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Recuerdos del Ayer

MURIÓ 'EL ARQUERO DE LA SELVA'

SERGIO ROSAS
miércoles 06 de febrero 2019, actualizada 10:03 am


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El pasado jueves 31 de enero del año en curso falleció en el Hospital General Norte de la ciudad de Puebla el portero mundialista Pablo Larios Iwazaki, quien tuvo una destacada actuación con la Selección Nacional en el inolvidable Mundial de México 1986. Fue campeón de Liga y Copa con el equipo Puebla en la temporada 1989-1990, subcampeón con Cruz Azul en los torneos 86-87 y 88-89, subcampeón con Toros Neza en el Verano 1997 y Premio Honorífico del Club Zacatepec en 2008.

La noticia de su sensible fallecimiento corrió como "reguero de pólvora'' en las redes sociales, el twitter más sentido fue el del también mundialista mexicano Jorge Campos, quien reconoció: "Se fue el mejor de todos los tiempos, aunque le pese a muchos, sobre todo a los que no conocen el arco. Siempre le estaré agradecido por lo que me enseñó. Gracias a él la gente se acuerda mucho de mí. Creo que fui su obra maestra, por todo lo que me enseñó, gracias''.

Pablo Larios Iwazaki se retiró en 1998 con el equipo Toros Neza y vivía alejado de los reflectores. Años antes de morir había sido sometido a varias cirugías de nariz porque prácticamente se le había destruido el cartílago. La causa de su fallecimiento fue un paro respiratorio al ser intervenido por una parálisis intestinal en el Hospital General de Puebla.

Larios nació el 31 de agosto de 1960 en Zacatepec, Morelos. En su infancia vivió frente al legendario Estadio Agustín "Coruco'' Díaz de los Cañeros, frente al cual su mamá, conocida entre la población como "La Japonesa'' por su nacionalidad, tenía una fonda en la que vendía rico menudo. Frente a ese inmueble el pequeño Pablo, hijo del "Güero'' Larios, acarició el sueño de ser futbolista profesional y lo hizo realidad.

Surgió de las Fuerzas Básicas del histórico Club Zacatepec y a la edad de 18 años fue convocado a la Selección Nacional Sub 20 para participar en 1978 en la eliminatoria de Concacaf celebrada ese año en Honduras en busca de la calificación al Mundial Juvenil celebrado en 1979 en Tokio, Japón. El técnico del representativo mexicano fue don José Moncebáez, quien logró calificar a México en primer lugar.

Cuenta José Moncebáez junior que el portero titular de esa Sub 20 era Alberto Aguilar y el suplente Pablo Larios. Don José decidió darle la oportunidad a Pablo en uno de los partidos claves para lograr la calificación, en lo cual no estuvo de acuerdo Ángel Papadópulos, jefe de la delegación mexicana, sin embargo, Don Monche se la jugó con Larios, quien dio un partidazo y México calificó al Mundial Juvenil de Japón 1979, en el que Argentina quedó campeón de la mano de Diego Armando Maradona, cuya estrella ya brillaba desde entonces.

El debut profesional de Pablo Larios Iwazaki fue el 20 de septiembre de 1980 con el Zacatepec en un partido contra el desaparecido Atlético Español que ganaron los Cañeros por cinco goles a cero. Larios ingresó a la cancha en el segundo tiempo en sustitución del entonces guardameta titular Ignacio Rodríguez y jugó unos cuantos minutos.

Con sus buenas actuaciones en el once titular de los Cañeros se ganó Larios la titularidad y aunque Zacatepec descendió por cuarta ocasión a Segunda División al término de la temporada 1982-1983, Pablo logró ser convocado a la Selección Nacional en 1983 pese a militar en un equipo de la entonces rama de ascenso, siendo un caso único en la historia del futbol mexicano.

"El Arquero de la Selva'', como le apodó un conocido cronista deportivo, llegó a Cruz Azul en la temporada 1984-1985 y debutó en un partido contra Tecos UAG. Con la Máquina Azul fue subcampeón dos ocasiones, en las temporadas 1986-1987 y 1988-1989. En el torneo 1989-1990 emigró al Puebla y fue campeón de Liga y Campeón de Copa ese año con el conjunto de La Franja. Su último equipo fue Toros Neza, al que llegó en la temporada 1994-1995 y se retiró en 1998, siendo subcampeón con ellos en el Verano 97.

Considerado como uno de los mejores cinco porteros en la historia del futbol mexicano, representó dignamente a nuestro país en el Mundial de México 1986 y jugó el quinto partido, siendo eliminado el Tricolor en cuartos de final por Alemania en tanda de penales. Con la Selección Nacional jugó hasta 1991.

Hace un año reveló a la prensa que tuvo la oportunidad de haber jugado en Europa con el equipo Napoli de Italia, escuadra que mostró interés por sus servicios, pero una lesión que sufría impidió su llegada al Napoli. El comentario anterior lo hizo después de que el club italiano mostrara interés por el guardameta mexicano Guillermo Ochoa.

Tras su retiro del futbol profesional la vida de Pablo Larios dio muchos giros. Tuvo un corto paso como entrenador de porteros y auxiliar técnico. Sufrió golpes duros en lo personal, como el fallecimiento de sus padres, una hermana en un accidente automovilístico y uno de sus hijos, quien murió ahogado al tratar de cruzar el Río Bravo. Estas pérdidas irreparables, una bacteria encontrada en su nariz que le deformó el rostro y puso en riesgo su vida. Además, estaba en la quiebra económica.

El pasado viernes primero de febrero se le rindió un homenaje en la cancha del Estadio Agustín "Coruco'' Díaz de Zacatepec, en donde se ofreció una misa de cuerpo presente para darle el último adiós al "Arquero de la Selva'' en su pueblo natal. Ángel Talavera, ex jugador de los Diablos Blancos de Torreón, paisano y amigo de Pablo Larios, comentó que el sepelio fue una manifestación de duelo popular.

Estuvieron presentes sus compañeros en el equipo Zacatepec: Ignacio Rodríguez, Felipe Ocampo, Rodolfo Sotelo, Arturo Cuevas, Marlon Dávila, Fernando "El Pibe'' Dávila, Miguel Ramírez, David Coss, Fortino Soroa, Antonio Tafoya, Juan Barón, Eligio Urueta, su hermano Francisco Larios, quien también vistió la camiseta de los Cañeros, Ángel Talavera y Alejandro "El Iguala'' Martínez, entre otros.

Además, asistió mucha gente de edad que le vio jugar, aunque los nuevos aficionados al futbol de Zacatepec que estuvieron presentes en el sepelio ignoraban la magnitud de Pablo Larios y su brillante carrera en el futbol profesional, sin embargo, se unieron al sentimiento que embargaba a la afición de antaño de los Cañeros.

La trayectoria de Pablo Larios Iwazaki fue muy notable, aunque al final su vida fue muy triste. ¡Descanse en paz el Arquero de la Selva'', sus grandes lances, su efectividad en el juego aéreo, sus salidas suicidas y atajadas serán siempre recordadas.

¡Hasta el próximo miércoles!

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