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Durango

Salió de su comunidad para ser el mejor

Cruzó a Estados Unidos "de mojado" con su familia pero los deportaron

CLAUDIA BARRIENTOS / EL SIGLO DE TORREÓN
DURANGO, DGO, martes 02 de abril 2019, actualizada 9:42 am

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Originario de la sierra del municipio de Tepehuanes, Durango, Omar Cavada Martínez no sólo fue el mejor de su generación en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, sino de la totalidad de los alumnos que recibieron la medalla al mérito Benito Juárez este año, con un promedio de 9.9.

Es ejemplo de perseverancia ya que las dificultades a las que se ha enfrentado, no mermaron su entusiasmo. No se conformó con lo que la tradición le dictaba que debía ser. Fue más allá y demostró que los límites son mentales y se los impone cada persona.

SE FUE "DE MOJADO"

Orgulloso de sus orígenes, Omar comparte algunas de las vivencias que lo llevaron a asentarse en la capital del estado, donde terminó su carrera con el mayor reconocimiento al que un alumno universitario puede aspirar.

"Somos de un ranchito de Tepehuanes, se llama Mesa de Návar. Allá cursé toda la primaria; estuve en la secundaria técnica número uno. Sólo cursé un año y medio porque de ahí tuvimos que migar por un suceso que le pasó a mi papá: lo secuestraron, y tuvimos que irnos de mojados a los Estados Unidos. Allá pasé un tiempo, más o menos un año siete meses, también estudiando".

No era su destino que siguiera estudiando allá. Lo deportaron junto a su familia, por lo que se establecieron en el municipio de Durango, donde entró al Colegio de Bachilleres La Forestal y posteriormente a la Facultad de Derecho de la UJED.

Pero ¿qué motiva a un joven originario de la sierra a seguir estudiando en vez de instalarse en su zona de confort o resignarse a un futuro preestablecido? En el caso de Omar, sus padres fueron una importante fuente de inspiración.

Hijo de un padre que durante la mayor parte de su vida fue campesino y que después puso una tiendita de abarrotes, y de una madre que se enfocó en el cuidado de sus hijos y del hogar, este joven sueña con regresar a su comunidad natal para enseñarle a otros muchachos la ruta, para ayudarlos a progresar y para que vean que hay mucho más.

DEFENDER LA LIBERTAD

Omar pensó en ser médico, pero después se dio cuenta que ver tanta sangre no era lo suyo por lo que se fue a Derecho, motivado por la idea de que proteger y defender las libertades y creencias de la gente "de a pie" es lo que hace grande al estado y al país.

Y está consciente de la realidad actual, esa que le arrebata a jóvenes talentosos como él las oportunidades para dárselas a los que tienen "influencias".

"Esta es una realidad que está en Durango y hasta en el campo universitario, me tocó verlo mucho. Desde que vas a entrar a la universidad puedes hacer un Ceneval excelente pero te topas con la sorpresa de que no quedaste y otros sí.

UNA MEDALLA NO ES GARANTÍA

También sabe que en este país ser listo no garantiza un buen trabajo ya que no hay un adecuado seguimiento para los jóvenes talentosos, quienes por montones han tenido que irse a otras ciudades o países, donde sí son reconocidos.

"Es lamentable que esté sucediendo esto, que no se apoye a los talentos y que muchos tengan que migrar a otros lugares u optar por otra profesión. Ya hasta está catalogado que si estudias Derecho serás taxista, por ejemplo", ironiza.

De ahí que se debe exigir a los gobernantes que empiecen a poner atención a este sector, porque aunque es una inversión a largo plazo, es garantía de éxito para el desarrollo.

A los jóvenes les pide que no los desanimen las adversidades porque de eso se trata la vida: de ir creciendo con cada experiencia. "Que se motiven, que nunca dejen sus estudios y que si los dejan, los retomen. Pareciera que estudiar no sirve para nada porque no se encuentra trabajo, pero vale la pena que continúen. Si se quiere, se puede".

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