Siglo Nuevo
ROBERTO ITURRIAGA Jueves 7 de sep 2017, 6:47pm ... Anterior 1 de 2 Siguiente ...

La más grande máquina jamás creada

Según informes de prensa, el LHC se re abrió a principios de 2015 después de dos años de cierre para la renovación y actualizaciones. Foto: EFE/Adam Warzawa

Hacia un nuevo entendimiento del universo

Ubicado en las fronteras de Francia y Suiza, a más de 120 metros bajo tierra, sobre su costo total no hay sino aproximaciones. Los estimados más económicos hablan de 9 mil millones de dólares, los más elevados llegan a 15 mil millones.

Explorar y tratar de entender el universo no es un ejercicio nuevo en el ser humano. La curiosidad por el entorno tiene milenios de historia, personajes destacados y aportes extraordinarios que actualmente nos brindan un panorama fuera de la superstición y las explicaciones primitivas; hemos pasado de los telescopios con cristales hechos de forma artesanal al Gran Colisionador de Hadrones, la mayor y más destacada máquina que se ha creado.

Posiblemente el nombre: Gran Colisionador de Hadrones o LHC (Large Hadron Collider por sus siglas en inglés) cause dolor de cabeza y una lista interminable de preguntas, sin embargo se trata de un dispositivo con forma de anillo que hace chocar partículas muy pequeñas a una velocidad muy cercana a la de la luz para observar la forma en que se comportan, si se producen nuevos elementos o se registran fenómenos que puedan ayudarnos a entender el modo en que funciona el universo.

No es poca cosa, los encargados de dicho proyecto diseñan experimentos dirigidos a recrear condiciones similares a las que había hace miles de millones de años, buscan saber lo que sucedió después del Big Bang y dio paso a todo lo que compone actualmente el cosmos. La tarea requiere esfuerzos sin precedentes, recursos humanos, materiales, económicos e intelectuales. El LHC representa que, por primera vez en la historia, la humanidad tiene la tecnología necesaria para explicar a detalle lo que nos rodea, al menos en una escala inicial.

La construcción del colisionador comenzó en 1998. Fue el resultado de una colaboración científica de amplio espectro ya que aglomeró a especialistas de todo el mundo en torno a la búsqueda de las partículas y los fenómenos más elementales del universo; hasta su conclusión (en 2008) participaron más de 10 mil científicos originarios de cerca de 100 países (incluido México); el proyecto recibió el apoyo de decenas de universidades, organizaciones y empresas privadas.

Uno de los hechos más relevantes es que se logró convencer a una gran cantidad de líderes mundiales, políticos e inversionistas acerca de la necesidad de encontrar respuestas a preguntas fundamentales en el campo de la física sólo por el interés científico.

La experiencia humana, a lo largo del siglo XX, fue que una parte considerable de los descubrimientos y avances en la ciencia estuvieron vinculados con el desarrollo de tecnología militar, o bien, con algún fin político como en el caso de la guerra espacial entre la extinta Unión Soviética y los Estados Unidos.

Los desarrolladores del LHC pueden presumir de ser parte de la primera generación de científicos en la humanidad con una vasta cantidad de recursos y respaldo. No obstante, si los aspectos positivos son numerosos, las dificultades que se han presentado no se quedan atrás.

ESPONJA

Ubicado en las fronteras de Francia y Suiza, a más de 120 metros bajo tierra, sobre su costo total no hay sino aproximaciones. Los estimados más económicos hablan de 9 mil millones de dólares, los más elevados llegan a 15 mil millones. No hay una cifra definitiva debido, entre otras cosas, a las constantes averías y actualizaciones realizadas. Se han tenido que inyectar recursos financieros de forma constante, además, el potente equipo requiere una inmensa cantidad de energía para operar.

Un elemento más de las cuentas es que cada retraso en su funcionamiento representa un costo considerable debido a la gran cantidad de personal que opera de forma permanente en las instalaciones. Se deben cubrir sueldos y gastos diarios tan simples como la alimentación. Mantener operativo el dispositivo no sólo requiere un esfuerzo descomunal en todos los sentidos, también reclama paciencia.

