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Internacional

Miles siguen vidas de los Bolsonaro

EL PAÍS
MADRID, ESPAÑA, miércoles 09 de enero 2019, actualizada 8:45 am

La fama del presidente Jair Bolsonaro no solo se debe a que obtuvo el poder en Brasil, sino que se ha convertido viral junto a sus hijos.

Según el diario español El País, los brasileños son adictos ahora a una trama omnipresente: los Bolsonaro. El padre, Jair, de 63 años, fue investido presidente el 1 de enero. Y con él suben al poder sus tres hijos adultos, que también llevan media vida en política: Flávio, 37, el primogénito, senador; Eduardo, de 34 años, diputado nacional; y Carlos, de 36 años, concejal de Rio de Janeiro. El cuarteto conforma una poderosa dinastía, inédita incluso en un país de oligarquías políticas arraigadas, que ha ido conquistando fans hasta crear un imperio de 15 millones de seguidores en Facebook, Twitter e Instagram.

Son como las Kardashian pero dentro de la política. Todo lo que dicen y tocan se convierte en noticia como ocurre con el famoso clan estadounidense. En ambos casos, el público tiene sus personajes preferidos, especula sobre sus actos y sobre sus papeles futuros. Sus mensajes se modulan para cada plataforma digital, que ahora inicia una prueba de fuego: ser influencer y Gobierno a la vez. El primer fin de semana todos mantuvieron una actividad tuitera.

Bolsonaro padre lideró su triunfante campaña recurriendo a WhatsApp y a retransmisiones en directo en Facebook, donde no faltaron exposiciones de su intimidad -como enseñar la bolsa de colostomía que lleva tras el atentado por apuñalamiento que sufrió en septiembre- ataques virulentos a sus adversarios o la imagen de que es un hombre sencillo, en una estrategia claramente coreografiada. Sus hijos, con mayor o menor habilidad, siguen esa senda. Hablan sobre el Gobierno y actúan como si formasen parte del Gabinete, pese a no tener ningún cargo formal en él. De sus tres matrimonios, el presidente tiene dos hijos más, un adolescente y una niña.

Las intervenciones familiares incomodan a algunos de los asesores presidenciales. Integrantes del brazo militar de la gestión de Bolsonaro (tendrá siete ministros de origen militar, aparte del vicepresidente) han comentado entre bastidores que los hijos del capitán de la reserva tienen que madurar. "Una cosa es estar en campaña y hacer oposición. Otra es gobernar. Hay que sopesar todo lo que se dice para que no tengamos ningún desgaste", afirmó antes de la toma de posesión uno de esos militares que se sienta en el gabinete.

Las primeras señales de ajustes ya se dejan ver en el caso de Flávio. Se le considera el más comedido y centrado del trío, a pesar de que ya ha realizado declaraciones radicales contra los homosexuales, como su padre. Hizo carrera en la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro, donde es diputado desde hace cuatro legislaturas. Lo tenía todo para despuntar este 2019, como líder en el Senado, para el que fue elegido en las elecciones de octubre que ganó su padre. Pero ante las sospechas sobre los movimientos financieros de un exasesor y amigo de la familia se ha apartado de los focos. Antes de la crisis, Flávio iba a todas partes con su padre. Utilizaba las redes sociales casi todos los días. De repente, sus apariciones han disminuido. Ya casi no concede entrevistas.

Mientras esperan que empiece la nueva temporada, los simpatizantes hacen circular una broma en los grupos de WhatsApp que dice que Brasil no se va a librar tan pronto del nuevo programa de telerrealidad: en 2026 Eduardo Bolsonaro será presidente.

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