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Columnas Finanzas

CONTEXTO LAGUNERO

TRAMPAS DE INFELICIDAD EN EL TRABAJO

JUAN MANUEL GONZALEZ
lunes 22 de abril 2019, actualizada 7:48 am


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La vida es muy corta como para malgastarla siendo infelices en el trabajo que tenemos. Incluso muchas personas que libremente han escogido el trabajo que realizan, se sienten infelices, no comprometidos y miserables, a pesar de que esforzarse siempre ha sido un hábito para ellos.

Durante muchos años hemos sabido que el nivel de compromiso de las personas con su trabajo es muy bajo. Numerosos estudios muestran que un poco más de las dos terceras partes de los empleados están aburridos, desconectados, hastiados y algunos hasta dispuestos a sabotear planes, proyectos y a sus propios compañeros.

¿Por qué tantas personas se resignan ante un trabajo que solo les da insatisfacción, altos niveles de estrés, agotamiento e infelicidad crónica? ¿Por qué no hacemos nada?La American Psychological Association encontró a principios del año 2017, que los empleados reportan más estrés que nunca debido a la política, la velocidad de los cambios y la incertidumbre en el trabajo. Pero no siempre son factores externos los que provocan la infelicidad en el trabajo.Muchas veces nosotros mismos la provocamos. Caemos en trampas -malas actitudes, hábitos de trabajo que nos frenan, ambicióndesmedida- que nos mantienen infelices e insatisfechos.

Las tres trampas principales -hay otras menores y menos comunes- son:la ambición, hacer lo que los demás esperan que hagamos y trabajar en exceso.

Por supuesto, nada es inherentemente malo con la ambición.

Muchas veces, la ambición nos mueve a desarrollar habilidades sociales, después de todo, la colaboración efectiva es un requisito indispensable para el éxito a largo plazo en organizaciones complejas. La ambición nos empuja a ser mejores y hacer mejor lo que hacemos. Pero la ambición no es buena cuando solamente nos concentramos en nuestras propias metas y por ello nuestros compañeros empiezan a desconfiar de nosotros, e incluso dejan de ayudarnos.

Hacer lo que nosotros pensamos que deberíamos hacer -de acuerdo a los demás, a lo que los demás esperan de nosotros-, en lugar de hacer lo que nosotros queremos hacer, es una trampa muy común en nuestra vida de trabajo. A veces las reglas o normas en el trabajo nos obligan a ser lo que no somos y a tomar decisiones que impiden el desarrollo de nuestro potencial y limitan nuestros sueños. Esto no significa que debamos desobedecer o ignorar las reglas, sobre todo las no escritas. Debemos reconocer cuales reglas nos afectan negativamente.

Cuando vives para la opinión de los demás, estás muerto.

Si vives pendiente de lo que los demás digan de ti, pierdes tu esencia, tu singularidad, tu diferencia, tu autenticidad. Una persona que mira de reojo buscando la aprobación de los demás, se deprecia.

El trabajo excesivo nos mete en una espiral negativa que provoca que nuestro cerebro deje de funcionar con eficiencia y afecta también nuestra inteligencia emocional. No tenemos tiempo para los amigos, el ejercicio, el sueño, la diversión y el ocio. No convivimos con la familia. El trabajo excesivo causa estrés excesivo. El título de un artículo de Harvard Business Review lo afirma: “The Research Is Clear: Long Hours Backfire for People and for Companies.” -La Investigación es Clara: El Trabajo Excesivo es Contraproducente para la Gente y para las Empresas-.

El trabajo excesivo es seductor porque es altamente apreciado en muchos centros de trabajo. En un estudio de la Universidad de Boston el investigador Erin Reid encontró que algunas personas (hombres en particular), mienten acerca de las horas que trabajan, dicen que trabajan más de 80 horas a la semana porque creen que con ello impresionaran a sus jefes. El trabajo excesivo a veces ocurre por inseguridad o por sentimiento de culpa al ver que los demás trabajan excesivamente, o porque se usa como válvula de escape a otros problemas personales.

El primer paso para vencer estas trampas es aceptar que merecemos felicidad y satisfacción en nuestro trabajo. Aunque debemos reconocer que muchos empleados sobreviven con bajos sueldos y condiciones de trabajo extremas. Pero las investigaciones muestran que aun los trabajos serviles pueden ser fuente de satisfacción. Lo sorpresivo es que aun los ejecutivos más exitosos muchas veces tampoco encuentran satisfacción en su trabajo.

El trabajo puede ser fuente de satisfacción y felicidad mediante actividades diarias realizadas con compromiso, con pasión, con un propósito de alto significado, con una visión de futuro mejor y con amistad sincera- La felicidad en el trabajo no aparece mediante magia. Debemos buscar activamente significado y propósito en nuestras actividades laborales, mantener altas expectativas en nosotros mismos y en los compañeros y buscar y brindar amistad sincera. En la ausencia de significado, carecemos de razón para entregarnos al máximo y la falta de compromiso esta a la vuelta de la esquina.

Debemos crear ambientes de trabajo humanos, decentes y sustentables; lugares de trabajo en los que las ideas, necesidades y deseos sean tan importantes como la propia felicidad.

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