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1969: Da su último respiro Ignacio Piñeiro, célebre músico cubano

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AGENCIAS
CIUDAD DE MÉXICO, martes 12 de marzo 2019, actualizada 1:01 pm


Célebre autor de más de 327 rumbas, claves y sones, entre los que destacan Cuatro palomas, Esas no son cubanas, No juegues con los santos, La cachimba de San Juan y Salomé, Ignacio Piñeiro nació el 21 de mayo de 1888, en La Habana.

Durante su infancia vivió en el barrio popular de Pueblo Nuevo, donde surgió su interés por la música. Inició su camino en la música popular y folclórica cantando en coros infantiles, destaca el sitio encaribe.org.

Se sabe que su origen familiar humilde lo llevó a trabajar desde pequeño en diversos oficios como tonelero, fundidor, obrero portuario, tabaquero y albañil.

Para 1906, Piñeiro ya conocía distintos toques de los cabildos africanos que incorporaría posteriormente en algunas de sus creaciones.

Su carrera artística, cuentan, empezó con el grupo de claves y guaguancó El Timbre de Oro; poco después dirigió Los Roncos de Pueblo Nuevo, donde se desempeñó también como decimista.

Además dio sus primeros pasos como compositor con las piezas Cuando tú, tu desengaño veas, ¿Dónde estabas anoche?, El Edén de Los Roncos y Mañana te espero, niña, agrega una biografía difundida por la página ecured.cu.

Luego de pertenecer a diversos grupos, Piñeiro cultivó los valores folklóricos y le agregó a la música un amplio desarrollo melódico-armónico y una mayor profundidad y vuelo poético que lo convertirían en uno de los mayores exponentes de la música popular cubana del siglo XX.

En 1926 el compositor, instrumentista y director fue contratado como contrabajista del Sexteto Occidente, grupo con quien se presentó en algunos escenarios de la ciudad de Nueva York. A su regreso a Cuba, fundó el Sexteto Nacional, que en 1928 se convirtió en el Septeto Nacional, al incorporar la trompeta, añade la enciclopedia cubana en línea radioenciclopedia.cu.

La agrupación original estaba integrado por músicos de todas partes de Cuba, lo cual no sucedía con el Sexteto Habanero, uno de sus competidores en escena, sin embargo, por su calidad interpretativa y repertorio propio logró la preferencia del público.

Como compositor, cita EcuRed, rompió con la forma del son oriental, en el que sus creadores utilizaban la cuarteta y la décima, ejemplo de ello es la pieza Buey viejo, de 1932. Tres años más tarde dejó temporalmente la dirección el septeto, no obstante, la retomó en 1954.

El triunfo revolucionario de 1959 hizo posible que recibiera múltiples reconocimientos y homenajes, aunado a invitaciones a festivales, coloquios y forums de música popular en los años 60.

Piñeiro experimentó combinaciones con el sonido del montuno, el guaguancó, los ritmos afrocubanos, la conga, la guajira, guarachas, villancicos, danzones, rumbas, pregones, tangos e incluso congos.

Durante sus últimos años de vida apareció poco públicamente, pero continúo al frente de la orquesta hasta su muerte el 12 de marzo de 1969.

Actualmente, el Centro Promotor de la Música Tradicional lleva su nombre, ya que desde su fundación en 1978, continúa el trabajo de Ignacio Piñeiro al preservar y promover la música popular cubana.

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