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1994: Fallece Eugéne Ionesco, uno de los dramaturgos más singulares e innovadores del siglo XX

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AGENCIAS
CIUDAD DE MÉXICO, jueves 28 de marzo 2019, actualizada 5:04 pm


El escritor y dramaturgo francés Eugéne Ionesco murió hace 25 años pero su obra y su legado como uno de los padres del teatro del absurdo permanece, así lo evidencia que sus textos sigan siendo montados alrededor del mundo.

Ionesco nació en Slatina, Rumania, el 26 de noviembre de 1909, aunque hay fuentes que indican 1912, debido a un capricho de vanidad que hizo que, en los años 50, el autor decidiera quitarse tres años de vida.

Esto ocurrió después de leer la reseña del crítico francés Jacques Lemarchand, que saludaba a una nueva generación de jóvenes escritores, entre ellos Ionesco, relata la semblanza publicada en el portal electrónico ionesco.org.

De padre rumano y madre francesa, su infancia transcurrió en París, pero regresó a los 13 años a Rumania, en medio de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Su padre se unió a dicho frente y no volvió más.

Se sabe que al retornar a París, la familia descubrió que el padre no había sido asesinado, sino que había conseguido un puesto de inspector de seguridad en Bucarest, obtuvo el divorcio presentando un documento falso y se volvió a casar.

En 1928 debutó como poeta en la revista diaria Bilete de Papagal, famosa por su pequeño tamaño. Entre 1929 y 1933, estudió la licenciatura de Francés en la Universidad de Bucarest.

Durante este periodo, también escribió su primer artículo sobre Ilarie Voronca en la revista Zodiac, a partir del cual, el escritor continuó colaborando para otras revistas importantes del país.

Elegías para seres pequeños fue el poema con el cual ingreso al mundo literario, influenciado por el poeta y novelista parisino Francis Jammes.

En 1933, colaboró en las revistas Facla, y Universul Literar, y un año después escribió una serie de ensayos críticos, considerados subversivos para el mundo literario rumano entonces, encabezado por Tudor Arghezi, Ion Barbu, Camil Petrescu y Mircea Eliade.

Esta recopilación fue premiada por la Editorial Fundaciones Reales, recompensa concedida por un jurado dirigido por el teórico Tudor Vianu.

Tres años después contrajo matrimonio con Rodica Burileanu, época en la que perdió a su madre.

Fue profesor de francés durante tres años en un instituto de Bucarest, en el colegio ortodoxo de Curtea de Arges y después en el seminario central de Bucarest.

Mantuvo su carrera periodística como encargado de la sección crítica de la revista Facla, y publicando escritos en Universul Literar, el periódico cultural Rampa y Parerile Libere.

Volvió a su país tras obtener una beca, pero regresó a Francia (Marsella) en 1942, donde trabajó como corrector de pruebas y traductor.

Con el estreno de La cantante calva, en 1949, inauguró lo que desde entonces se ha dado en llamar teatro del absurdo; obra que destruye las convenciones de la técnica escénica para mostrar la lucha inútil del hombre al tratar de comprender la irracionalidad del mundo que lo rodea.

Más tarde, Ionesco desempeñó el papel de Stepan Trofímovich en Los endemoniados, de Fedor Dostoievski, y adquirió un gusto por el humor, la aventura y el nihilismo, que lo llevó al Colegio de Patafísica, donde publicó después varios de sus trabajos.

En 1950 se representó su primera obra El Juego, que pese a no ser un éxito le granjeó la amistad de intelectuales como André Breton, Luis Buñuel, M. Eliade, R. Queneau y otros, reseña el sitio de Internet biografiasyvidas.com.

Continuó escribiendo obras de gran renombre como Las sillas, en 1952; Amadeo, en 1953; El nuevo inquilino, en 1956, y una de las más conocidas: El rinoceronte, en 1959.

El de 1958 fue un año muy controversial para el dramaturgo, pues debatió con el crítico inglés Kenneth Tynan, para defender su visión teatral, la cual resultaba polémica.

Después del escándalo obtuvo diversos reconocimientos, el 8 de mayo de 1969 recibió la medalla de Mónaco y en diciembre el Gran Premio Nacional del Teatro.

Posteriormente, el 22 de enero de 1970 es elegido miembro de la Academia Francesa, para ocupar el lugar de Jean Paulhan, obtiene los premios Austriaco de la Literatura Europea, y de la Crítica en el Festival de Tours, por su película Monsieur Tête.

Fue designado como El caballero de las artes y las letras en 1961, y en 1963 recibió el Gran Premio de Italia.

En febrero de 1989, Eugéne fue hospitalizado, lo que le impidió que interviniera para defender los derechos humanos en Rumania, un mes después 710 escritores firmaron una declaración a favor del derecho universal a la expresión.

Murió el 28 de marzo de 1994, en su residencia en París, y fue enterrado en el cementerio de Montparnasse.

La crítica especializada coincide en que fue uno de los dramaturgos más singulares e innovadores del siglo XX, de un humor mordaz y agudo, que consiguió trasladar al medio escénico las técnicas expresivas procedentes del surrealismo y abrir nuevos caminos al teatro.

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