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Nosotros

Ensayo sobre la cultura

La cultura popular y la de masas

José Luis Herrera Arce
NOSOTROS, lunes 11 de febrero 2019, actualizada 9:34 am


"Dale al pueblo lo que pide" es una premisa que sigue la cultura de masas. En ello, se respalda para complacer ciertos gustos que no parecen ser nada exigentes. El pueblo pide lo que conoce y digiere en forma fácil, nunca exigirá lo que no le han dejado conocer o acostumbrarse a ello.

Si el pueblo pidiera, hoy, que acabaran de tapar todos los hoyos de la ciudad, seguramente, seguirían habiendo las mil disculpas para no hacerlo. Ahí no se aplica la norma. En cuanto a productos culturales, no ha resultado ser un problema porque los productos que fabrica la cultura de masas son precisamente lo que pide el pueblo y se les da.

El problema es cuando se confunde cultura de masas con cultura popular. Es dar gato por liebre. La cultura de masas la produce la empresa comercial cuya única finalidad en este mundo es hacer dinero por hacer dinero sin que implique someterse a alguna norma moral o ética. Eso es el liberalismo brutal: dejar hacer dejar pasar, a lo Trump. Cualquier tontería musical es una canción que puede dejar billetes si resulta pegajosa. Los narcocorridos no tienen en cuenta los desastrosos efectos que tienen las acciones de los personajes que pretenden encumbrar como héroes populares. La calidad no tiene importancia en ningún sentido, y el mundo de los famosos es la vil explotación del morbo, muchas veces prohibido por la ley. (Léase el artículo 6 y 7 de la Constitución Mexicana; pero léase bien, no a conveniencia).

Eso es lo que el público pide porque los medios masivos de comunicación no le permiten conocer nada más. La manera de vender es dar un único producto repetido hasta la saciedad. Lo mismo se puede acostumbrar a lo bueno y a lo malo y es más barato acostumbrar a la gente a lo malo.

La cultura popular es lo que va surgiendo a través de la historia de los pueblos y conforman la tradición. Sus raíces pueden ser religiosas o cívicas. Las fiestas que dan razón de ser a la comunidad pasan de generación en generación y sus inicios se pierden en el pasado. Dan un sentido de comunidad. Producen el sentido de pertenencia. En el caso de la región Lagunera, podemos referirnos al 12 de diciembre y a la fiesta de San Judas Tadeo. Hay reliquia, o sea, que se invita a comer a todos aquellos que así lo desean. En el sur del país, existen las mayordomías, personas encargadas de proveer lo necesario para que dichos festejos se realicen.

Elementos importantes de la cultura popular son la comida y el vestido tradicional. Por medio de la comida es posible detectar de qué etnias se van conformando los pueblos. En nuestro caso, es imposible negar que la comida mexicana la acompañamos con la comida española, la árabe, la china, porque éstas han sido colonias importantes a lo largo de nuestra historia.

Las fiestas cívicas también establecen nuestro sentido de ser: cinco de mayo, 15 de septiembre, 20 de noviembre, a la Reforma la hemos hecho a un lado, pero podríamos referirnos al 21 de marzo. Hay fiesta en nuestras plazas y todos nos sentimos muy patriotas por un ratito.

Es innegable que la cultura popular es contaminada por la cultura de masas. En el caso de la música mexicana, desplazamos todos los géneros musicales locales por el mariachi que a su vez no es el original, sino el que pasó por las manos de Azcárraga, quien le agregó los metales. El traje que vistes no es el del pueblo, sino el del hacendado que tenía medios en invertir en la plata de sus trajes o el hilo de oro de sus sombreros. Los otros géneros musicales van desapareciendo como la redova, la marimba chiapaneca, la música de Yucatán, de Veracruz. Otras, pasan por la conversión de la industria cultural, como la tambora, para convertirse en un nuevo género musical comercializable. La música tarasca es desconocida.

Los medios nos quieren vender su producto como cultura popular. Fabrican astros de pacotilla que basta rascarles un tantito para que se desinflen. No quiero negar que también existen los grandes valores que permanecen y que han marcado una época en su género. Pero por lo general, lo que importa es vender a cualquier precio cualquier cosa. Resucitan a Juan Gabriel para crear expectativas, como innumerables veces han resucitado a Pedro iInfante (ninguno de ellos necesita de eso para ser quienes son).

Ante este panorama, tengo una pregunta muy concreta. ¿Cuál es la función de una dirección de cultura en una ciudad como la nuestra? ¿Cuál es la función de sus radios universitarias o culturales?

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