámica como el confort de esta scooter radica en la horquilla telescópica y barras de 35 mm capaces de recorrer hasta 110 mm en la suspensión delantera, mientras que un sistema de doble amortiguador con precarga regulable hace un excelente trabajo en la suspensión posterior, con o sin pasajero. De hecho, esta configuración permite que, sin ningún problema, el Flex Case situado debajo de asiento, permita guardar un casco, guantes, chamarra y diversos objetos. Con esta configuración estructural y mecánica, la C400X gana el 70% de sus prestaciones dinámicas. Y es que si su equipamiento se limitara solo a lo mencionado, podríamos situarla como un producto bien hecho y capaz. Pero, tal como decía al principio de la nota, lo que hace Motorrad, lo hace bien o mejor no se mete en eso. Así que el otro 30% del equipamiento se lo llevan el sistema de control de tracción (ASC), así como los frenos de disco de 270 mm de diámetro con caliper de cuatro pistones adelante, y trasero de uno, con disco de 265 mm, complementados con el sistema ABS de dos vías.

Resultados más que sorpresivos. Descriptivamente, puedo decir que la C400X es una excelente compañera de trabajo durante los trayectos cotidianos, no importa que sean 10, 50 o 100 kilómetros.

Su cilindrada no la limita a los carriles de baja velocidad; y en los de alta puede ir sin esfuerzo a la par de un auto compacto.

Su robustez la hace muy notable en el tránsito. El motor es por demás confiable, el trabajo de la CVT es casi imperceptible y se agradece no tener que emplear un clutch manual en horas pico de tránsito.

El hecho de contar con ASC y ABS la sitúan en un nivel superior tanto en manejo y seguridad como respecto a sus competidores. A pesar de su manufactura asiática, la calidad es lo que esperamos siempre de una BMW y, por último, la practicidad y confort que ofrece es casi ilimitada, porque además la puedes pedir con puños y asiento calefactables, así como con faro LED y pantalla TFT lista para enlazar mediante la App BMW Connect cualquier intercomunicador de casco, navegar o escuchar música, gadgets pensados para disfrutarse durante las salidas a carretera, ya que la C400X también se siente cómoda en autopistas y caminos sinuosos, donde quizás no tenga la fuerza o la potencia de una 700, 800 o 1,200, pero sí el carácter necesario para enfrentar gran variedad de orografías, temperaturas y la alta exigencia de las autopistas que me llevaron de CDMX a Veracruz y luego a Acapulco. El manual dice que alcanza los 140 kilómetros por hora; a nivel del mar, puede llegar sin problemas hasta los 150 kilómetros por hora.

El costo de la tecnología. Dentro de sus pocos puntos en contra, quizás el principal, sea su rango de precios, el cual va de los 150 mil hasta los 202 mil pesos de la versión tope, como la que manejamos esta semana.

¿Los vale? Yo te diría que, si nos desprendemos del típico pensamiento acerca de qué otras motocicletas te podrías comprar con ese dinero, y tomando en cuenta todo lo que puede ofrecerte la C400X en cuanto a capacidades, tecnología y desempeño, vale cada peso de lo que está cotizada.

Ojalá fuera menor el precio para que tuviera un verdadero alcance popular en nuestro mercado pero, sin duda, es una excelente opción de compra que, por consumo de combustible, tiempo de traslados y tecnología a futuro, se pagará sola.

Es una excelente noticia que BMW se haya aventurado a evolucionar en su familia de scooters y vale la pena pensar que al comprar este modelo las sonrisas y prestaciones que otorga van incluidas en el precio.

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