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1791: Se extingue la vida de Mozart, uno de los músicos más influyentes y destacados de la historia

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AGENCIAS
CIUDAD DE MÉXICO, martes 05 de diciembre 2017, actualizada 10:26 am

No obstante lo repentino y prematuro de su muerte, Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) es considerado el compositor más destacado de la historia de la música occidental, debido a que sus obras tuvieron alcances e influencias en todo el mundo.

Recordado al cumplirse el 226 aniversario de su muerte, el llamado “Genio de Salzburgo” vive en el repertorio de las más importantes salas de concierto del mundo, donde se siguen interpretando sus más variadas composiciones, desde óperas hasta sinfonías completas.

Nacido en Salzburgo, Austria, el 27 de enero de 1756, Mozart tenía apenas seis años cuando ya ofrecía presentaciones en algunas cortes europeas como Múnich y Viena; e inició un viaje, en compañía de su padre y su hermana, en el que pudo conocer a grandes exponentes musicales de su época como Johann Sebastian Bach y la orquesta Mannheim.

Durante esta primera travesía, Mozart compuso algunas sonatas para piano y violín, así como una sinfonía conocida actualmente como Sinfonía no. 1 sinfonía K.16; y posterior a esta, en 1764, de regreso en su ciudad natal, compuso la primera parte de Die Schuldigkeit des erten Geobts, según con la biografía publicada por el sitio web www.mozart.cat.

En su infancia también compuso una ópera cómica denominada La finta semplice y la ópera Bastien und Bastienne; de hecho, tenía sólo 13 años cuando recibió el nombramiento de “Konzermeiter” (gran maestro de concierto), por el arzobispado de Salzburgo.

Tiempo después viajó a Milán, Italia, en compañía de su padre, allí conoció al compositor G. B. Sammartini; después se trasladó a Roma, en donde en 1771 fue condecorado como “Caballero Espuela de Oro” por el Papa.

Ingresó a la Academia Filarmónica en la ciudad de Bolonia, donde escribiría Mitridate, re di Ponto.

Un año más tarde, Mozart volvió a su ciudad natal y comenzó a trabajar en las primeras sinfonías para cuartetos de cuerda que denominó como K.183, K.199 y K.200, el Concierto para fagot K.191, una serie de conciertos para violín y las primeras sonatas para piano que presentó en 1775.

A los 21 años, con mayores pretensiones económicas abandonó Salzburgo para establecerse en Múnich, Alemania, aunque su situación no cambió mucho por lo que se mudó nuevamente, pero esta vez a Mannheim, la entonces capital de la música, donde se enamoró de Aloysia Weber, aunque ésta no le correspondió.

Dolido por el rechazo de Weber, Mozart compuso y estrenó el ballet Les petits riens en 1778 (mismo año en que murió su madre), pero el éxito en esa ciudad no logró satisfacer sus pretensiones económicas, por lo que una vez más retornó a su ciudad natal en 1779.

Dos años después, rompió relaciones con el príncipe-arzobispo de Salzburgo y se trasladó definitivamente a la ciudad de Viena, lugar en el que alcanzó su mayor madurez musical y la estabilidad económica que había venido buscando años atrás.

Durante este periodo compuso El rapto en el serallo (Die Entführung aus dem Serail).

Se casó con Constanze Weber (hermana menor de Aloysia) en 1782, quien lo acompañó a pesar de las múltiples crisis económicas que atravesaron de manera constante; tres años más tarde, compuso la sinfonía Haffner, obra que denotaba efusividad y alegría superior a su época.

Con la ayuda del libretista Lorenzo da Ponte, Mozart escribió tres de sus mejores óperas: Le nozze di Figaro (1786), Don Giovanni (1787) y Cosi fan tutte (1790), ese último año, con la muerte de Gluck, fue designado como “Kapellmeister” por el emperador José II, quien redujo su salario.

Obras como el quinteto de cuerda K.16, o las sinfonías K.543 o Júpiter, reflejan la crisis aguda que padeció luego del nombramiento por José II, aunque la falta de dinero nunca representó un impedimento que lograra detener su gran capacidad para componer.

En los últimos años de su vida escribió las óperas La Flauta Mágica (Die Zauberflöte) y La Clemenza di Tito, esta última fue escrita en honor del emperador Leopoldo II y fue interpretada durante su coronación; para 1791 inició el Réquiem en Re menor (K.626), que no pudo ser finalizada ya que murió el 5 de diciembre de ese año.

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