Actualmente el LHC es parte del CERN, que es la Organización Europea para la Investigación Nuclear (por sus siglas en francés). Hablamos de una organización mundial que es vanguardia en términos de avances respecto a la investigación de la física moderna. Fue fundada en 1953 y tuvo una docena de miembros iniciales: Bélgica, Dinamarca, Francia, República Federal de Alemania, Grecia, Italia, Holanda, Noruega, Suecia, Suiza, Reino Unido y Yugoslavia. Posteriormente se unieron Austria, España, Portugal, Finlandia, Polonia, República Checa, Hungría, Bulgaria, Israel y Rumania. El único de los fundadores que no se mantiene es Yugoslavia.

Hoy día, tiene 22 estados miembros. Serbia, Chipre y Eslovenia son miembros asociados y están en un proceso para integrarse como permanentes. Turquía, Paquistán, India y Ucrania son catalogados solamente miembros asociados. Los beneficios de estar asociado incluyen principalmente la posibilidad de participar en la toma de decisiones respecto a los experimentos (incluyendo el LHC) y recibir de primera mano datos sobre cada avance logrado. Una de sus obligaciones ineludibles es aportar para los gastos del centro y de sus pruebas.

Existen muchas versiones respecto al monto a cubrir cada año en las operaciones del colisionador y otros aparatos. No hay ningún dato oficial. Las cifras que se manejan, casi siempre son utilizadas para generar polémica en la prensa y cuestionar a las autoridades. Especialistas afirman que los recursos necesarios para mantener las instalaciones y el equipo de partículas son tan inmensos que superan el Producto Interno Bruto de muchos países. La polémica está en el aire.

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Un equipo de más de 2.000 personas trabaja aquí de forma permanente y 10.000 de los mejores especialistas de más de 100 países anualmente. Foto: CERN

CRÍTICAS

La discusión no es nueva y no se interrumpe. La información se genera de forma continua, a veces proviene de representantes políticos y organizaciones civiles que califican al LHC como un experimento innecesario y hasta peligroso. Se han creado múltiples historias al respecto, algunas con mayor seriedad que otras. Una versión iniciada durante 2008 afirmaba que al colisionar partículas podría generarse un agujero negro que se 'tragaría' la tierra y posiblemente todo el sistema solar.

La energía del Gran Colisionador es tan abrumadora, afirman algunos activistas, que tiene el potencial para crear terremotos y otros desastres naturales; tal información ha sido desmentida mediante estudios diversos en múltiples ocasiones. Las teorías más extremas hablan de cuerpos de extraterrestres y elementos paranormales en el CERN.

Lo único cierto es que la organización europea y su dispositivo estrella tienen pendiente una enorme cantidad de experimentos. Desde 1998 se intenta encontrar partículas y subpartículas para demostrar los dos principales modelos de la física actual: el Modelo Estándar y la Teoría de la Supersimetría.

LOGROS

Un punto destacado en la trayectoria del colisionador es haber revelado la existencia del Bosón de Higgs, también conocido como La Partícula de Dios, un elemento que brinda sentido fundamental al Modelo Estándar.

La idea fue propuesta en los sesenta del siglo pasado por el científico Peter Higgs, quien tuvo la fortuna de ver el descubrimiento en el LHC en 2013. El Bosón de Higgs, en pocas palabras, brinda masa a toda la materia, lo que responde a una de las interrogantes sobre el origen de todo lo que existe en el universo.

El uso del acelerador en los próximos años estará enfocado en confirmar más fenómenos predichos por los científicos. Si se llegarán a concretar hallazgos positivos se estarían dando pasos sin precedentes, se ampliaría sobremanera el conocimiento humano; en caso contrario, se estaría ante una puerta totalmente desconocida; esto significa que un nuevo universo espera a ser experimentado y descubierto. En cualquier caso, el Gran Acelerador de Hadrones es la mejor herramienta de la que dispone la humanidad para ir aclarando sus dudas.

Correo-e: riturriaga@elsiglodetorreon.com.mx

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Según informes de prensa, el LHC se re abrió a principios de 2015 después de dos años de cierre para la renovación y actualizaciones. Foto: EFE/Adam Warzawa

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Visualización de la concepción de una nueva partícula sub atómica. Foto: CERN/AP

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Foto: CERN/AP


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