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Internacional

Inicia Papa visita complicada a Chile

CELEBRARÁ MISAS MASIVAS EN SANTIAGO, TEMUCO E IQUIQUE

AGENCIAS
SANTIAGO DE CHILE, martes 16 de enero 2018, actualizada 7:39 am

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La credibilidad de la Iglesia católica golpeada por diversos casos de abusos sexuales contra menores, las polémicas por el costo del viaje papal y el conflicto indígena con el pueblo mapuche hacen de la visita de Francisco a Sudamérica quizás la más difícil de su pontificado.

"Es un viaje difícil, lo sé", confesó realista el propio Papa en los últimos días a una persona allegada que recibió en la intimidad de su residencia vaticana, la Casa Santa Marta. No obstante, se mostró sereno por el buen resultado en la gira, que inició ayer con el aterrizaje en Santiago de Chile.

El avión de la compañía Alitalia que transportaba al pontífice y su séquito arribó al aeropuerto internacional Arturo Merino Benítez de Santiago a las 19.14 hora local (22.14 GMT), tras un viaje de más de 15 horas procedente de Fiumicino, en Roma.

El papa fue recibido a pie del "Pastor Uno" por la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y autoridades de la Conferencia Episcopal, así como por el nuncio apostólico, Ivo Scapolo, y el canciller chileno, Heraldo Muñoz, entre otras personalidades.

La ceremonia de bienvenida, durante la cual no hubo mensajes del pontífice ni de la jefa de Estado, se desarrolló según el protocolo previsto, a excepción del momento en que un grupo de alcaldes, encabezados por el edil de Germán Codina, del municipio de Puente Alto, rompió la fila y se acercó al papa para estrecharle la mano.

Posteriormente, Francisco se subió en el asiento del copiloto de un vehículo híbrido para dirigirse a la parroquia de San Luis Beltrán, donde se detuvo a orar ante la tumba de Enrique Alvear, conocido como el "obispo de los pobres" y quien se distinguió durante la dictadura militar (1973-1990) por ser un firme defensor de los derechos humanos.

 ENCUENTROS COMPLICADOS

En Chile tiene previstos encuentros con migrantes, indígenas mapuche y víctimas de la dictadura militar entre 1973 y 1990. Está por ver si recibirá a sobrevivientes de abusos sexuales. No hay una reunión agendada, aunque esos encuentros no suelen anunciarse con antelación.

Francisco, que ha insistido en que tiene "tolerancia cero" para los abusos, nombró en el año 2015 obispo de la diócesis sureña de Osorno a uno de los protegidos del reverendo Fernando Karadima, condenado en 2011 a una vida de "penitencia y oración", por las acusaciones de abusos sexuales en su contra.

Las víctimas dicen que el obispo Juan Barros conocía los abusos de Karadima, pero no hizo nada, una acusación que Barros rechaza.

Varios católicos preocupados de Osorno viajaron a Santiago de Chile, donde han celebrado pequeñas protestas en los últimos días.

Por otro lado, un puñado de iglesias de la capital chilena han sufrido actos vandálicos, entre advertencias de los agresores de que Francisco sería su siguiente blanco. Nunca antes se había registrado semejante violencia y oposición antes de una visita al extranjero de Francisco. De hecho, la última vez que hubo oposición seria a la visita de un papa fueron unas protestas sin incidentes por los costes del viaje de Benedicto XVI a Gran Bretaña en 2010.

Uno de los panfletos dejados en el lugar de una iglesia incendiada defendía la causa de los mapuche, una comunidad indígena que combatió a los colonos españoles durante tres siglos y que todavía tiene facciones radicales que reclaman la devolución de tierras ancestrales, entre otras cosas. Francisco viajará el miércoles a territorio mapuche para oficiar una misa "por el progreso de los pueblos" y comerá con representantes mapuche.

'Tengo miedo de una guerra nuclear, estamos al límite'

Francisco se mostró ayer preocupado ante la posibilidad real que explote una guerra nuclear, advirtió que "estamos al límite" y, por eso, llamó a eliminar todos los armamentos nucleares.

El Papa se refirió al tema al saludar a los periodistas que lo acompañan a bordo del avión papal en vuelo con destino a Chile, donde el pontífice iniciará este día una visita apostólica que se extenderá hasta el próximo 21 de enero y que incluirá también a Perú.

Ante el cuestionamiento de uno de los comunicadores, el pontífice exclamó: "Sí, tengo miedo de verdad. Estamos en el límite, basta un accidente. No se puede hacer precipitar la situación. Debemos eliminar los armamentos nucleares".

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