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Torreón

Fraccionamientos cerrados 'segregan', asegura investigador

'Desarrolladoras convierten la necesidad de casa en necesidad de distinguirse'

FABIOLA P. CANEDO / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, viernes 22 de febrero 2019, actualizada 7:56 am

Los fraccionamientos cerrados han venido expandiéndose sobre la superficie de las ciudades fronterizas como islas de seguridad controladas dentro del mar receloso de la ciudad, señaló Jesús Ángel Enríquez Acosta, investigador en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Autónoma de México (UNAM).

"Las imágenes vendidas por las desarrolladoras inmobiliarias se conforman de paisajes de felicidad, el gancho estriba en convertir la necesidad de vivienda en necesidad de distinguirse de los demás y pretender seguridad", explicó en su conferencia "Islas de seguridad y distinción. Las urbanizaciones cerradas en la frontera noroeste de México", que ofreció ayer en la Universidad Iberoamericana, a invitación del Instituto Municipal de Planeación y Competitividad de Torreón (Implan).

Dijo que es una tendencia abrumante y es un fenómeno que se presenta en todas las ciudades mexicanas, además de que ya no es privativo de la clase alta o media alta, sino que se presenta en todos los estratos sociales, no obstante, indicó que esto fragmenta el trazo urbano y a futuro, se prevé un problema de equidad social y de derechos sociales.

"Estamos hablando de una ciudad exclusiva y no inclusiva, no se fomenta la igualdad, la equidad social, la diversidad, la diferencia, al contrario, sería la segregación", expresó.

Enríquez dijo que en las ciudades fronterizas aquejadas de violencias de todo tipo, carencias económicas y sociales, explosivo crecimiento poblacional y caótico desarrollo urbano, prospera en la actualidad un modelo de urbanización que se caracteriza por segregar la ciudad y segregar a sus habitantes, un modelo de urbanización que aísla a sus residentes detrás de bardas de seguridad con la promesa de encontrar la tranquilidad y el confort no existente en la ciudad.

En este sentido, la ciudad fronteriza es cada vez más percibida con temor y el miedo se apodera de un sector importante de la población, creando la necesidad de abandonarla e ingresar a las burbujas insulares del fraccionamiento cerrado.

El investigador comentó que, a 30 años de masificarse la oferta inmobiliaria cerrada, se observan algunas de sus consecuencias negativas para las ciudades, esto como la restricción de los usos mixtos del suelo, desmereció la accesibilidad urbana, favoreció el aislamiento, expropió el escaso espacio público disponible, estableció barreras que incrementaron la incomunicación urbana.

Entre los efectos negativos más evidentes indicó la segregación social que convierte las barreras físicas de la seguridad en elementos primordiales para la exclusividad social.

Enríquez señaló que la planeación urbana en México tiene poco tiempo, por lo que el crecimiento de las ciudades era "a la buena de Dios" y recientemente se comenzó con la implementación de políticas públicas en este sentido.

Jesús Ángel Enríquez Acosta es sociólogo por la Universidad de Sonora, maestro en Ciencias Sociales por el Colegio de Sonora, doctor en Ciencias Políticas y Sociales por la UNAM, así como miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel I desde 2007.

Trayectoria

Sobre el investigador:

*Jesús Ángel Enríquez Acosta es sociólogo por la Universidad de Sonora.

*Maestro en Ciencias Sociales por el Colegio de Sonora.

*Doctor en Ciencias Políticas y Sociales por la UNAM.

*Miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel I desde 2007

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