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GUILLERMO VACIO REYES Domingo 24 de sep 2017, 6:51pm ... Anterior 1 de 1 Siguiente ...

Tratando la ansiedad


Conoce los ansiolíticos y su función

La ansiedad es un sinónimo de la angustia y puede definirse como un desasosiego que incluye agitación, inquietud, estrés y molestia. Su origen es indefinido, carece de una fuente y en el caso de existir un origen real, no se define como ansiedad.

Este trastorno es uno de los principales problemas de salud mental en el país y de acuerdo a la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica en México, el 14.3 por cierto de la población adulta con trastornos mentales la padece.

Los Ansiolíticos, llamados también tranquilizantes menores, son principios activos recetados para evitar las convulsiones y para mitigar los síntomas provocados por trastornos del estado de ánimo.

Estas sustancias han representado una de las principales armas contra el trastorno de la ansiedad y aquí te decimos en que consisten.

El origen

En 1957 fue sintetizada la primera benzodiacepina, el clordiacepóxido, este fármaco mostró marcadas propiedades anticonvulsivas, sedantes y miorelajantes. Desde entonces se han sintetizado más de dos mil compuestos, de los cuales alrededor de treinta se encuentran disponibles en el mercado. Este grupo de fármacos ha desplazado casi completamente el uso de otras sustancias para el tratamiento de los síntomas y los trastornos de ansiedad, como los barbitúricos o el meprobamato, debido principalmente a sus excelentes efectos clínicos, su buena tolerabilidad y su bajo nivel de efectos adversos.

Entre los principales tipos se encuentran las benzodiacepinas que conforman la “familia” de ansiolíticos más comunes prescritos por los médicos en la actualidad, tales como los barbitúricos, buspirona, alprazolam, diazepam, lorazepam, bromazepam y cloracepto.

A dicho grupo de sustancias se les ha denominado tranquilizantes menores en relación con los mayores constituidos por los antipsicóticos y ansiolíticos (sustancias contra la ansiedad).

¿Cómo actúan?

La mayoría de las benzodiacepinas presentan un perfil análogo de efectos farmacológicos. De forma general todas las benzodiacepinas tienen un efecto sedante, que en ocasiones puede resultar difícil de separar de su efecto ansiolítico.

Todas ellas presentan a su vez actividad hipnótica, efectos anticonvulsivos y también miorelajantes, dichos efectos se encuentran mediados por su acción sobre la médula espinal; los efectos anticonvulsivos se relacionan con la potenciación de los circuitos gabaérgicos neuronales incluyendo estructuras del tronco cerebral.

Su efecto ansiolítico, se cree que viene mediado por la acción de las mismas sobre el córtex cerebral y, probablemente sobre estructuras del sistema límbico. Se ha sugerido que sus efectos secundarios motores, en forma de ataxia, disartria, diplopía (visión doble) y vértigo pueden deberse a la acción del fármaco a nivel cerebeloso. Sus efectos hipnóticos se deben al efecto sobre la formación reticular activadora ascendente.

Se estima que su efecto inductor de amnesia es provocado por la acción del fármaco en el hipocampo. Los efectos de las benzodiacepinas sobre el sueño incluyen distintos cambios estructurales del mismo, aumento total del tiempo de sueño, la reducción de la latencia de sueño, disminución del número de despertares y reducción de las fases.

Su clasificación

En función de su vida media (tiempo que tarda el fármaco en ser eliminado del organismo, y por tanto tiempo en el que resulta activo) las benzodiacepinas se clasifican en:

*Benzodiacepinas de vida media corta: Midazolam, Alprazolam, Bentazolam, Brotizolam, Clotiazepam, etc.

*Benzodiacepinas de vida media intermedia: Lorazepam, Lormetazepam, Bromazepam, Flunitrazepam, Ketazolam, etc.

*Benzodiacepinas de vida media larga: Diazepam, Clorazepato dipotásico, Clordiazepóxido, clobazam, Flurazepam, etcétera.

Conocer la vida media de una benzodiacepina ayuda a la hora de decidir cuál es la más adecuada en función del diagnóstico y el patrón propio del paciente en cuanto a síntomas ansiosos se refiere.

Efectos en tu organismo

Todos los antidepresivos tienen algunos efectos secundarios. Sin embargo, no todas las personas que los toman tienen estos efectos. La mayoría de los efectos secundarios suceden en las primeras semanas de terapia y disminuyen con el tiempo.

Entre los efectos secundarios más comunes por su consumo se encuentran el aumento de peso, ansiedad, insomnio, migrañas, menor deseo sexual, suicidio, problemas de vejiga, visión borrosa, estreñimiento, boca seca, mareos al pararse, diarrea, cansancio excesivo, sensación de debilidad, temblor en manos, aumento en la frecuencia cardíaca, somnolencia, náuseas, vómitos.

Entre sus principales usos se encuentran:

*Ansiedad generalizada relativamente leve, pero continua y de larga duración. La padecen aquellas personas que con frecuencia se preocupan excesivamente de detalles de la vida cotidiana.

*Ansiedad relacionada con el estrés. En estos casos se puede identificar algún factor que aparece repentinamente en la vida del sujeto provocándole angustia, como la enfermedad o la separación de un ser querido, la inminencia de un pago, un examen, etcétera.

*Crisis de pánico breves (tres a 10 minutos), pero extremadamente intensos: el sujeto siente que se va a volver loco o a morir. La sensación de angustia puede durar más tiempo hasta algunos días pero la crisis verdadera no dura más de 10 a 15 minutos.

*Fobias sociales, es la ansiedad intensa que aparece cuando el sujeto tiene que hablar en público o abordar a un(a) desconocido(a), o en casos del llamado pánico escénico, etcétera.

*Alteraciones médicas o medicamentos que generan síntomas de ansiedad. Cuando alguien se queja de angustia no siempre quiere decir que su molestia es psicológica o psiquiátrica: hay enfermedades y algunas sustancias que pueden producir ansiedad; entre las patologías que se asocian a estados ansiosos se incluyen la insuficiencia coronaria, enfermedades endocrinas (tumores hipofisiarios, de tiroides, paratiroides o glándulas suprarrenales), síndrome premenstrual, enfermedades neurológicas degenerativas, hipoglicemia, alcoholismo, etc., y drogas como las anfetaminas, la cafeína, la cocaína, los esteroides, los descongestionantes nasales, la medicación antiasmática, o por la interrupción brusca de neuro o psicofármacos.

*Síntomas de ansiedad que forman parte de una enfermedad mental, como la depresión o la esquizofrenia.




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