20 de marzo de 2019 notifications search
menu
Cultura Archivo

1937: Ve la última luz Horacio Quiroga, destacado cuentista, dramaturgo y poeta uruguayo

UN DÍA COMO HOY...

AGENCIAS
CIUDAD DE MÉXICO, martes 19 de febrero 2019, actualizada 5:21 pm

El autor del Decálogo del perfecto cuentista, que puntualizó en temas como la estructura, tensión, final de la historia y su impacto, Horacio Quiroga tuvo marcada influencia de grandes figuras de la literatura como Edgar Allan Poe, Rudyard Kipling y Guy de Maupassant.

Para los conocedores de su obra, Quiroga logró incursionar con éxito en el relato fantástico y en las narraciones de corte parapsicológico o paranormal, los hechos en los que la mente juega con el ser humano, como lo muestra en sus cuentos más logrados.

A 82 años de su muerte, que se cumplen este martes, Horacio Quiroga es recordado como el maestro del cuento latinoamericano que nació el 31 de diciembre de 1878, en Salto, Uruguay.

Sitios como biografiasyvidas.com o buscabiografias.com coinciden en que las tragedias marcaron la vida del escritor, ya que su padre murió en un accidente de caza, y su padrastro y posteriormente su primera esposa se suicidaron; además, Quiroga mató accidentalmente de un disparo a su amigo Federico Ferrando.

Biografiasyvidas.com destaca que Quiroga estudió en Montevideo y pronto comenzó a interesarse en la Literatura. Inspirado en su primera novia escribió Una estación de amor (1898), fundó en su ciudad natal la Revista de Salto (1899), marchó a Europa y resumió sus recuerdos de esta experiencia en Diario de viaje a París (1900).

A su regreso fundó el Consistorio del Gay Saber, que pese a su corta existencia presidió la vida literaria de Montevideo y las polémicas con el grupo de J. Herrera y Reissig.

Ya instalado en Buenos Aires publicó Los arrecifes de coral, Poemas, cuentos y prosa lírica (1901), seguidos de los relatos de El crimen del otro (1904); la novela breve Los perseguidos (1905), producto de un viaje con Leopoldo Lugones por la selva misionera, hasta la frontera con Brasil, y la más extensa Historia de un amor turbio (1908).

Se sabe que hacia 1909 se trasladó para vivir en la provincia de Misiones, donde se desempeñó como juez de paz en San Ignacio, localidad famosa por sus ruinas de las reducciones jesuíticas, a la par que cultivaba yerba mate y naranjas.

Al regresar a Buenos Aires trabajó en el Consulado de Uruguay y dio a la prensa Cuentos de amor, de locura y de muerte (1917), los relatos para niños Cuentos de la selva (1918), El salvaje, la obra teatral , Las sacrificadas (ambos de 1920), Anaconda (1921), El desierto (1924), La gallina degollada y otros cuentos (1925) y quizá su mejor libro de relatos: Los desterrados (1926).

A la par colaboró en medios como Caras y Caretas, Fray Mocho, La Novela Semanal y La Nación, entre otros.

En 1929 publicó la novela Pasado amor, sin mucho éxito. Quiroga pensó que había hacia él un rechazo de las nuevas generaciones literarias, por lo que regresó a Misiones para dedicarse a la floricultura. De hecho, su último libro de cuentos, Más allá, lo publicó en 1935.

Estaba en Buenos Aires cuando se le descubrió un cáncer gástrico, enfermedad que parece haber sido la causa que lo llevó a ingerir cianuro y acabar con sus días el 19 de febrero de 1937.

De manera póstuma fueron publicadas, entre otras, las Cartas inéditas de H. Quiroga (1959, dos tomos) y Obras inéditas y desconocidas (ocho volúmenes, 1967-1969).

RELACIONADAS
COMENTA ESTA NOTICIA
Cargando comentarios...
*
Cargando tendencia...