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REDACCIÓN S. N. Sábado 3 de mar 2018, actualizada 10:54am ... Anterior El Siglo 1 de 1 Siguiente ... El Siglo

Los poliamorosos no callan

El SigloFoto: Archivo Siglo Nuevo

Compromiso entre varios

Un factor clave es la negociación: dejar en claro los niveles de importancia de cada relación, alcanzar acuerdos relativos a la fidelidad, los tipos de convivencia, el número de integrantes y las dinámicas sexuales.

La modernidad, con sus varias maneras de entender el amor, trae al presente alternativas con cimientos en la vieja humanidad. Una de ellas es el poliamor, una elección de la que no se tienen registros estadísticos aunque se le presume como una tendencia a la alza. Se inscribe dentro de las formas de cuestionar el futuro de los vínculos amorosos.

El amor, en su retrato hablado más habitual, nos presenta a un hombre y a una mujer que se enamoran, se casan, procrean, permanecen juntos. La relación es armoniosa y los amantes son exclusivos para toda la vida. Sin embargo, se trata de una forma de organización relativamente novedosa, incentivada por el sedentarismo, las necesidades económicas de los grupos y la idea de heredar a los hijos los bienes construidos con trabajo. La concepción de la exclusividad sexual como algo deseable no tiene tanto de haberse impuesto. En realidad, la poligamia fue el modelo elegido por muchas de las generaciones que nos antecedieron.

CORAZÓN DE CONDOMINIO

El poliamor no es poligamia y no es lo mismo que una relación abierta, la cual suele restringirse a las lides sexuales. No hay una sola manera de ser poliamoroso, mas existe un común denominador: la comunicación. A partir de compartir lo que se quiere y lo que se pretende la persona alcanza su ideal. Amar a dos o tres o cuatro bandas de forma simultánea sin ocultar la naturaleza de cada frente abierto requiere de apertura, comprensión, confianza y aceptación. El esfuerzo, por tanto, no es menor.

Quienes emprenden el camino de las relaciones simultáneas consentidas suelen tener más amigos, círculos sociales amplios, y ser menos propensas a quemar los puentes con sus ex tras una ruptura. Son menos celosos y, a diferencia de los monógamos, no acostumbran alejarse de sus amistades cuando la relación se halla en las primeras etapas.

Las relaciones del poliamoroso, contrario a lo que puede pensarse de inicio, no consisten en simples aventuras íntimas de consumo rápido. Demandan compromiso emocional o amoroso con cada pareja, estar en el proyecto común, o comunitario, tanto en lo bueno como en lo malo.

/media/top5/SNsexPoliamor.jpg Foto: Archivo Siglo Nuevo
APARIENCIAS

En la sociedad actual, argumentan los defensores de esta elección, las aventuras amorosas en las que hay un tercer involucrado sujeto a engaño, si bien conllevan efectos desagradables, forman parte de lo considerado como “normal”; las relaciones éticas no monógamas, en cambio, son descalificadas al instante y consideradas anormales.

Las tasas de divorcio, exponen, reflejan que muchos individuos practican la 'monogamia en serie', es decir, cambian de pareja cada cierto tiempo.

No obstante, en Estados Unidos, por ejemplo, hasta un cinco por ciento de la población es partidario de hallar amor y tener sexo fuera de una relación formal, con autorización de la pareja estable.

Definen al poliamor como la decisión de tener relaciones íntimas con más de una persona a la vez, con todos los involucrados enterados de lo que pasa, una forma tan ético como no-monogámica.

En la esfera de las relaciones alternativas es considerada una solución para aquellas parejas interesadas en establecer vínculos con otras personas sin mentiras ni engaños de por medio. En ese sentido, el pilar del poliamor es la honestidad.

SIENDO SINCEROS

Un estudio publicado en la revista Psychoneuroendocrinology encontró que las parejas con mejor comunicación se recuperan más rápido de cualquier problema. Una hipótesis científica es que esto se debe a una mayor producción de oxitocina, hormona ligada al amor, la fidelidad, la compasión y la amabilidad.

Aunque no existen demasiados datos estadísticos, estudiosos de las relaciones reportan que las personas con atracción por individuos de su mismo sexo, que tienen más contacto con sus emociones, y sienten predilección por el diálogo tanto para establecer los términos de las relaciones como para hablar de sus sentimientos, son candidatos viables a iniciar una relación poliamorosa.

En las relaciones monógamas, si uno de los elementos de la pareja piensa que el otro tiene intimidad o se ha enamorado de otro, siente celos, enfado, temor, rechazo. Los poliamorosos, en cambio, estarían conformes, cuando no felices, con la situación. No sufren celos al ver a su pareja coqueteando con alguien, lo consideran algo normal y positivo. Si se da el caso de que surja alguna molestia, exponen la cuestión directamente y juntos examinan la cuestión y buscan un acuerdo.

Para alcanzar el poliamor, un término clave es la “compersión”, una forma de empatía consistente en experimentar felicidad cuando otro individuo se siente radiante y liberarse del sentido de posesión.

/media/top5/SNsexPoliamor2.jpg Foto: Archivo Siglo Nuevo
ÉTICA

Un estudio de la Universidad Moors de Michigan publicado en la Journal of Sexual Medicine expone que quienes engañan a sus parejas sexuales no son muy dados al sexo seguro. En las relaciones de poliamor, se comenta, se procura sostener contactos íntimos protegidos debido a que se suele hablar sobre la necesidad de no poner en riesgo la salud de ninguno de los integrantes de la ecuación.

Se da por descontado que ésta forma de relación en plural es compleja y demanda mucho trabajo, tanto que difícilmente se supera la monogamia.

Sin embargo, no debe obviarse que las nuevas generaciones dan lugar a otros tipos de relaciones, una búsqueda de aquello que funcione mejor, incluso llegando más allá de los dictados sociales y las costumbres.

El poliamor pues, consiste en amar a más de uno sin que esto entrañe engaño o traición alguna.

Carece de una estructura típica, puede consistir en una persona con dos amantes a la vez o con tres novios o parejas que a su vez tengan otros intereses íntimos, estables o casuales. El consenso de las partes es el que da la nota común.

Hay quienes, para simplificar el asunto, le describen como tener una relación monógama pero multiplicada por lo que pueda abarcarse. Se da entre individuos con cualquier tipo de preferencia sexual.

El poliamor, sin embargo, tiene su dosis de opiniones contrarias: es visto como una práctica al servicio de personas promiscuas e insaciables que amenazan la estructura de la familia tradicional.

También se considera que este tipo de afectos tienden a durar menos debido a que rompe con el esquema habitual del enamoramiento y su característica de exclusividad. Para funcionar requiere depositarios con una mentalidad bastante abierta.

Los poliamorosos no callan

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