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Internacional

Entierran a primeras víctimas de masacre

La primera ministra Jacinda Ardern llamó a no exaltar al australiano acusado del ataque

AP
CHRISTCHURCH, NUEVA ZELANDA, miércoles 20 de marzo 2019, actualizada 9:31 am

Los familiares de las víctimas de la masacre de la semana pasada en dos mezquitas de Nueva Zelanda se reunieron ayer para enterrar a sus muertos, horas después de que la primera ministra llamó a su pueblo en tono desafiante a recordar a las 50 personas asesinadas y a nunca más nombrar al supremacista blanco responsable del ataque.

Las familias de las víctimas habían esperado ansiosamente noticias sobre cuándo podían sepultar a sus seres queridos. El comisionado de policía de Nueva Zelanda, Mike Bush, dijo que la policía ya identificó formalmente y entregó los restos de 21 personas. Las tradiciones islámicas dictan que los restos deben ser limpiados y enterrados lo más pronto posible.

Ayer comenzaron los dos primeros entierros de las víctimas del atentado que paralizó a un país que se enorgullece de su apertura, tranquilidad y diversidad. No se dieron a conocer sus identidades.

Las autoridades han pasado cuatro días construyendo una tumba especial en un cementerio de la ciudad que está diseñado para entierros musulmanes, incluso aunque algunos de los restos serán trasladados a sus países de origen, señalaron funcionarios.

El llamado de la primera ministra Jacinda Ardern a no exaltar al australiano acusado de la masacre ocurrió poco después de que el sospechoso despidió a su abogado y optó por defenderse a sí mismo. Eso ha causado preocupación de que utilice el juicio como una plataforma para sus posturas racistas.

"Es un terrorista. Es un criminal. Es un extremista. Pero será, cuando yo hable, una persona sin nombre", dijo Ardern el martes ante el Parlamento.

"Tal vez haya estado buscando notoriedad, pero en Nueva Zelanda no le daremos nada, ni siquiera su nombre".

Ardern dijo a los reporteros que haría todo lo posible para asegurarse de impedir que el atacante tenga alguna oportunidad de ganar renombre. Al ser cuestionada sobre si quería que el juicio se realizara a puerta cerrada, dijo que esa no era su decisión.

El deseo de atención del agresor quedó evidenciado en el manifiesto que envió a la oficina de Ardern y a otras personas minutos antes de perpetrar la masacre del viernes, y con la transmisión en vivo de su ataque a la mezquita Al Noor.

El video provocó aversión y repudio a nivel mundial. Facebook informó que retiró 1.5 millones de versiones del video durante las primeras 24 horas, pero Ardern expresó su frustración de que cuatro días después las imágenes continúen en internet.

"Hemos estado en contacto con Facebook; nos han actualizado sobre sus gestiones para retirar el video, pero como dije, es nuestra postura que no puede - no debe - ser distribuida y estar a disposición para que alguien más lo vea", comentó. "Es horrendo y, aunque nos han dado garantías, a fin de cuentas la responsabilidad es de ellos".

Ardern dijo que ha recibido "algo de comunicación" de la directora operativa de Facebook Sheryl Sandberg al respecto. La primera ministra también ha hablado con su contraparte británica Theresa May sobre la importancia de una labor global para frenar la distribución de dicho material.

El primer ministro australiano Scott Morrison también exhortó a los líderes mundiales a imponer medidas más estrictas a las compañías de redes sociales que transmitan ataques terroristas. Morrison dijo que le escribió al presidente del G20, el premier japonés Shinzo Abe, para pedir un acuerdo sobre las "consecuencias claras" para aquellas compañías cuyas plataformas sean utilizadas para facilitar y normalizar actos horrendos.

Christchurch, bastión blanco

La ciudad de calles arboladas donde un individuo que se define él mismo como racista mató a tiros a 50 personas el viernes pasado es conocida por su pintoresco río serpenteante y su herencia inglesa. Por décadas, Christchurch ha sido también la morada de un pequeño grupo de supremacistas blancos.

Un experto en estos grupos dice que probablemente no sea casualidad el que el presunto autor de la matanza se haya radicado en la región, donde la concentración de blancos es más alta que en el norte del país, tras hacer frecuentes viajes al exterior entre el 2016 y el 2018 en lo que parece haber sido un peregrinaje por sitios de extrema derecha.

En Europa visitó zonas con una vieja tradición de disputas sectoriales, incluidos conflictos entre la Europa renacentista y el Imperio Otomano y la ruptura de Yugoslavia en el marco de disputas étnicas y religiosas.

El ataque acabó con la imagen de Nueva Zelanda como uno de los países más seguros y tolerantes del mundo. También sacó a la luz aparentes falencias de los servicios de seguridad, que no consideraron a los supremacistas blancos como una amenaza real ni tomaron muy en serio las denuncias de grupos de musulmanes sobre un aumento en incidentes xenofóbicos e islamofóbicos en los últimos años.

El atacante decidió hace dos años matar musulmanes y planificó meticulosamente durante los últimos tres meses sus ataques a dos mezquitas de Christchurch, según un manifiesto que publicó online y envió a la oficina de la primera ministra neozelandesa Jacinda Ardern poco antes de la matanza.

La policía cree que pudo haber tenido apoyo. Llevaba consigo cinco armas, incluidas dos que habían sido modificadas para que funcionasen como semiautomáticas. Es posible que al menos algunas hayan sido compradas legalmente por la internet en un negocio de venta de armas de Christchurch.

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