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Durango

'Necesitaba zapatos y fui violentada'

Mujeres realizan una caminata para exigir que pare la violencia en el estado de Durango

NALLELY URBINA O
DURANGO, lunes 11 de marzo 2019, actualizada 6:50 am

Entre las breñas del cerro, con el frío de la Sierra Madre Occidental, en falda, Rosa Mendía huyó para no morir golpeada a manos del hombre con el que se casó a los 14 años de edad.

Era una niña pero vivía violencia física, económica, emocional y sexual, cuyos efectos no la eximieron nunca de responsabilizarse de sus cuatro hijos.

Tras ocho años, no aguantó más. "Porque llegaba borracho, me insultaba me golpeaba". Rosa salió a las cinco de la mañana sólo con la ropa que traía puesta. Caminó cuatro horas, "me amaneció en el entronque de Llano Grande, porque caminé por donde no me encontraran", recuerda.

Un familiar le prestó 20 pesos para el camión a Durango en donde contactó a una amiga que le consiguió un empleo. Limpió casas hasta que pudo traer a sus hijos con ella y rehacer su vida sin ser victimada.

Este domingo, se levantó temprano para unirse a una caminata contra la violencia de género junto con otras cientos de mujeres, la mayoría como ella sobrevivió a su victimario. Ahora exigen que su historia no se repita.

Unas 200 mujeres avanzaron por la avenida 20 de Noviembre en el centro de Durango, encabezadas por Janet Payán, presidenta de Fundación Semilla, dedicada al apoyo de niñas indígenas.

Rosa escapó de su victimario en los noventas, y aunque han pasado casi 20 años, la situación de violencia se ha recrudecido, así lo muestran los casos atendidos por activistas y las autoridades.

"Yo represento una asociación que atiende continuamente situaciones de violencia así que yo no puedo decir que no hay violencia o que este disminuyendo", respondió Janet Payán al término de la marcha de este domingo.

En la entidad, el activismo no es relativo al nivel de hostilidad que se presenta. Tan sólo en enero pasado se abrieron 377 carpetas de investigación por el delito de violencia familiar, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Sin embargo, en los últimos años han incrementado los grupos que trabajan para proteger a las víctimas de violencia, a decir de Rosalía, una mujer huichola de 29 años, madre de Brenda de nueve, esto ha impactado en las comunidades. Por ejemplo, cuando era una niña comían al final después de los hombres, "así lo hacía mi papá pero ahora es diferente".

Lo que aún sucede en Durango, y que dice Rosa incide en la violencia hacia la mujer, es que menores de edad, niñas y adolescentes, se casan con adultos, ello pese a que la ley local lo prohibió en el 2017.

Rosa se fue a vivir con el padre de sus hijos cuando tenía 14 años porque creyó que dejaría de vivir pobreza, "yo necesitaba zapatos, pero me fue peor".

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