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Internacional

Aumenta presión a May por caos del Brexit

Once miembros del gabinete de la primera ministra planean rebelarse contra su líder

AGENCIAS
LONDRES, REINO UNIDO, lunes 25 de marzo 2019, actualizada 7:01 am

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La cada vez más sofocante situación que vive el Reino Unido a causa del Brexit ha hecho acrecentar en las últimas horas las presiones sobre la primera ministra, la conservadora Theresa May, para que presente su dimisión.

Once miembros del Gabinete de la mandataria conservadora planean rebelarse contra su líder en la reunión semanal de mañana para forzar su salida del Ejecutivo, publicaron ayer varios medios británicos.

De acuerdo con la publicación "The Sunday Times", si la líder conservadora se negara a las reclamaciones de esos miembros de su gabinete, entonces estarían dispuestos a dimitir de forma masiva o a "pedir su cabeza" públicamente.

Los nombres que resuenan con mayor fuerza como favoritos para suceder a May son los de su "número dos", David Lidington, así como los de los ministros de Medioambiente, Michael Gove, y de Asuntos Exteriores, Jeremy Hunt.

Lidington, sin embargo, al conocerse estos rumores dijo ayer a la BBC que respalda "al cien por cien" a May, rehusando así las insinuaciones que le colocan como posible nuevo líder.

En esa misma línea se posicionó Gove, que subrayó su "absoluto" apoyo a la primera ministra y señaló que "no es el momento de cambiar al capitán del barco".

Por otra parte, conservadores veteranos adelantaron ayer a la cadena pública que varios parlamentarios se plantearían recular y respaldar el acuerdo del Brexit de May si esta se comprometiera a no estar al mando en la nueva ronda de negociaciones con la Unión Europea (UE).

Con todo, fuentes de Downing Street señalaron que, a pesar de las presiones, la mandataria no tendría intención de presentar su dimisión.

Por su parte, el ministro de Economía, Philip Hammond, opinó ayer que el camino correcto del Brexit no pasa por cambiar al primer ministro o al partido del Gobierno, sino porque el Parlamento aclaré qué es lo que quiere.

En una entrevista en la cadena Sky News, Hammond indicó que "de un modo u otro" la Cámara de los Comunes tendrá la posibilidad en los próximos días de pronunciarse en este sentido.

"Espero que aproveche la oportunidad de, si no puede respaldar el acuerdo de May, decir de forma clara y sin ambigüedades qué es lo que puede apoyar", señaló.

El titular de Economía no aclaró si la bancada conservadora contará con libertad de voto a la hora de pronunciarse sobre el devenir de los acontecimientos, al tiempo que reconoció que la opción de un segundo referéndum es "una posición perfectamente coherente".

Este sábado un millón de personas salieron a manifestarse por las calles de la capital británica para reclamar la celebración de ese segundo plebiscito sobre la salida del país del bloque comunitario.

Además, esta semana una petición online al Gobierno que le insta a suspender el Artículo 50 del Tratado de Lisboa y a cancelar por consiguiente el proceso de ruptura con la UE batió el récord de firmas de la historia del Reino Unido en una iniciativa de este tipo, al recabar más de cinco millones de adhesiones.

A pesar del aumento de la presión que reina sobre la "premier" ésta no ha revelado por el momento planes distintos a los de tratar, en un tercer intento, que su acuerdo del Brexit salga adelante en el Parlamento la próxima semana, siempre y cuando el presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, permita que se vote.

La pasada semana Bercow advirtió al Ejecutivo de que no podría volver a presentar en la cámara baja ese documento, rechazado en enero por un margen de 230 votos y en marzo de 149, a no ser que hubiera sido modificado de forma "sustancial".

Si el Gobierno consiguiera, tanto esas modificaciones como el apoyo parlamentario, entonces la UE se ha comprometido a fijar una salida ordenada el próximo 22 de mayo.

De lo contrario, tal y como señaló esta semana el bloque comunitario, el Reino Unido deberá comunicar antes del próximo 12 de abril si se decanta por cancelar el Brexit, por materializar una salida a las bravas o si solicita una prórroga más larga que obligará al país a participar en las elecciones al Parlamento Europeo que se celebrarán en la UE del 23 al 26 de mayo.

TRUMP, ESCÉPTICO DE EUROPA

La incertidumbre es enorme sobre el futuro de Reino Unido y qué pasará en el arduo, costoso y dudoso proceso de Brexit. Suceda lo que suceda, el impacto será global, incluyendo la "relación especial" que tienen las islas británicas con la que fuera su colonia y se convirtió en principal aliado y socio: Estados Unidos.

Ese nexo, a decir de Erick Brattberg, director del programa de Europa del Carnegie Endowment for International Peace, "se ha deteriorado en los últimos año" por culpa de Donald Trump, que, según el experto, "no valora" a los aliados tradicionales y mantiene una relación "tensa" con la primera ministra Theresa May.

No coincide el doctor Ted Bromund, experto en relaciones angloamericanas del conservador Heritage Foundation: "No ha pasado nada muy dramático a esta relación especial", explica. En su opinión, pese a que "evidentemente el liderazgo de presidentes y primeros ministros importa", la "profundidad" de la relación impera y no ha afectado tanto.

El apego de Trump por el Brexit tiene, según los expertos, dos razones: su sentimiento antiestablishment y su deseo de acuerdos comerciales bilaterales. "Trump ve el Brexit como una analogía de su propia trayectoria política, compartiendo los mismos sentimientos antiestablishment. Trump también es profundamente escéptico de la Unión Europea (UE) y ve el Brexit como importante para una Unión Europea más débil", apunta a este diario Brattberg.

