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Columnas Social

Las palabras tienen la palabra

Cuando te agarran las contracciones

Columna póstuma de Juan Recaredo
NOSOTROS, miércoles 06 de febrero 2019, actualizada 9:31 am


Hoy quiero platicarle sobre las contracciones, pero no las de las embarazadas, sino de los casos en que dos palabras se unen y forman una sola. En nuestro idioma, se dan muy pocos casos de contracciones obligatorias. De hecho, son pares y no llegan a cuatro, o sea, que son dos.

Le voy a decir cuáles son ahora:

No debemos decir "A el" porque las contracciones, como en el caso de las embarazadas, son obligatorias, tienen que darse y esta es una de ellas.

Cuando se juntan la preposición "A" y el artículo "el", por regla gramatical, se deben juntar y producir la contracción "AL".

Voy a conocer al papá de mi novia… ¡Ándele, eso sí!

Lo mismo sucede con la preposición "de" y el artículo "el":

Vengo del lugar donde nací. ¡Muy bien!

En Español, nada más hay esas contracciones con carácter obligatorio: al y del.

Solamente, cuando el artículo "el" es parte de un nombre propio o cuando hace funciones de pronombre, entonces no hay contracción: Suponga usted que hay un restaurante que se llama El Rinconcito. Ese es el nombre completo: El Rinconcito.

Entonces, si usted quiere platicar que fue a ese lugar, no debe usar la contracción. Fuimos a comer al Rinconcito, no. Lo correcto sería: Fuimos a comer a El Rinconcito. Así sí, para que se conserve completo el nombre del lugar.

Cuando "él" está haciendo funciones de pronombre, debe llevar acento para diferenciarlo del artículo "el" y en ese caso tampoco se puede contraer. Por ejemplo: Este libro es de él.

Estamos diciendo "él" en lugar de decir el nombre, porque se supone que nuestro interlocutor ya sabe de quien se trata, ya sabe quién es el dueño de ese libro al que nos estamos refiriendo.

Con toda esta explicación, quedé tan agotado que ya siento que me están dando contracciones. ¿No estaré embarazado?

Soy Don Juan Recaredo… compártame sus dudas y comentarios: [email protected] Twitter: @donjuanrecaredo.

ME PREGUNTA:

Felipe Mares: Dice mi esposa que le duele la rabadilla, que entiendo es la parte final de la espalda. ¿Tiene algo que ver con rabo?

LE RESPONDO:

Claro Felipe. La rabadilla es esa parte anterior al rabo, claro de los animales. Específicamente, rabadilla proviene de "rabada" y ésta de "rabo".

LAS PALABRAS TIENEN LA PALABRA:

Lo que te hace realmente viejo es estar pensando constantemente que te estás haciendo viejo.

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