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Rebelión contra acuerdo transpacífico

ALBERTO BARRANCO
lunes 25 de marzo 2019, actualizada 6:47 am


El largo retraso de seis de los 11 países que integran el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico para aprobar por parte de sus Congresos el documento final está reviviendo el clamor de industriales para revisar el texto… o incluir cartas paralelas para rectificar algunos capítulos.

El punto central de la inconformidad de los sectores textil, del vestido y calzado apunta a una ventaja permitida por México que permitiría el ingreso libre de productos chinos vía Vietnam o Malasia.

De hecho, la Oficina de la Presidencia de la República a cargo de Alfonso Romo ha abierto seis mesas de trabajo para discutir los puntos neurálgicos.

Aunque ante las protestas de Estados Unidos el gobierno anterior prometió una vigilancia exhaustiva en las aduanas, la posibilidad parece quimérica frente a la avalancha.

Ahora que de suyo la competencia de los dos países en las tres ramas parece inalcanzable dados los subsidios a la exportación y los salarios simbólicos que se pagan.

Hay casos en que el valor de una prenda resulta inferior al costo en México de lamateria prima.

Como usted sabe, el acuerdo se pactó sobre la base de la negociación para el fallido Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica, tras el paréntesis provocado por la salida de Estados Unidos, su principal promotor.

Nuestro país, vía el Senado, fue el primero en aprobar los compromisos adquiridos, por más que se dejó pendiente la aprobación del Acuerdo 92 de la Organización Mundial del Trabajo sobre libertad sindical, colocado como cuña frente a la precariedad salarial de Vietnam.

El hecho es que desde 1993 en que México abrió un intercambio comercial con ese país la balanza ha sido deficitario para su causa. Ese año, por ejemplo, le vendimos productos por 13 millones 367 mil, y le compramos otros por 63 millones 367 mil, es decir cinco tantos más. Convertido el país asiático en potencia maquiladora, en 2001 nos exportó 9 mil 610 millones de dólares… frente a los 168 millones 346 mil que nos importó.

En 2007, la avalancha vietnamita al país facturó 10 mil 74 millones de billetes verdes. La justificación de los funcionarios del gobierno anterior apuntaba a que el país pudiera importar libremente insumos de la región para convertirlos en productos de exportación.

El problema es que el escenario nos condena a seguir siendo un país maquilador, con la novedad de que el valor agregado es mínimo.

Aunque el gobierno actual promueve la globalización, el rumbo lo condensa una frase del propio Romo: “Si nos tenemos que equivocar, nos vamos a equivocar más protegiendo que desprotegiendo” CPTPP a revisión.

BALANCE GENERAL

A las 19 horas del 23 de marzo de 1994, conocida ya la noticia del atentado al candidato priista Luis Donaldo Colosio, recibimos vía fax una copia del último discurso pronunciado por éste la noche anterior en una cena con empresarios sonorenses.

El punto clave de éste se centraba en cuestionar el superávit ingresos-egresos de que presumía el gobierno en funciones, cuyo monto equivalía a 1% del Producto Interno Bruto.

El candidato presidencial reclamaba el que con tantas carencias del país no se agotara la posibilidad de gasto. Es decir, como si un padre de familia se preciara al final del año de tener billetes en el bolsillo… mientras los hijos tenían los zapatos agujerados, la señora el vestido parchado, y la casa con goteras.

VA DE NUEZ

Como lo anticipamos en este espacio, el presidente Andrés Manuel López Obrador envió de nueva cuenta al Senado el núcleo principal de las ternas para designar cuatro integrantes del pleno de la Comisión Reguladora de Energía, en la certeza de ser idóneos por su perfil técnico, no político.

Entre los que repiten están Luis Linares Zapata, quien fuera asesor del titular de las Secretaria de Desarrollo Social y la extinta de Minas e Industria Paraestatal, además de la Gerencia de Desarrollo Social de Pemex.

En la segunda repite Norma Leticia Campo Aragón, investigadora de tiempo completo del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM con dos maestrías y un doctorado.

En la tercera, Edmundo Sánchez Aguilar, quien es director de Investigación Económica del Instituto Mexicano de Desarrollo, con un doctorado en Finanzas de Harvard, y en la cuarta José Alberto Celestinos, quien fuera subdirector de Producción de Pemex Refinación.

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