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REDACCIÓN S. N. Domingo 4 de mar 2018, actualizada 11:38am ... Anterior El Siglo 1 de 1 Siguiente ... El Siglo

Ejercicio fino, desde niño

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Manualidades que arman al pensamiento

La expresión pedagogisk slöjd fue acuñada por un sueco llamado, Otto Salomon (1849-1907), maestro y educador autodidacta. Hoy día, es mejor conocida como artesanía escolar.

Cuando se habla de Hércules, el semidios hijo de Zeus y Alcmena, lo normal es sacar a relucir sus famosos 12 trabajos los cuales consistían, básicamente, en acabar con bestias prodigiosas o cumplir tareas consideradas imposibles de realizar. Suele callarse que, a pesar de su natural disposición a acometer empresas dificultosas, no desdeñaba una labor menos peligrosa y que era vista no sin recelo: tejer.

Sin embargo, tejer y coser son actividades que tienen una considerable importancia para la sociedad, una que no se limita al mundo de los adultos, pues acarrea beneficios desde las aulas de la primera formación.

La 'artesanía pedagógica' es un componente esencial para educar a las personas de manera integral. La expresión pedagogisk slöjd fue acuñada por un sueco llamado, Otto Salomon (1849-1907), maestro y educador autodidacta. Hoy día, es mejor conocida como artesanía escolar.

TEORÍA

El sueco orquestó una propuesta en la que las manualidades quedaron registradas como instrumentos formativos.

Al llevar sus planteamientos teóricos a la práctica, Salomon concretó un conjunto de actividades manuales que hoy día es vista como una contribución sobresaliente a la educación. La influencia de sus conceptos no quedó circunscrita a las fronteras de su escandinavo país, se extendió por Europa occidental y llegó a América.

El docente autodidacta tuvo como punto de partida la sed de conocimientos de los infantes. Para Salomon, el mejor modo de satisfacer dicha necesidad consistía en incorporar actividades manuales en los programas tradicionales.

Los niños que se aburren cuando la cabeza anda sin hacer uso del tacto, observó, tienden a destacarse cuando se les pide ejecutar una tarea en la que deben coordinar el pensamiento y la acción de las manos, como ocurre con la artesanía.

Algunos menores, percibió el sueco, se conducen con lentitud cuando la cabeza marcha sola, pero manifiestan una destreza aguda cuando mano y cabeza se coordinan.

La artesanía pedagógica, reflexionó, les permite descubrir facultades y habilidades que poseen, dar con los medios para expresarse y, por esa vía, promover un aumento de su autoestima.

/media/top5/SNfamApedagogica.jpg Foto: Archivo Siglo Nuevo
PRINCIPIOS GENERALES

Convertir la labor física en un factor de la educación desde temprana edad era la idea del profesor Salomon. Si las personas no sabían usar las manos, opinaba, sólo habían sido instruidas a medias. El programa que diseñó estaba enfocado a fomentar de modo sistemático las diversas facultades, aptitudes y cualidades latentes en los individuos.

Para obtener un óptimo progreso, el alumno debe sentirse atraído por la labor encomendada. La artesanía educativa posee el atractivo de que los objetos manufacturados tienen alguna utilidad y el estudiante comprende que debe estar capacitado para ejecutar las actividades, la confección, de forma metódica y con exactitud.

Dentro del plan de acción es indispensable enseñar los ejercicios de forma que sigan un orden gradual; de los actos más sencillos hasta los que implican mayor dificultad.

Una cuestión que Salomon detectó es la dificultad para implementar su modelo debido a que cada estudiante tiene que avanzar a su propio ritmo, pasar de una tarea a otra sin que la mayor rapidez de algunos condiscípulos represente una presión; la contraparte es mantener activos a los alumnos más diestros, sin esperar a los más lentos. Lo ideal sería, entonces, una instrucción individualizada y ajustada a la capacidad de cada menor.

También se debe pensar en no exponer a los educandos únicamente a labores mecánicas. Un proceso integral se enfoca en alentar las facultades mentales del alumno.

Enseñar de modo adecuado a hacer trabajos de artesanía, los cuales requieren de concentración y atención total para ser realizados con éxito, cultiva un valor educativo que no proporcionan las asignaturas habituales en el aula.

Además, significa enseñar para la vida y no sólo para un ciclo escolar ya que representa adquirir competencias útiles para desempeñar un oficio.

OBSERVAR

El principal interés de este complemento formativo debe centrarse en lo que le ocurre al niño durante el proceso de manufactura. Las herramientas, las técnicas o los productos son aspectos a seguir en un segundo plano.

La práctica de manualidades no restringe sus beneficios al ámbito de los pasatiempos agradables; su aporte pasa por reforzar la psicomotricidad fina, entendida como coordinación de movimientos, y la orientación espacial.

Coser con bastidor, por ejemplo, implica coordinar ambas manos, hacer un uso preciso de la aguja, entender que al ser insertada desaparece, pero está ahí, detrás de la tela y es nuestra encomienda devolverla a la vista en un punto cercano a aquel en que se desvaneció porque eso es una puntada. Se trata de un acto en apariencia sencillo, sin embargo, exige la correcta marcha de un proceso mental complejo.

Otros puntos a favor:

a) La artesanía pedagógica es un vehículo para estimular la creatividad y nutrir el desarrollo de una imaginación sana.

b) Las manualidades sirven como preparación para situaciones que pueden presentarse más adelante en la vida.

Los promotores de la artesanía escolar afirman que enseñar a alguien a usar sus manos de forma correcta y práctica favorece la formación un pensamiento equilibrado con mayor efectividad que si solamente se administran a los estudiantes tareas para ejercitar el pensamiento lógico.

/media/top5/SNfamApedagogica2.jpg Foto: Archivo Siglo Nuevo

No debe soslayarse, afirman, la importancia de fomentar la movilidad de los dedos y la generación de pensamientos flexibles, así como hacer uso de la imaginación.

Las tareas manuales tienen efectos positivos no solo dentro del menor, también dentro del hogar: favorecen la comunicación y refuerzan los vínculos entre padres e hijo. Hacer la misma tarea, ponerse a coser o a tejer, con el niño de la casa, es una oportunidad para que los progenitores demuestren que están disponibles para él. Esa atención también es nutritiva.

Para vencer posibles resistencias a echar mano del bastidor y la aguja, bien puede ayudar el recuerdo del más grande héroe de la mitología griega entregado a la placentera tarea de tejer una chambrita.

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