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Internacional

'Estados Unidos está totalmente lleno'

Acude Donald Trump a Calexico para supervisar los trabajos del muro fronterizo

AGENCIAS / CALIFORNIA, EUA.-
CALIFORNIA, EUA, sábado 06 de abril 2019, actualizada 2:03 pm

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, centró ayer viernes su viaje a Calexico, California para advertir a los migrantes que ese país está "totalmente lleno" y no puede aceptar a nadie más, puesto que se ha registrado un aumento de 400 % en la llegada de indocumentados respecto a otros años.

"El sistema está lleno, no podemos aceptar más ni que sea por asilo… Así que den la vuelta", dijo a los migrantes. Aseguró que todos los solicitantes de asilo son miembros del crimen, por lo que precisó que podría enviar más tropas a esta zona.

Además, el republicano puso en duda su interpretación de la política de devolución de solicitantes de asilo centroamericanos a México mientras esperan cita en las cortes de Estados Unidos, diciendo que devolverlos a territorio mexicano permite que este país se encargue de la repatriación y deportación a sus países de origen.

"Cuando estamos llenos es que estamos llenos. No los podemos aceptar. Los regresamos a México y ellos los devolverán a su país", aseveró el presidente en conferencia de prensa, tras llegar a la zona fronteriza.

Trump insistió en su amenaza a México para que frene las caravanas de migrantes que transitan el país con la intención de llegar a Estados Unidos, recordando que de no ver respuesta se verá "forzado" a imponer aranceles de 25 % a las importaciones de autos, una medida que "sustituirá" el nuevo tratado de libre comercio T-MEC. Si eso no funciona, enfatizó, cerrará la frontera.

Sin embargo, dijo estar satisfecho con el trabajo reciente del Gobierno mexicano. "En los últimos cuatro días, México lo ha hecho muy, muy bien (...). Nunca ha sido así en los últimos 35 años", aseguró.

Los aranceles o el cierre de la frontera no serían la única acción punitiva contra México: Trump aseguró estar pensando en imponer una sanción económica por "todas las drogas que entran a través de la frontera sur", que valoró en 500 mil millones de dólares.

Previamente abogó por eliminar "todo el sistema" para solicitar asilo en su país y deshacerse de los jueces de inmigración que deciden sobre esos casos.

En Calexico, señaló que su gobierno estima que a finales de 2020 habrá empezado o completado la construcción de más de 724 kilómetros de muro en la frontera con México, una barrera que costará unos 8 mil millones de dólares y se dividirá en 33 proyectos.

Un oficial del cuerpo de ingenieros del ejército informó que ya hay en construcción de 132 kilómetros de valla y se espera que para finales de este año se empiecen a erigir 156 más. La previsión es que el año que entra se añadan 446 kilómetros.

Actualmente ya existen cerca de mil 50 kilómetros de algún tipo de barrera o valla en la frontera entre Estados Unidos y México. El detalle se hizo patente con la presencia en la frontera del presidente, quien visitó la primera sección de muro construido, que la actual Casa Blanca definió como "nuevo muro", a pesar de que los poco más de 3 kilómetros de bolardas de acero de nueve metros de alto estaban planeados desde 2009, en la administración de Barack Obama. Su costo fue de 18 millones de dólares y se construyó entre febrero y octubre del año pasado.

Entretanto, una veintena de fiscales generales de estados demócratas presentaron una demanda para que la justicia frene la declaración de emergencia presidencial.

Seguiremos luchando

"No voy a dejar de luchar, ahora menos que nunca; estoy muy cerca de lograr quedarme aquí [en Estados Unidos] con mis hijos", dice con voz entrecortada la mexicana Jeanette Vizguerra, a quien en abril de 2017 la revista Time calificó como una de las 100 mujeres más influyentes del año y quien sufre, por segunda vez, la amenaza de deportación.

"Hace dos años luché y gané un permiso temporal de dos años [para no ser deportada], para seguir peleando mi caso y hemos avanzado, no me voy a quedar con los brazos cruzados", asegura la activista mexicana, quien llegó a Estados Unidos en 1997 de manera indocumentada y que hace 10 años, en 2009, comenzó su calvario después de que un policía detuviera su auto y descubriera que no tenía papeles.

"Desde entonces estoy en lucha, he pasado por muchas cosas y no me voy a rendir ahora, ya tengo más de 20 años en este país y tres hijos estadounidenses".

Al igual que Vizguerra, una docena de personas indocumentadas perdieron su protección temporal y están también en riesgo de ser deportadas. "No puede ser, somos gente decente, trabajamos como todos los de aquí y pagamos impuestos todos los años; no puede ser que nos quieran sacar así nada más".

Vizguerra considera que la era del presidente Donald Trump "vino a complicar aún más las cosas porque endureció la política de migración, como si la gente buena y trabajadora fuera criminal, como si fuéramos enemigos y lo único que queremos es trabajar, ser productivos, pero vamos a seguir luchando".

El pasado 15 de marzo ella tuvo que volver a refugiarse en la Iglesia Unitaria Luterana de Denver, Colorado, para evitar ser detenida por agentes federales del Departamento de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), quienes, asegura, "me venían siguiendo cuando venía para acá, estoy segura". Las autoridades aún no le han dado respuesta a su solicitud de visa.

Algo similar vivió en 2017, cuando Trump tenía unos meses de haber llegado a la presidencia de Estados Unidos. Vizguerra tenía una cita con un juez de inmigración, pero los agentes del ICE estaban haciendo redadas individuales, selectivas. Su abogado le recomendó no presentarse. Así que en lugar de ir al juzgado se fue a la iglesia, donde recientemente tuvo que volver para no ser arrestada y detenida con miras a su deportación.

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