"Trump cree en Estados-nación autónomas", recuerda Bromund, mientras "la Unión Europea cree en el control de Estados-nación autónomas por una élite superior". "El Brexit es sobre la restauración de la autonomía británica, por tanto, Trump apoya al Brexit", resume.

Los expertos coinciden en que la principal razón del mandatario estadounidense para apoyar el Brexit es "su deseo de una alianza económica comercial más cercana entre EU y Reino Unido". John Bolton, asesor en seguridad nacional de Trump, insistió esta semana en que Trump "ha dejado claro que quiere que se resuelva este asunto que permita a EU y Reino Unido llegar a acuerdos comerciales otra vez". Bromund ve eso como un enorme beneficio para Washington: permitirá crear un área de libre comercio y, con la aparición de Reino Unido como nuevo ente comercial, habrá "un nuevo actor a favor del libre mercado" que podría inclinarse a las tesis de Washington.

Bromund apunta otro elemento: "La salida de Reino Unido de la Unión Europea debilita los esfuerzos de la UE de desarrollar una capacidad militar separada; los esfuerzos de la UE son malos para la OTAN, que representa el compromiso en defensa de EU para Europa". (Con información de EFE y Agencias)

¿Debacle económica?

La separación de Reino Unido de la Unión Europea (UE), además de que tendrá un efecto bursátil en el mundo, afectará la relación comercial con México, porque una vez que se confirme la salida de ese país el intercambio de bienes entre mexicanos y británicos se sujetará a aranceles, de acuerdo con especialistas.

Reino Unido perderá el acceso preferencial que tiene a los 27 mercados que conforman el mercado interior europeo y dejará de tener las cuatro grandes libertades que obtienen al ser parte del mercado común europeo: la libre circulación de capitales, mercancías, personas y servicios, explicó el coordinador del Laboratorio de Análisis, Comercio, Economía y Negocios (LACEN) de la UNAM, Ignacio Martínez.

Con el Brexit; es decir, la salida británica del bloque europeo, “habría una fuerte sacudida bursátil en el mercado británico, lo cual presionaría aún más a la economía mundial a la desaceleración”, añadió el académico.

Martínez, el director general y socio fundador de De la Calle, Madrazo y Mancera, Luis de la Calle; el vicepresidente de Negociaciones del Comce, Eugenio Salinas, así como el investigador y coordinador del Centro de Estudios China-México (Cechimex) de la UNAM, Enrique Dussel Peters, coincidieron en que por ahora los británicos al ser parte del Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM) no pagan aranceles al vendernos, pero perderán las ventajas arancelarias cuando salgan del bloque.

De la Calle explicó que se tendría que iniciar una negociación entre México y Reino Unido para definir cuál será el nuevo acuerdo comercial, pero eso deberá de hacerse hasta que se concrete la salida de los británicos del bloque europeo, porque no puede negociar en lo individual dado que actualmente es parte de la UE.

El problema actual es que hay muchos productos que se fabrican con varias piezas europeas para luego exportarse a México y se aceptan como producto británico, pero al dejar de ser socios del TLCUEM habrá que definir las nuevas reglas; es decir, qué materia prima puede llevar un bien industrial que se exporte entre británicos ymexicanos. Por ejemplo, agregó el también ex subsecretario de negociaciones comerciales internacionales de la Secretaría de Economía, “un cochemexicano que se exporta de México a Londres paga cero arancel, pero tiene que cumplir con una regla de origen que es europeo-mexicana: si Reino Unido estuviera fuera de la Unión Europea, habría la duda de cómo se tendría que tener el cumplimiento de las reglas de origen”.

Añadió que la solución técnica es la acumulación de origen; esto es, otorgarle el reconocimiento del contenido europeo en el intercambio de bienes entre Reino Unido y México, pero toda solución que se dé implica negociar.

Martínez expuso que Reino Unido es importante porque es el sexto socio comercial para México gracias a la preferencia arancelaria que se otorgan entre nuestro país y la UE, y reiteró que en cuanto salga la relación entre ambas naciones se regiría por la Cláusula de la Nación Más Favorecida, que es el artículo 1 del GATT-94; es decir, por el arancel que se registró en la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Lo anterior significará que las importaciones de productos mexicanos que lleguen a Gran Bretaña pagarán una tasa de Nación Más Favorecida de 2.4%, mientras que los bienes industriales y agrícolas que envíen los británicos a México se gravarán con una tasa promedio de 3%. Pagar esos aranceles de 2.4% y de 3% son las “consecuencias” de la separación, por lo que para los exportadores de ambos países será positivo que se retrase la salida de Reino Unido, dijo Salinas, del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (Comce).

El comercio bilateral entre Reino Unido y México en 2017 subió a 4 mil 701 millones de dólares, de los cuales 2 mil 274 millones fueron exportaciones mexicanas a territorio británico y 2 mil 426 millones de dólares de importaciones. De enero a noviembre de 2018 las exportaciones de México a Gran Bretaña ascendieron a mil 979 millones de dólares y las importaciones sumaron 2 mil 232 millones de dólares.

Los principales productos de exportación son oro, vehículos, sobre todo aquellos para transportar a más de 10 pasajeros, autopartes, motores, cerveza y policloruro de vinilo, entre otros. Mientras que los principales bienes de importación son whisky, gasolina, automóviles, partes de avión, maquinaria y equipo, etcétera.

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