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1833: Llega al mundo Pedro Antonio de Alarcón, uno de los artífices del fin de la prosa romántica

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AGENCIAS
CIUDAD DE MÉXICO, domingo 10 de marzo 2019, actualizada 5:41 pm


El narrador español Pedro Antonio de Alarcón y Ariza, nacido el 10 de marzo de 1833, es reconocido por la gracia, fantasía y fácil estilo que imprimió en sus obras, a través de las cuales contribuyó a arraigar el nuevo realismo de la novela española.

De Alarcón y Ariza perteneció a la generación de 1868, junto con Juan Valera, José María de Pereda y Benito Pérez Galdós, grupo de novelistas principalmente que se caracterizaron por difundir la estética del realismo, luego de la Revolución de 1868 en España que liberó a los escritores de la censura isabelina.

El escritor, quien imprimió en sus obras su riqueza ideológica, perteneció a una familia humilde, pero eso no fue un factor que evitara su ingreso a la universidad para estudiar derecho; sin embargo, pronto desertó para realizar estudios eclesiásticos, mismos que abandonó para seguir sus ambiciones literarias.

En el sitio de la biblioteca virtual Miguel de Cervantes se detalla que el 5 de noviembre de 1857, Alarcón irrumpió en la escena española como autor teatral. Su primer estreno corresponde a su obra El hijo pródigo que, según sus biógrafos, especialmente Mariano Catalina, fue muy aplaudido por el público, aunque censurado por la crítica.

Igualmente, se desempeñó como periodista y dirigió el diario El Eco de Occidente. Interesado e irritado por el entorno reaccionario de España, intervino en las revueltas políticas y fundó la revista La redención, y desde Madrid dirigió el periódico satírico de ideología antimonárquica, republicana y revolucionaria, El Látigo, reseñan sus biógrafos.

Durante la guerra que inició el general O´Donnell contra Marruecos, De Alarcón y Ariza se aventuró como periodista en la revuelta junto con Gaspar Núñez de Arce; su experiencia en tierras africanas la plasmó en Diario de un testigo de la Guerra de África, que tuvo buena aceptación de la crítica.

A través de sus experiencias, cultivó una narrativa basada en viajes, en la que el realismo de sus descripciones se ven contrastados con una prosa que retrata lo cercano y lo desconocido. Su carrera literaria continuó con la publicación De Madrid a Nápoles, para luego ser interrumpida por 12 años.

Durante ese lapso se dedicó a la actividad política, desempeñándose como diputado y participando en luchas parlamentarias y conspiraciones.

De acuerdo con el portal escritores.org, ingresó a la Real Academia Española y posteriormente publicó su obra cumbre El sombrero de tres picos, que inspiró la obra de Manuel de Falla.

El volumen se desarrolla en la época del reinado de Carlos IV, en una ciudad andaluza donde viven felizmente un molinero y su esposa "Frasquita", quien es admirada por un gran número de hombres, especialmente por el corregidor de la localidad, quien con artimañas busca enamorar a la protagonista.

A esta exitosa publicación le siguieron Narraciones inverosímiles y Cuentos amatorios, relatos que combinan el romanticismo con la temática policiaca, además de El clavo, El carbonero alcalde, El escándalo, El niño de la bola, El capitán Veneno y La pródiga.

Tras recibir diversas críticas, el autor se retiró del mundo de las letras, se volvió silencioso y solitario, por lo que su ánimo y salud fueron decayendo gradualmente, hasta que falleció el 19 de julio de 1891, en Madrid.

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